viernes, 24 de febrero de 2017

Grafitis... "Caos"...






Suelo llamarlo "Caos"...

Quizás porque desordena la mirada...

Acaso, porque desestructuración el pensamiento...

Su contemplación requiere tiempo...

O pasamos de largo,
o caemos en la tentación,
peligrosa, por cierto,
de ir desentrañando, uno por uno,
todos sus misterios...

Y eso, significa pararse ante "Caos"...

En ocasiones,
lo miro de reojo...

Paso de largo,
y me quedo, tan sólo,
con una imagen, aún más desordenada...

Sin embargo,
la interrelación de elementos,
en este grafito,
está inteligentemente ajustada...

Alguna vez,
me he sentido atrapado por "Caos"...

Caminaba distraído,
y... ¡zas!,
ya había entrado en su juego...

Hay una firma, abajo, a la derecha...

¿Autor, autora, autoras, autores...?

¡Quién sabe...!

"Caos" es peligroso...

Una trampa visual...

En la que me dejo enredar,
de vez en cuando...











(Archivo: cuevadelcoco).

jueves, 23 de febrero de 2017

Crónica de un día triste... 23-II-1981





"El llanto de una tarde".
Técnica mixta de Mateo Lahoz.



Hace 36 años...

Las calles se quedaron vacías...

Sólo los autobuses circulaban...

Algún viandante, con pasos precipitados,
buscaba el refugio de su casa,
el consuelo de su familia...

Porque en España, la luz de la tarde,
era cada vez más densa y oscura...

Llegaban ecos inciertos
de tanques en las avenidas...

Rumores de voces,
que evocaban un pasado doloroso,
al que creímos 
muerto y enterrado...

Un dolor profundo,
sacudía el pensamiento,
miedo a volver atrás...

Jamás tuvo el silencio
un espacio más grande...

¿Qué iba a ser de nosotros...?

Agotadoras horas negras...

Ha pasado el tiempo...

Pero todavía,
resuena el duro eco
de aquellos disparos
en el ocaso roto...











(Archivo: cuevadelcoco.
Ilustración: Mateo Lahoz).







miércoles, 22 de febrero de 2017

Poesía...cada día...





Monasterio de las Benedictinas. Jaca.
Dibujo de Mateo Lahoz.


Fue cierto anochecer...

Las primeras estrellas,
apenas asomaban
tras los muros sombríos
del viejo monasterio...

Esos muros, cubiertos
por la incansable hiedra,
en su constante avance
ansiosa de la altura...

Los dos, en silencio,
uniendo nuestras manos...

Tus ojos reflejaban
los restos fugitivos
del cansado crepúsculo...

"¿Volverás..., -yo te dije-,
...el próximo verano...?

Pero no hubo respuesta...

Con tus labios de niña
posados en mis labios,
nos acogió la noche...

Un ruiseñor, oculto
entre aromadas frondas,
desgranaba su canto...











(Archivo: cuevadelcoco.
Ilustración: Mateo Lahoz).

martes, 21 de febrero de 2017

Paisajes... (2).





Ermita de Santiago Apóstol.
Barós. Jaca.


Es grato llegar aquí,
pasada la Navidad,
cuando las últimas
 particulas de arena
del año que se va,
están a punto de caer...

La pequeña ermita,
con su sencillo ábside,
recibe, como nosotros,
la siempre amable caricia
del sol de invierno...

En aquellos tiempos,
solíamos venir andando,
solo cuatro kilómetros,
desde Jaca...

Y siempre contemplaba,
con intimo afecto,
este templo mínimo,
que, sin ornato externo,
me atraía más
que otras enormes
y solemnes catedrales...

Al bendito San Francisco,
también le hubiera gustado...

Él, que disfrutaba
con el canto de un pájaro,
o con el susurro
del viento en los trigales...

Si se sigue el camino,
se llega hasta las fuentes...

Es un agua purísima,
sabor de eternidad...

Y detrás, la Montaña,
con sus manchas de nieve...

Todo queda muy lejos...,
los afanes del mundo,
la capital, que sufre
su gran desasosiego...

Aquí tan sólo hay paz...
 La silenciosa calma
que brota de la ermita...











(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).




domingo, 19 de febrero de 2017

¡Han florecido...!

 
 
 
 
 

¡Han florecido...!
 
 
Se anticipan a la primavera,
aun sabiendo que habrá días fríos...
 
Pero, su impaciencia del retorno,
su deseo de luz, de sol,
de suaves y tibias brisas,
ha obrado el milagro
de que, una vez más,
se desplieguen los pétalos...
 
 
 
¡Tan tenues, tan frágiles y delicados...!
 
