miércoles, 22 de abril de 2015

Howard Philips Lovecraft... El nuevo terror...

 
 
 
Howard Phillips Lovecraft, en 1915.
 
 
 
Cierta tarde de verano, que amenazaba tormenta, y por lo tanto, quedaba descartada la posibilidad de
 
vagabundear por los campos y caminos, entre en una de mis tres o cuatro librerías habituales, con el
 
propósito de hallar alguna nueva lectura, que, de alguna manera, me permitiese pasar las horas,
 
mientras las nubes se decidían a descargar sobre la pequeña ciudad, o bien, se alejaban impulsadas
 
por el viento...
 
 
En la librería más próxima a mi casa, comencé la búsqueda, esa aventura emocionante, que, hoy, muy
 
pocos creo que siguen cultivando, desgraciadamente...
 
 
Y, entre multitud de títulos, hallé uno, que me atrajo por la portada, por su inquietante portada, y, su
 
no menos prometedor título:
 
" Viajes al otro mundo.
 
Las aventuras oníricas de Randolph Carter".
 
 
No hace falta decir, ni menos asegurar, que se vino conmigo a casa, cuando comenzaban a caer las
 
primeras gotas, gruesas y pesadas, de la tormenta...
 
 
 

 
H.P. Lovecraft.
 
"Viajes al otro mundo.
 
Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter".
 
Alianza Editorial.
 
 
Las portadas de Alianza, solían ser todas, bellas y atractivas, diseñadas con el buen gusto que
 
caracterizaba a esta colección de bolsillo. Años más tarde, contemplé una exposición de portadas, en
 
la que, además del disfrute estético, se hallaba la posibilidad de rememorar títulos leídos...
 
 
Tenía 19 años, y había devorado apasionadamente, la obra de ese gigante, atraído por los abismos,
 
que fue Edgar Allan Poe.
 
 
Comencé la lectura, en la soledad de mi habitación, que daba a la calle, mientras la tormenta se
 
desplegaba en toda su majestuosa plenitud...
 
 
¡Nada más atractivo para un espíritu romántico...!
 
 
Recuerdo bien este comienzo:
 
 
"Cuando Randolph Carter cumplió los treinta años,
 
perdió la llave de la puerta de los sueños..."
 
 
Maravilloso principio para una historia, en la que su protagonista, tratará de volver a lugares situados
 
más allá de las estrellas, a ciudades remotas, a mundos extraordinarios...
 
 
 


"En las montañas de la locura".
 
Lovecraft.
 
Alianza Editorial.
 
 
 


H.P. Lovecraft.
 
"En las montañas de la locura".
 


Alianza Editorial.
 
 
Dos portadas...
 
La segunda corresponde a la edición que conservo, deteriorada por el uso y el paso de los años, ya
 
que ha sido uno de mis títulos "lovecraftianos" preferidos...
 
Y no por el relato que encabeza la cubierta, sino por el titulado "La casa maldita", donde sus
 
personajes, tío y sobrino, ponen fin a una abominación, hallada en un sótano...
 
Es una atmósfera maléfica la que describe el autor, un ambiente corrosivo, no sólo de los cuerpos,
 
sino también, y principalmente, de las mentes humanas...
 
 
Nos preguntaremos sin duda, de dónde proviene el atractivo de la producción literaria de Howard
 
Philips Lovecraft... Y es que, abandonando las tradicionales fuentes de fantasmas, aparecidos, y otras
 
formas clásicas del terror, fundamenta sus relatos en lo que podríamos definir como "Terror
 
Cósmico". Considerando a nuestro planeta como un mundo indefenso, frente a "todo lo que puede
 
venir del espacio, y que desconocemos..."
 
 
La verdad es, que,  Lovecraft descubrió un nuevo modo de conmovernos, de sacudir nuestra
 
adormilada sensibilidad, haciéndonos sentir nuevamente, recordándonos una vez más...
 
que "...el miedo es la piel del alma..."
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).
 
 
 
 
"
 
 
 
 
 
 


lunes, 20 de abril de 2015

José Martínez Ruiz, "Azorín"...

 
 "Azorín".

Retrato de Ramón Casas.
 
 
En las oscuras y tediosas horas de estudio,
 
(...aquel lejano invierno de 196...),
 
me refugiaba en la lectura...
 
 
Vueltos de espaldas al padre cuidador,
 
todos los alumnos de Bachillerato,
 
en el aula amarillenta
 
por la no muy generosa luz
 
que emanaban aquellas bombillas,
 
encerradas en esferas de cristal translúcido,
 
comencé a leer a José Martínez Ruiz,
 
"Azorín"...
 
 
"Las confesiones de un pequeño filósofo",
 
fue el primero...
 
 
Las cosas no suceden por casualidad...
 
¿El destino...?
 
¿La Providencia...?
 
Me inclino por lo segundo...



 
 "Las confesiones de un pequeño filósofo".

José Martínez Ruiz; "Azorín".

Colección Austral.


Por supuesto, de "Austral",

que "aguantaba" bien el paso del tiempo...

Y era asequible...


