miércoles, 15 de noviembre de 2017

Zaragoza, 1945: El Pilar...







Basílica de Nuestra Señora del Pilar.
Vista aérea.
1945.


El Pilar en 1945. 

Un año clave en la historia del mundo.

Termina la Segunda Guerra Mundial,
y comienza una nueva época.

En esta fotografía, de cuya fecha no hay duda,
observamos que sólo hay dos torres terminadas.

Quince años más tarde,
podríamos contemplar la Basílica
tal como la conocemos hoy.

Entre el Pilar y la Lonja,
el solar destinado al nuevo Ayuntamiento.

En la margen izquierda,
el Cuartel de San Lázaro.

Y a la izquierda de la fotografía,
se distingue la Parroquia de Altabás
y parte de los terrenos
que ocupaba la Estación del Norte.












(Archivo: cuevadelcoco).

sábado, 11 de noviembre de 2017

La pasarela de Macanaz: Recuerdo lejano...








Zaragoza, 1941.
Construcción de la pasarela de Macanaz.

Con dos puentes, el de Piedra y el del Pilar,  
más conocido como el de Hierro,
era más que suficiente...

Hasta que dejó de serlo...

En 1941, se instaló la famosa pasarela,
para aliviar, de algún modo,
la, cada vez más acuciante necesidad,
de cruzar el Ebro sin tener que dar un rodeo...




La pasarela, una vez terminada, 
descongestionó el tránsito peatonal,
pero pronto, se vio que esta solución
se había quedado corta...

Estuvo en uso hasta 1965,
y, en ese mismo lugar, sustituyéndola,
se construyó el puente de Santiago, 
inaugurado en marzo de 1967...

Pero mi intención, era evocar un recuerdo...

Debió de ser en septiembre de 195...

Mi hermano aún no había nacido, 
y yo, claro está, centro absoluto de atenciones,
mimos y "consentidos", por parte de toda la familia...

Cuando leí "El príncipe destronado", de Miguel Delibes,
allá por el año 1974, descubrí que ese sentimiento de " descentre"
era lo que nos había pasado a todos los ex-hijosúnicos, 
en cualquier momento de la historia...

Septiembre...un día soleado junto al Ebro...

Mis padres y yo, habíamos llegado la noche anterior,
y nos alojábamos en casa de los tíos,
que ocupaban un entresuelo 
en el primer bloque de viviendas,
de los dos que se construyeron en avenida de Valencia,
para miembros del Ejército del Aire.

Justo al otro lado de la calle, 
estaba el llamado "parque móvil",
de la Policía Armada.

Y enfrente, el antiguo solar de " Hierros Alfonso".

Esa mañana, di un paseo con mi padre, 
y llegamos hasta la ribera...

"- ¿Quieres pasar por la pasarela...?", me preguntó...

A la entrada, junto a las escaleras de acceso,
había un guarda con uniforme gris y gorra de plato,
que era el encargado de recaudar el " real",
o sea, veinticinco céntimos de entonces,
y que permitía efectuar el trayecto hasta la otra orilla...

El guarda, un hombre amable y sonriente,
al ver mi expresión dudosa,
me invitó a subir hasta el principio,
añadiendo que si me decidía,
sólo le iba a cobrar a mi padre...

Y aquí está mi gran duda,
todavía no resuelta:
¿Crucé o no crucé el Ebro por la pasarela...?

No lo sé... Cuando intento rebuscar en la memoria
acerca de ese difuso momento,
sólo encuentro sombras y luces imprecisas...

Y de allí, salto a nuestra estancia en Jaraba,
donde mi padre ejerció como maestro...

Acaso años más tarde pude haber cruzado,
pero nunca se presentó la ocasión...

Lo que acabo de contar, quizás parezca insignificante,
pero, como bien decía D. Camilo José Cela,
en una frase no exenta de su habitual cachondeo,
"...las pequeñas historias son las que conforman y alimentan
la gran historia común de todos los pueblos..."