 
 
Y los contemplamos con esa secreta emoción,
que da el saber que la vida vuelve...
 
 

La tarde de febrero ha sido amable...
El sol, ya no se retira tan pronto...
 
 

Es la hora del regreso...
Contemplarán los pétalos
las primeras estrellas...
 
 

Puede que la noche sea fría...
Revivirán,  sin duda,
con el sol de la mañana...
 
 

Es el ciclo,
antiguo y nuevo a la vez...
Eterno...
 
 

Declina ya la tarde...
Una última mirada,
y luego, el retorno...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
Imágenes: mirarlook/cuevadelcoco).
 
 

 

 

 
 
 
 
 
 
 



Paisajes... (1).





El Collarada, desde el llano de la Victoria.

He llegado hasta aquí, 
al atardecer,
con la intención 
de hacer unas fotografías...

¡Todo está muy cambiado...!

Lo que antaño fueran campos y huertas,
ahora, terreno urbanizado,
a la espera de que un constructor
plante una grúa,
y, poco a poco,
comience a elevarse un edificio,
o un conjunto de edificios...

Es imposible olvidar cierto verano,
cuando mi padre,
infatigable paseador,
nos conducía a mi hermano y a mí,
por los laberintos de las huertas...

Finales de agosto...,
principios de septiembre...

Pudiera ser...

Los caminos rebosaban de moras silvestres...
Negras, muy grandes, dulces y jugosas...

Solíamos llevar unas cestillas,
y un bastón de boj,
para acercar, con su curva,
las ramas más inaccesibles...

Las cestillas, se iban llenando...

Al tiempo que nos saciábamos de estos frutos,
generosamente ofrecidos por los zarzales...

Unas grandes arañas,
negras y amarillas,
se movían por sus telas sutilísimas...

"¡Cuidado, que son tarántulas!",
advertía mi padre...

Al fondo, el Collarada, gris e imponente...

La abuela, repasaba las moras silvestres,
una por una,
para que no quedaran restos del zarzal...
Y luego, en un recipiente de porcelana,
las dejaba reposar,
bien adobadas con vino y azúcar...

¡Cómo disfrutaba
de esos pequeños
y entrañables placeres...!

Sentada en la terraza,
a la caída de la tarde,
contemplaba la Montaña,
que iba perdiendo su luz,
lenta, muy lentamente...











(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).








miércoles, 15 de febrero de 2017

La Cueva del Coco: 3000 entradas...





Este blog, lacuevadelcoco,
ha llegado a la entrada número 3000...

Hoy, 15 de febrero...

La verdad, es que me he sentido...,
¡cómo diría yo...!,
un tanto sorprendido,
y otro tanto, emocionado...

Últimamente,
no llevaba la cuenta...

Sabía que rondaba
las dos mil ochocientas y pico...,
y, de pronto,
¡3000...!

¡Cómo pasa el tiempo...!

Sí...

"Tempus fugit"...

Nunca sabremos
si el tiempo huye de nosotros,
o somos nosotros los fugitivos,
que nos vamos alejando,
de aquel día,
gozoso para nuestros padres,
en el que vimos la luz por vez primera...,
o eso nos hicieron creer...

Tres mil publicaciones,
la verdad es que abruman un poco...

Porque han pasado los años...

La primera entrada,
si mal no recuerdo,
fue el día 11 de abril de 2008,
viernes...

La crisis, ya estaba encima...

A veces, suelo recordar,
no sin cierta nostalgia,
que 2007,
fue el último año "feliz"...

No había estallado la "burbuja"...

Ni este blog estaba abierto...

¡La cueva del coco...!

Comenzó como un reto...

Un autodesafío...

Pasaron los días,
y esa primera intención,
se tornó en necesidad...

Al final, es un amigo...

Un buen amigo,
al que puedo acudir,
para recordar cómo era yo
hace..., bueno..., en cualquier momento,
desde que se publicó la primera entrada...

¡3000...!

¡El cuarto milenio...!

Si a 3000
le quitamos los ceros,
se queda en 3,
el tercero de los números primos...

Recuerdo la famosa "criba de Eratóstenes",
donde se iban eliminando cifras,
del 1 al 100,
hasta obtener la lista,
muy reducida,
de los más corrientes y archimanoseados
números primos...

Un ejercicio escolar...

Decía antes, o intentaba decir,
que un blog es un amigo...

En realidad,
es una fusión de espejo y amigo...

Con la diferencia, de que este "espejo",
retiene algo de nosotros...

Y el vidrio azogado, no...

En fin...,
que la arena de los días,
va cayendo lentamente...

Mientras,
seguiré escribiendo...

¡Gracias a todos los seguidores,
lectores y simpatizantes...!











(Archivo: cuevadelcoco).