jueves, 27 de febrero de 2020

Miércoles de Ceniza...








Miércoles de Ceniza...!

El eco del carnaval 
se ha desvanecido por completo.

Austeridad y silencio ahora.

Quedan atrás las máscaras,
el jolgorio, el griterío,
las estridentes charangas,
las chirigotas y comparsas,
todo...,todo ha cambiado en un día.

Y muchas voces,
con un único mensaje:
"...ceniza a las cenizas,
polvo al polvo..."

Y vale para todos,
creyentes o escépticos.

En las iglesias,
el sacerdote nos traza en la frente
una cruz con ceniza.

Seremos polvo algún día.

Como el de esa senda polvorienta,
que barrerán los vientos
y pisarán los caminantes.

Seremos cenizas algún día.

Restos de papel quemado,
la novela de nuestras vidas.

Aunque...sigue habiendo máscaras,
que no se dan por aludidas.

Pues también, eso es seguro,
 se verán reducidas a la nada.














(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlookcuevadelcoco).





El Midi d'Ossau.







Midi d'Ossau.
Pirineos.


El Midi, el Pico del Mediodía.

Lo contemplaría desde la salida del sol,
hasta las últimas luces del ocaso.

Su perfil tiene algo de mágico,
de diferente y atractivo.

La mirada se adhiere a él,
no quieren interrumpir
su contacto con la altura.

Quizá sólo los amantes de las montañas
podamos comprender este sentimiento.

He rodeado el Midi,
descubriendo formas y matices,
aspectos desconocidos.

Un mes de julio, hace tiempo,
desde la cumbres del Tobazo,
lo vi emerger,
asomando por encima del mar de nubes.

Y una tarde de invierno,
recordaba la luz
de los cuadros de Leonardo.

Sombrío, muy sombrío,
mientras descargaba la tormenta estival,
para luego tornarse amable,
casi sonriente,
cuando las nubes de fueron,
y recibió una vez más,
la caricia del sol.

Midi d'Ossau...!

Te conservo en la memoria,
y el día que cruce a la otra orilla,
llevaré conmigo tu recuerdo...!














(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlookcuevadelcoco).






martes, 25 de febrero de 2020

El entierro de la sardina...







"El entierro de la sardina".
Francisco de Goya y Lucientes.

No se sabe demasiado sobre los orígenes
de esta traditional celebración.
Se afirma que tiene raíces paganas.
Pero, el Miércoles de Ceniza,
hasta se organizan verdaderas manifestaciones de luto.
Y es que comienza otro período del año...
Al carnaval, suceden las carnestolendas.
Carnes-tolendas, carnes quitadas.
En cierta capital castellana,
las prostitutas eran llevadas
fuera de los límites urbanos,
guiadas por un sacerdote,
a quien se conocía como "el padre putas".
Y como soñaba mal a muchos oídos susceptibles,
sustituyeron el apelativo
por el de "el padre Lucas".
Quien, concluída la Cuaresma, 
iba a recogerlas, 
y volvía con ellas,
con gran contento y jolgorio
del elemento masculino.
Cosas y costumbres de otros tiempos...!
El carnaval, todo lo trastoca,
todo lo pone patas arriba,
altera el orden social
y da al traste con lo establecido.
Quién se oculta tras las máscaras...?
"Mascarita, me conoces...?"
Era lo que se decía...
Tras las máscaras...quién sabe...?














(Archivo: cuevadelcoco).

Gutiérrez Solana: La España profunda...







"Chozas de la Alhóndiga".
José Gutiérrez Solana.


La España profunda... Esa España,
dónde no llegan las miradas del resto del país...

Anclada en el tiempo y el abandono,
en el resignado desespero...

Apenas sin pasado,
con un corrompido presente,
y un inexistente futuro...

Sombras...
Sombras en calles,
en los portales,
tras los cristales...

Sombras en el alma...

José Gutiérrez Solana,
llegó a representar ese agujero negro,
desolador y terrible...

Rostros hieráticos,
orgullosamente impasibles,
rabiosamente resignados
a su negra suerte...

Nada esperan...

Porque saben que nadie los oye...




"Carnaval".
José Gutiérrez Solana.


Celebran fiestas y carnavales...
Como saben...
Como pueden...
Pero son eventos tristes...

Queda algo de la España profunda...?

A pesar de la tecnificación,
a pesar de tener el mundo al alcance de la mano,
la España oscura y olvidada,
sigue existiendo...














(Archivo: cuevadelcoco).

Carnaval, carnaval...!







"Carnaval en Roma".
José Benlliure Gil.



"Tarde de carnaval".
Eugenio Lucas Villamil.



"Máscaras".
Karl Hofer.



"En el carnaval".
Max Beckmann.



"La intriga".
James Ensor.



"Carnaval".
José Gutiérrez Solana.



"Tarde de carnaval en la Alameda".
Ignacio Pinazo.



"Carnaval en Venecia".
Giuseppe de Gobbis.



"El carnaval de Venecia".
Giovanni Antonio Canal, "il Canaletto".



"El entierro de la sardina".
Francisco de Goya y Lucientes.



Imágenes del carnaval en el arte....

Y como todo tiene un final,
nadie mejor que Francisco de Goya,
para despedir esos días
de jolgorio y olvido de lo cotidiano...














(Archivo: cuevadelcoco).



miércoles, 19 de febrero de 2020

"EL RETORNO DE MC MAKHARRA", Cuarta parte. Capítulo cuarto.





 


"Senda de otoño".
Ilustración de Mateo Lahoz.




