jueves, 19 de marzo de 2015

Valencia y San José...

 
 
 
"San José y El Niño".
 
José de Ribera.
 
 
 
lacuevadelcoco felicita a la ciudad de Valencia,
 
deseando hayan pasado unas felices fiestas de San José,
 
y que esta noche,
 
"la nit del foc",
 
sea recordada
 
como una de las más espléndidas,
 
espectaculares
 
y luminosas.
 
 
 
 
¡Muchas felicidades!
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).

19 de marzo: ¡San José...!




"El sueño de San José".
 
Georges de la Tour.
 
 
 
lacuevadelcoco, felicita a todos los Josés y Josefas,
 
Pepas y Pepes, Pepitos y Pepitas,
 
Marijoses y Josemaris,
 
en este día tan entrañable,
 
en el que recordamos
 
a esa figura bíblica,
 
discreta, amable, paciente,
 
cariñosa y amantísima de su familia,
 
que fue San José...
 
 
¡Muchas felicidades!
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: lacuevadelcoco).

miércoles, 11 de marzo de 2015

Recuerdo del 11-M...




Es imposible el olvido...
 
 
Aquél 11-M,
 
aquella mañana que nos cubrió de luto,
 
que empapó nuestras vidas
 
con el negro y amargo jugo
 
de la muerte...
 
 
¡Cuántas esperanzas truncadas,
 
cuántas ilusiones marchitas,
 
segadas sin piedad
 
por la  barbarie,
 
por el fanatismo
 
ciego y mal entendido...!
 
 
Este blog,
 
ni olvida ni perdona...
 
 
Porque la sangre vertida
 
sigue clamando todavía...
 
 
Y tiende sus manos,
 
y extiende su consuelo
 

en forma de un abrazo de hermandad
 
a todos los que sufren
 
la pena y la tristeza
 
de una pérdida sin sentido,
 
en aquella mañana dolorosa...
 
 
¡11-M,
 
grabado a fuego
 
en nuestra memoria...!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Arcjivo: cuevadelcoco).

Poesía...cada día...




 Atisbos de realidad...
¿Es esta imagen reflejo
de la lluvia en el espejo,
incierta casualidad...?
Puede que no sea verdad...
A fin de cuentas, tremola
cuando una racha de viento
deshace por un momento
la curva de la farola...
¡Volátil eternidad...!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).




miércoles, 25 de febrero de 2015

EL RETORNO DE MC MAKHARRA. SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO 4.


EL RETORNO DE MC MAKHARRA.

SEGUNDA PARTE.

CAPÍTULO 4.

No siempre lo mejor de un viaje es la llegada...
No siempre...
Ya lo anunciaba Antonio Machado en uno de sus poemas:

"...ay del pobre peregrino
si se para a meditar,
después de largo camino
en el horror de llegar..."

A veces, la llegada supone incertidumbre..., desasosiego, impaciencia, arrepentimiento...

Y, por fin, el viajero, llegó a Leoria una noche de diciembre, cercana a la Navidad. Por entonces, Leoria quedaba a algo más de dos kilómetros de la estación, aunque también puede decirse al revés... Bajó al andén, y un viento cortante, un viento cruel y despiadado, azotó su rostro y hasta logró que le lloraran los ojos...

-¡Qué horror de frío...!, dijo el viajero, más con el pensamiento que con palabras, porque tenía la sensación de haberse quedado helado. Aún tuvo tiempo de ver cómo el tren seguía su camino hacia el norte, donde el invierno sí que era crudo, una especie de Siberia, concentrada en un  pequeño territorio fronterizo...

Desde la puerta del vestíbulo, oyó una voz, algo ronca, y limada por el viento nocturno:

-¡Hala, maño! Suba al coche, que si se queda usté allí, se le van a helar los güevos!

Era el conductur del autobús, si así podía llamarse a ese dinausario con ruedas, al que se accedía por la puerta opuesta al conductor, y del que se descendía por detrás, a través de otra puerta, semejante a la de algunos todo terrenos actuales.

¡Más de una vez hice el trayecto en ese vehículo arquetípico, que, como en Leoria son así, el día que lo jubilaron, en vez de darle un honroso descanso en algún lugar digno y a cubierto, lo abandonaron en un descampado...

Ya contaré este suceso alguna vez...