(Archivo: cuevadelcoco).







viernes, 10 de noviembre de 2017

Un nuevo camino de cipreses...






La tarde y el silencio...
 No quedan horas de luz...
Sólo instantes breves...




Octubre va podando
la luz de cada día...

La sombra y los cipreses...
Acaso todo es uno...

Laberintos de sombra
que cambian y que envuelven
de honda incertidumbre
la hora del retorno...




Y el día que regrese...,
¿todo será lo mismo...?
¡Quién pudiera saberlo...!
(Archivo: cuevadelcoco.
Imágenes: mirarlook/cuevadelcoco).


jueves, 9 de noviembre de 2017

...y cada nueve de noviembre...

 
 
 
 
 
 
"...y cada nueve de noviembre..."
 
 
Se fue muy pronto...
 
Fue muy corta su estancia entre nosotros...
 
Recordamos su voz dulce,
que daba un toque especial a sus canciones...
 
Que contenían algo más...,
mucho más que las canciones del momento...
 
Crítica de una sociedad,
cuya otra cara nos presentaba,
en letras que todos recordamos,
y que siguen siendo actuales...
 
Se fue muy pronto...
 
En la plenitud de su carrera,
cuando ya había alcanzado la cima de la fama...
 
La vida...,
¡quién podría decir si es justa o injusta...!
 
Pero, en el caso de Cristina,
se reveló la injusticia de la existencia,
porque su vida se vio truncada
a los veintisiete años...
 
¡Cuántas canciones pudo haber compuesto!
 
¡Cuántas letras suyas
pudieron hacerse eternas...!
 
Hoy, la recordamos,
en este "nueve de noviembre",
y deseamos que esté en un lugar de paz,
donde su voz no conozca límites...
 
Y dejamos aquí unas violetas,
de profundo color y suave aroma...
 
¡Inolvidable Cristina...!
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).
 

 
 
 
 
 


miércoles, 8 de noviembre de 2017

"EL RETORNO DE MC MAKHARRA", Cuarta parte. Capítulo primero.






"Peña Oroel."
Dibujo de Mateo Lahoz.