         Lucía el sol en los primeros días de diciembre. Fernando Mérida, avanzaba pensativo por uno de esos caminos que tanto le agradaban. Todos los sábados, desde que la Compañía instituyera "la semana inglesa", que hizo más llevadera la vida de sus operarios, nada más terminar de comer, salía de su casa en busca de soledad. La televisión no le interesaba. Sólo prestaba atención a los informativos de la noche, pendiente, sobre todo, de las predicciones meteorológicas. Y aquel día era sábado. Tomó un rumbo al azar, y pronto comenzó a sentir lo que él llamaba "estar sin nadie". Al rodear una loma, quedaba oculta la ciudad y aparecía la Montaña, luciendo algunas manchas blancas cerca de la cima. Cuántas veces había pisado su cumbre! Pero, mientras hubiera el menor indicio de nieve, se guardaba muy bien de subir.
        Esa tarde, sus pensamientos se centraban en el paso del tiempo. La Compañía no iba a permanecer indefinidamente en Leoria. Calculaba unos cinco años más, quizá seis. O acaso menos, y entonces, tendrían que trasladarse a otro lugar, comenzar a trabajar en nuevas obras, y dar principio a un ciclo diferente.
        Le molestaba la idea. Después de tanto tiempo... Vivir yendo de un sitio a otro, no, no era lo mejor para sentirse bien. Otro paisaje, otras gentes, todo distinto. Y un tiempo de adaptación, incómodo y áspero, sabiendo que también llegaría su fin. 
          Se detuvo un momento y respiró profundamente. Era su tarde. Dejó de lado las preocupaciones, convencido y seguro de que todo se resolvería a su debido tiempo, que aún estaba por venir.
          Realmente, los caminos que rodean a Leoria, tienen un encanto indefinible. En muchas ocasiones, hallaba en ellos quietud y sosiego, tan necesarios para seguir adelante en la vida. Hoy, la mayoría se mantienen igual que décadas atrás.
               Comenzaba a declinar la tarde. Fernando Mérida recordó algo... Un encargo que le había hecho su hija. Para qué necesitaba Luisa un diario...? Además, que tuviera cerradura y su correspondiente llave. Apresuró el paso, y ascendiendo por la cuesta que desembocaba al final de la calle Mayor, casi enfrente del monasterio benedictino, se preguntó dónde podría encontrar el dichoso diario. 
                  Fue mucho más fácil de lo que pensaba.  En la librería "Ansó", donde solía comprar la prensa los domingos, halló lo que deseaba. Le presentaron varios modelos. Se decidió por uno, de mediano tamaño, que le pareció consistente, duradero y elegante al mismo tiempos. Pidió que se lo envolvieran como regalo, y, satisfecho de haber resuelto el encargo de manera tan rápida, regresó a su casa. 
                  Luisa lo halló bajo la almohada. Sintió deseos de abrazar a su padre,
llenar de besos su rostro curtido por el sol y los vientos, y así lo hizo. Teresa, perpleja, necesitaba una respuesta, pero Fernando, se limitó a sonreír, con expresión entre traviesa y divertida. 
                   Qué difícil es comenzar un diario...! Se quieren escribir muchas cosas, demasiadas a veces... Luisa Mérida, consideraba que eso de "querido diario...", era lo más cursi y repelente que podía hacer una chica. No, esa noche no. Mañana mejor. Y mientras el sueño, dulcemente, la acogía invitándola a conocer remotos lugares, un rostro se destacó entre muchos otros... El de Mac...














(Archivo: cuevadelcoco.
I
                    
               
           
          


         


     

jueves, 13 de febrero de 2020

Los primeros versos. 2





Un cuaderno de tapas rojas.

Amarillentas las páginas, 
por el uso prolongado,
y por permanecer siempre
al alcance de la mano,
haberme acompañado al Instituto,
cuando los textos se llevaban bajo el brazo.

Quizás, al cuaderno y a mí,
nos sorprendió la lluvia,
al ir o al volver.

Un sufrido cuaderno,
dónde escribía cada noche,
en la mesa de la cocina,
verso tras verso,
hasta que el sueño me vencía.

Entonces,
recorría el largo pasillo,
procurando no despertar a nadie,
y entre sábanas y mantas,
entraba sin dificultad
en ese mundo nocturno,
ajeno a la realidad y la razón.

" Por qué te vas de mí,
rosa salvaje,
llevándote el perfume de espesuras
y misteriosas sendas...!

Por qué te vas de mí,
envueltas en velos de oro,
que tejieron las arañas
de tus selvas...! "

Quién era ella...?

Cómo se llamaba...?

Ya no lo recuerdo...

Existió, realmente...?

Puede que así fuera...!

Tántos rostros adorables,
misteriosas miradas,
cabellos sueltos,
refugio de la brisa...!

Era un cuaderno de tapas rojas...














(Archivo: cuevadelcoco).





domingo, 2 de febrero de 2020

Adiós, enero...!





"Oroel en primavera".
Obra de Mateo Lahoz.


Por fin te vas, enero. Entre tus sombras
he dejado fragmentos de mi alma.
Nada me has dado a cambio, sólo frío
y fantasmales horas vespertinas

envueltas en la niebla. La esperanza
de contemplar el sol, un sueño vano.
Regreso de recuerdos malheridos
arañando con furia las paredes.

Los caminos me esperan. Son amigos
con quienes me despojo de nostalgias.
La caja de cartón del pensamiento,

se torna más ligera. Una sonrisa,
navegando los piélagos del tiempo,
me ha devuelto la paz que tanto ansiaba.














(Archivo: cuevadelcoco.
Ilustración: Mateo Lahoz).