domingo, 18 de mayo de 2008

Poesía...cada día.

LLUVIA DE PRIMAVERA.
Quizás para mitigar el dolor íntimo,
para suavizar la doliente aspereza
de tantos pensamientos,
de tantos sueños rotos
por el alba afilada,
volvieron las nubes
desde muy lejos.
Descendieron sobre los montes y los campos
y un sutil velo gris
se posó silencioso.
Se sentía, se respiraba en el viento
una promesa de agua limpia,
que lavara la negrura del invierno,
que librara al espíritu
encadenado en la penumbra
y pudiera por fin,
sentir la vida nuevamente.
Y no fueron los estrépitos de estío,
ni anteriores lluvias enlutadas,
sino un alegre caer desde la altura
de refrescantes hálitos celestes.
El viento se llevó por fin las nubes,
lució un azul profundo sobre el valle
y un puente de colores
sujetó el horizonte en sus extremos.
Algunas gotas brillaban todavía
sobre las hojas nuevas,
sobre los tiernos pétalos
estremecidos de amor en el crepúsculo.

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