 Fernando Mérida, al volante de un potente y pesado camión, se dirigía a la nueva zona de voladuras, que correspondía al proyecto de mejora de la carretera del norte.
 A su lado, el "Joaqui", un asturiano que también había trabajado en las minas, y que, ahora disfrutaba del aire libre, sin sentir la opresión, el agobio y la incertidumbre, de trabajar bajo tierra.
 Se llevaron bien desde el primer día.
Algo muy importante entre quienes compartían una tarea no exenta de riesgo.
 Detrás, explosivos y obreros.
 Algunos trataban de aprovechar el trayecto, para cerrar los ojos y dejarse arrastrar por el interrumpido sueño nocturno.
 Otros, más veteranos, procuraban mantenerse despiertos, táctica acertada, pues nada más descender del vehículo, estaban en disposición de ocuparse de la labor cotidiana.
 Heterogéneo grupo, llegado desde distintos puntos del país, en busca de una oportunidad de hacerse con algo de dinero, y regresar para emprender esa iniciativa, que siempre quedaba en el aire.
¡Cochino dinero...!
El gran obstáculo de casi todas las ilusiones...
Gente ruda, en apariencia, pero, bajo su caparazón, generalmente se escondía un corazón tierno, donde la familia tenía erigido un altar.
La Compañía había acertado de pleno, con las casitas para sus operarios. Los niños podían decir al salir del colegio, o al dejar los juegos con sus amigos: ¡Me voy a mi casa!
No se producían "deserciones", motivadas por la morriña de la tierra chica, o de la familia, que quedaban tan lejos.
Pero seguía existiendo la cuestión del "arriba y abajo".
Los operarios de la Compañía, cobraban un buen sueldo. Más horas extras, más pluses de peligrosidad, más ayudas familiares, más... En fin, que vivían mejor que la mayoría de los "de arriba".
Los comerciantes, pronto se percataron de que aquellas gentes venidas de lejos, compraban buen calzado para sus hijos, buena y confortable ropa, y, en lo tocante a la alimentación, se dejaban sus buenos dineros en las tiendas. Así que se olvidaron de tonterías, y procuraban atenderlos como a muy buenos clientes.
Cuando llegaban a la edad, niños y niñas hacían sus primeras comuniones, celebrándolo después en algún pequeño restaurante, costumbre que en la ciudad no se conocía.
Y, quienes eran religiosos, acudían los domingos a su parroquia preferida, bien vestidos ellos, ellas y los chicos.
Tomaban sus aperitivos después, y jamás dieron muestras de conductas censurables. Gente sencilla, sí, pero sabían estar. Los tiempos de broncas y borracheras, pasaron a la historia.
¡Ay, el dichoso "arriba y abajo"!
Nunca terminaba de diluirse en el olvido...
Luisa Mérida, que iba a comenzar quinto de Bachiller, era ya una jovencita que llamaba la atención por su belleza, su gracia natural, y, sobre todo, su simpatía. Todos aseguraban que en dos o tres años, se habría convertido en la chica más sobresaliente que jamás pasara por allí.
Su sola presencia, borraba las ridículas diferencias establecidas por ese sector, mezcla de conservadurismo y mala uva, que existe en casi todos los lugares. Los adolescentes se prendaban de ella sin tener en cuenta nada más que la dulzura de su expresión, sus prometedoras formas, y otras prendas, obsequio de la madre naturaleza...con la ayuda de unas condiciones genéticas muy propicias.
Pero Luisa era una soñadora... No le gustaba eso de ser " de abajo"... Y soñaba con un piso, donde pudieran ir sus amigas a estudiar, a escuchar música, a comentar las
pequeñas cosas del instituto, y también para hablar de chicos... Que ya eran algo importante en su vida de adolescente...
Aunque, la verdad es que había uno..., cuyo rostro no se borraba de su memoria...
No podía pensar en nadie más, desde que el hijo del maestro se lo presentó durante los exámenes de reválida... Sus ojos, su sonrisa, su expresión simpática y agradable..., dejaron en ella una huella más profunda de lo que hubiera imaginado...
"Te presento a mi amigo Mac..." Mac..., que estaba tan lejos... En el pueblo de la llanura... "Qué estará haciendo ahora...?" "Saldrá con alguna chica de allí...?" Preguntas sin respuesta... A mediados de junio, y con la proximidad de las fiestas, Luisa se olvidó un tanto de Mac... Y comenzó a hacer campaña para que ella y su familia se trasladaran a esa soñada vivienda, aunque, de momento, sus intentos no tuvieron ningún éxito...












(Archivo: cuevadelcoco.
Ilustración: Mateo Lahoz).
















Zaragoza: El Pilar desde el puente...







Basílica de Nuestra Señora del Pilar, 
vista desde el puente.

No existe una fecha concreta
para esta fotografía,
pero podría fecharse 
a principios de los años cuarenta.

De niño, conocí el puente
tal como aquí se aprecia,

Aceras estrechas,
y la barandilla,
que permaneció hasta la reforma,
comenzada a finales de los ochenta,
y concluida sobre 1990 ó 91.











(Archivo: cuevadelcoco).


Zaragoza: La Torre Nueva...






La Torre Nueva.
Zaragoza.
Fotografía de J. Laurent.


Jean Laurent Minier,
(Garchizy, Borgoña, 23 de julio de 1816 -
Madrid, 24 de noviembre de 1886),
se trasladó a Madrid sobre 1845,
donde se estableció.

Se le considera
como uno de los más importantes fotógrafos
que trabajaron en España,
durante el S. XIX.

Esta imagen de la Torre Nueva,
la realizó en 1875, aproximadamente.

A pesar de la extensa obra de Laurent,
y de su bien merecida fama,
no se tienen demasiados datos biográficos sobre él,
antes de su llegada a Madrid.











(Archivo: cuevadelcoco).