miércoles, 1 de julio de 2015

...la vida desolada de los carteles...

 
 
 
El circo, hablando genéricamente, solía llegar para las fiestas...
 
De pronto..., ¡todo se llenaba de carteles...!
 
Carteles de brillantes y vivos colores,
 
que incitaban a sacar unas entradas
 
y pasar una tarde o noche divertida...
 
¡Había llegado EL CIRCO...!

Luego..., el circo se iba...

Quedaban unas manchas de hierba seca,

amarillenta...

Y un no sé qué de vacío...

¡Y los carteles...!

Que, poco a poco, y con la fuerza del sol,

se iban tornando descoloridos...

Alguna tormenta,

terminaba por despegarlos,

rasgarlos,

y convertirlos en un triste epitafio,

para lo que fueron las horas alegres,

de payasos, tigres, leones,

malabaristas, trapecistas,

y esa música,

con mucha trompetería,

que alegraba las inmediaciones

de donde se alzaba la carpa...


Quienes vivimos, (y sufrimos también),

toda la parafernalia

de las primeras elecciones democráticas,

asistimos al espectáculo,

muy poco variado, por cierto,

de mítines, encuentros,

altavoces vociferantes,

y la "actuación" de algún que otro

"personaje destacado",

que se desgañitaba,

proclamando las excelencias de su grupo,

poniendo a caldo a los contrarios,

y quedando todo en un ambiente desabrido

lleno de incertidumbres...

¡También hubo carteles...!

¡Pues claro que los hubo...!

¡De todos los colores y tamaños...!

Con rostros sonrientes,

prometedores de un mundo mejor...,

bueno..., de un país mejor...

El sol, el viento y la lluvia,

hicieron de las suyas con ellos...

¡A fin de cuentas, papel impreso!


"!...qué dolor de papeles,

que ha de barrer el viento...!

¡qué tristeza de tinta,

que ha de borrar el agua...!"


Poco han cambiado las cosas...

Acabamos de pasar y sufrir unas elecciones,

que, en este momento es mejor olvidar...


Y las que se avecinan...,

¡serán lo mismo!


Nuevos rostros,

nuevas siglas,

nuevos colores...


Y, al final,

para los sufridos carteles...,

la indiferencia,

la desolación,

y el olvido...









(Archivo: cuevadelcoco).

(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

 
 
 


viernes, 5 de junio de 2015

...fantasmas divertidos...y otros... (3)



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).


miércoles, 27 de mayo de 2015

...fantasmas divertidos...y otros... (2)




 
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



 
 
 
 
 








 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).
 

jueves, 21 de mayo de 2015

Poema para solitari@s, es esta desapacible tarde de mayo...




¡Ven, amada mía...!
 
 
La noche de cristal
 
llora tu ausencia...
 
 
¿Dónde estarán tus ojos
 
que no alumbran
 
el oscuro portal
 
de mi mirada...?
 
 
Ven y tiende un manto,
 
hecho de fresca hierba,
 
insondable perfume
 
donde se embriagan
 
las luciérnagas...
 
 
 
¡Ven, amada mía...!
 
 
Antes que cruce solo
 
los páramos del sueño,
 
y ya no haya distancias...
 
 
Dame tu fría mano,
 
y recorramos juntos
 
el nocturno misterio,
 
mientras poso mis labios
 
en tu amoroso seno...
 
 
Y pronuncio tu nombre
 
sobre un hondo reflejo
 
de cipreses sombríos
 
en la fuente dormida...
 
 
¡Ven, amada mía...!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).
 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Poesía... cada día...

 
 
 
Lenta, la luz otoñal,
 
preludia el atardecer.
 
¡Quién pudiera detener
 
el desenlace final...!
 
Aun con sordina, el metal
 
invade la lejanía...
 
Estéril cacofonía
 
que cabalgando en el viento,
 
no se sabe si es lamento
 
o incierta melancolía...
 
 
 
 
 
 
Para Dulce, en su querida Sevilla.
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: "Preludio otoñal".
Óleo sobre papel "Canson".
Tamaño: 30 X 40 cm.)
 