Desde entonces,

se convirtió en uno de mis autores preferidos...


¡Hallaba tanta paz y deleite en sus descripciones...!


Me identificaba con él...





"Azorín".

Retrato al óleo de Juan de Echevarría.


Y "Antonio Azorín",

fue la segunda obra que leí...,

con verdadera avidez...





"Antonio Azorín".

José Martínez Ruiz, "Azorín".

Clásicos "Castalia".





"Azorín".

Retrato de Ignacio Zuloaga.


Este retrato de José Martínez Ruiz,

siempre me ha parecido atractivo por su luz...

La luz castellana,

el profundo azul del cielo...

la meseta interminable...

Y ese castillo,

que no creo que fuera capricho del pintor...,

alzándose como un símbolo...


En la extinta y fallecida "Librería Pérez",

donde solía acudir los sábados por la tarde,

en busca de lectura,

no sólo para el fin de semana,

sino para la semana entera...,

hallé muchos títulos de "Azorín",

que fui adquiriendo,

hasta llegar a tener

una buena colección de sus obras...




"Valencia".

José Martínez Ruiz, "Azorín".

Editorial "Losada", S.A.

Buenos Aires.

Segunda edición, 12-V-1959.


También está la fecha en que adquirí este libro:

17 de marzo de 1979...

Guardo muy buen recuerdo de ese año...


"Valencia", puede que no sea tan conocido como "Castilla",

y otros títulos de más renombre...o popularidad...

Sin embargo,

en sus páginas,

"Azorín" habla con auténtico cariño

de su tierra levantina...

Destacaría, de este libro,

"El patio",

donde describe la Universidad donde estudió...

Y en él aparecen personajes como Luis Vives,

San Vicente Ferrer,

Vicente Blasco Ibáñez.


 

 
 
"Veraneo sentimental".
 
José Martínez Ruiz, "Azorín".
 
Colección "Variorum".
 
Editado por "Librería General".
 
Zaragoza.
 
Años cuarenta.
 
 
¡Cuántas tardes de verano,
 
pasé entre las páginas de este libro...!
 
"Azorín" nos habla de un recorrido
 
por los balnearios del norte,
 
viajando en diligencia,
 
y yendo de un lugar a otro,
 
con la ineludible descripción
 
de personajes tantos masculinos como femeninos...
 
 
Yo creo que, como me preguntaba al principio,
 
fue Providencia y no destino,
 
quien puso ante mí a este autor,
 
que, en muchas ocasiones,
 
de los más sencillo,
 
humilde,
 
o inadvertido...,
 
logra literarias obras de arte...
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).

...reflejos en la sombra... (4)




...¿quién te habrá contemplado...?
 
...¿quién posará su mirada,
 
sobre tu imagen inquieta...?
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).
 


...reflejos en la sombra... (3)

 
 
 
...suele ser cruel el viento en primavera...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).


...reflejos en la sombra... (2)



 
Una leve brisa,
 
distorsiona la imagen reflejada...
 
 
La convierte
 
en un puzzle de mil espejos...,
 
imposible de reconstruir...
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).
 
 
 
 
 
 
 
 
 


...reflejos en la sombra...



 
...primeras horas del día...
 
...cuando la noche y su misterio
 
han purificado todas las cosas...
 
 
...bajo el puente,
 
un fragmento de cielo,
 
que brilla,
 
como una gema recién pulida...,

circundada de esmeraldas...
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).
 


martes, 14 de abril de 2015

Aquella fría mañana...




"Quizás recuerdes...aquella mañana fría, de principios de diciembre...
 
El otoño...ya no era otoño...

 
Contemplé tu rostro, que parecía salido de un profundo sueño...
 
El gesto de tu mano...
 
¿Una mano de "el Greco"...?
 
Tu cabellera oscura, que tenía algo de mitológico,
 
puede que...¿Perseo...? ¿Andrómeda...? ¿La Medusa...?
 
O...simplemente...la humedad la había rizado caprichosamente...
 
Creo que era domingo...
 
Recorría esas viejas y disertas calles...,
 
y te encontré...
 
Conmigo hubiera querido llevarte...,
 
acomodarte bajo un edredón,
 
dejar que durmieras un poco más...
 
Y me alejé de allí,
 
no sin cierta pesadumbre en el corazón,
 
no sin cierta sensación de impotencia...
 
¿Me enamoré de ti...?
 
No lo sé...
 
Pero...este domingo...,
 
un domingo pleno de sol,
 
de tibieza primaveral...,
 
contemplé de nuevo el azul que te envolvía...
 
Tus ojos, casi cerrados,
 
la expresión de tu boca...
 
¿Ansiedad...?
 
¿Dolor indefinido...?
 
Y esa mano tuya,
 
con los dedos separados...
 
Delicada...,
 
frágil...
 
Un ademán suplicante...
 
Otra vez me llevé tu imagen...
 
El tiempo había sido piadoso contigo...
 
Apenas algunos rasguños...
 
Y unas manchas de humedad...
 
¡Las lluvias del invierno...!
 
Quizá recuerdes...
 
Yo..., no lo sabré nunca..."
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).