Subió el viajero, y preguntó, entre tiriteras, el precio del billete.

-No... No hay billete..., dijo el conductor, ...pero con dos cincuenta, lo llevo ande diga...
Por cierto... ¿Viene a currar en la compañía...? ¿Sí?
Y antes de darle tiempo a responder, le soltó:
-Tranquilo, que yo le digo dónde s´a de parar... que no es el primero... Ande, siéntese...

Tenía el "coche de la estación", como era llamado allí, dos bancadas corridas, pegadas a los lados, con lo que, los viajeros, forzosamente habían de verse las caras. No tenía nada de cómodo... No es fácil, hablando de incomodidades, decidir qué es peor... Si el traqueteo del tren, o el del "coche". Los pasajeros, bien resguardados del frío con gruesos abrigos, bufandas, guantes, y cuanto impide su paso  a la epidermis, apenas hablan.

El "coche" se detiene de vez en cuando... Alguien, algunos, bajan, y se despiden del conductor, que, a pesar de los rigores del clima, sólo se protege con un jersey, sobre una camisa a cuadros,
cuyos faldones asoman bajo la prenda de lana...

-¡Eh, usté! !El de la compañía! Métase por esa calle de la izquierda, hasta que llegue a un bar que se llama "La Viña", y pregunte. Está abierto hasta las mil, así, que si el Agripino va de buen humor, hasta le dará algo pa que se caliente el cuerpo, y lo acomodará donde pueda dormir...

-¡La puertaaaa!!!, gritan varios pasajeros.

-¡Menos protestas, que aún no he cenao!, replica el conductor, Y el hombre tendrá que bajar, ¿no!

 !Cualquiera le dice nada al buen Primitivo, con su metro noventa y unas espaldas dignas de un gladiador.

El viajero se baja precipitadamente, avergonzado, mientras el vehículo sigue su ruta, callejeando bajo las mortecinas luces de las farolas.

Y, a causa del frío, no distingue dónde termina su mano, aterida, y dónde comienza la helada asa de la maleta.

Encuentra el bar, tasca en realidad, sin dificultad alguna, y, a partir de allí, ya no sabrá si todo ha sido un sueño...o una fantasía...

Y como en un sueño, cena lo que le sirven, sigue al tabernero por unas escaleras prácticamente a oscuras, salvo una bombilla, allá arriba, que no puede con el milagro de alumbrar tantas sombras, y se encuentra en una pequeña habitación... Algo le dice el tabernero, pero ya no lo oye...

Al día siguiente, las campanas lo despiertan.

¡Es domingo!

Abre las contraventanas, y un resplandor blanco llena sus ojos, hasta hacerle daño.

Ha nevado mientras dormía...



















sábado, 14 de febrero de 2015

Abandono, soledad y silencio...



 
Recuerdo muy bien este lugar...
 
En este pueblo, cuyo nombre
 
es mejor no mencionar...,
 
pasamos un curso entero...
 
 
Habitábamos una casa antigua,
 
por la que se colaban los vientos
 
con su habitual desparpajo
 
e incorregible desvergüenza...
 
 
Sin embargo, aquella casona
 
me gustaba mucho
 
porque propiciaba a explorar
 
habitaciones que nunca se habitaron,
 
un desván inmenso,
 
donde había de todo lo imaginable...,
 
además de telarañas gruesas como mantas...
 
 
Al cabo de los años, regresé a ese pueblo,
 
de paso para otro lugar...
 
 
Y sólo encontré abandono,
 
casas derruídas,
 
entre ellas, la que nos acogió
 
de septiembre a julio...
 
 
Y toda una confusión
 
de sentimientos y recuerdos,
 
se me vino encima...
 
 
En el cuaderno de apuntes,
 
tracé unas líneas,
 
las suficientes para trabajar luego,
 
en casa, y dejar constancia
 
de lo que quedaba, simplemente...
 
 
Ruinas...
 
Desolación...
 
Tristeza...
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Acuarela sobre papel "Fabriano".)
 
 
 
 
 
 
 
 


...un camino de montaña...




...un camino de montaña...
 
...para alejarse pensando...
 
...la mañana de mayo,
 
húmeda, brumosa,
 
guarda aquellos sueños
 
que se fueron al alba...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: Acuarela en tonos pardos,
 
sobre papel "Fabriano".)