Poesía...cada día...



 
A mi madre.
 
 
 
Vivió tanto tiempo ausente
 
que no supo si el regreso
 
era un mágico suceso,
 
una ilusión de su mente...
 
Todo cambió de repente.
 
Aunque en su mundo interior
 
siguió habitando el dolor
 
del horizonte perdido...
 
Su corazón dolorido
 
sangró regueros de amor...
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: "Soledad".
Acuarela sobre papel "Fabriano".
Tamaño: 50 X 40 cms.)
 
 


sábado, 16 de mayo de 2015

El divertido "juego de la oca"...



 
La "Oca", era un juego de invierno...
 
O de mal tiempo...
 
¡Cuántas tardes habremos pasado,
 
huyendo del aburrimiento,
 
del hastío, "del primer hastío",
 
según D. Antonio Machado,
 
sentados en la acogedora mesa camilla,
 
cuyas faldas nos daban amoroso cobijo,
 
tanto más si había un brasero debajo,
 
intentando sortear los "peligros" y "trampas",
 
que este juego colocaba al paso de nuestras fichas...!
 
¡Era muy sencillo...!
 
Se utilizaban las mismas fichas del parchís,
 
aunque una sólo, claro...,
 
y los cubiletes con sus dados correspondientes...
 
Se establecían los turnos de salida,
 
según la puntuación que daban los dados,
 
de mayor a menor,
 
y, colocados todos en la primera casilla,
 
que no contaba,
 
comenzaba en juego...
 
"De oca a oca...,
 
y tiro porque me toca..."
 
"De puente a puente...,
 
y tiro porque me lleva la corriente..."
 
"De dados a dados...,
 
y tiro porque son cuadrados..."
 
"Del laberinto al treinta..."
 
"El pozo...,
 
quieto allí hasta que otro caiga..."
 
"La cárcel, tres veces sin tirar..."
 
"La posada...,
 
una  vez sin tirar..."
 
"La muerte...,
 
vuelta a comenzar el juego..."
 
Creo que no me dejo nada...
 
Era un juego semi-silencioso...
 
Sólo el murmullo del diálogo entre jugadores,
 
el repiqueteo de los dados sobre el tablero...,
 
y la radio, de fondo...
 
Y, el afortunado que sorteaba
 
todos los peligros y asechanzas,
 
llegando a la gran oca y sus compañeras,
 
de la casilla 63,
 
ganaba la partida...
 
Si quedaba tiempo,
 
se jugaba otra...
 
El parchís, más largo y complicado,
 
era juego de domingo...
 
O de vacaciones navideñas,
 
en las que, nuestros mayores,
 
animados por el ambiente festivo,
 
condescendían a participar,
 
jugando con los "pegotes" de la casa...
 
Si había sesión de cine,
 
pues se jugaba tras ella...
 
A veces, un rico chocolate,
 
donde mojar alargados trozos de torta,
 
aquellas oblongas tortas de aceite y azúcar...,
 
acompañaba la partida,
 
y constituía la merienda...
 
Alguna vez,
 
se establecía un conato de discusión,
 
que era acallado inmediatamente...
 
"O callas, o no juegas..."
 
Ante semejante aviso,
 
boca cerrada...
 
Y, terminada la partida,
 
y el tazón de chocolate,
 
amén de las raciones de torta,
 
pues se recogía el juego,
 
se dejaba en su lugar acostumbrado,
 
y un silencio espeso se apoderaba de todo...
 
Luego...,
 
la cena...,
 
y a dormir.
 
Tras los cristales,
 
si nos asomábamos un momento,
 
abriendo las contraventanas,
 
la nieve..., la lluvia..., el aguanieve...
 
Y la oscuridad...
 
El tablero de dos caras,
 
oca-parchís,
 
parchís-oca,
 
pasó muchos años
 
sobre la repisa de la chimenea...
 
Y hoy...,
 
todavía lo conservo,
 
como un buen amigo
 
que hacía lo posible
 
por librarnos de la soledad...
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).