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lunes, 21 de junio de 2010

Poesía...cada día.

El último canto
dorado, del verano
resonó aquella tarde
doliente, entre las frondas.
Como una serie
interminable de ocasos
se sucedieron los días...
Páginas inolvidables
quedaron escritas
en un tiempo sin tiempo,
y por la puerta abierta de las horas
se marchó en silencio
mi infancia sin retorno.
Nada era imposible,
nada era difícil.
Desde el vuelo
sutil de las palomas,
al amor sin fronteras de una niña,
ojos más profundos
que el nocturno cielo.
Azotado,
siepre azotado
por los vendavales de la vida,
todo está lejos, muy lejos,
eternamente inalcanzable...

miércoles, 16 de junio de 2010

Poesía...cada día...

Pasabas a mi lado. Era un invierno
castigado de nieves y de ausencias...
En medio del clamor de la ventisca
quise ofrecerte rosas imposibles...
Los oscuros campanarios derramaban
como pájaros errantes en la niebla
sus toques vespertinos. ¡Qué tristeza
de aconjogados sones soñolientos...!
La negrura tangible, densas sombras,
y tu mirada fija en otros ojos.
(Yo soñaba el calor de tus abrazos...)
Mi juventud herida agonizaba
como una rezagada golondrina
vencida por los vientos de diciembre...

domingo, 7 de febrero de 2010

Poesía...cada día.

Tus fotografías...
He estado a punto de romperlas,
de convertirlas en pedazos diminutos,
porque me llevan a ti,
corriente de agua fresca,
que va creciendo y creciendo,
y al final se convierte
en una avenida irrefrenable
que se desborda en cataratas.
Y no he podido...
Me ha sorprendido el alba sobre el lecho.
Tenía frío,
y las fotografías,
desparramadas,
me clavaban tu imagen en mi piel
como agujas heladas...

sábado, 30 de enero de 2010

Poesía...cada día. Para David y María, a 31 de enero.



Sueño primaveral, bajo la nieve.
Impaciente letargo de un almendro
que anhela ruiseñores en las frondas.
Aquella fresca hierba que ascendía
a las estrellas, vírgenes de cópulas,
es una oscura mancha en la blancura
del muro, donde el sol anaranjado
acariciaba rosas encendidas.
La nieve arremolina los recuerdos
en torno a mi memoria confundida.
Por la suave ladera, tapizada
de albos esplendores invernales,
un fantasma crujiente se aproxima
en serena quietud, mientras avanza...

Poesía...cada día. Para "Vir", en medio del invierno...

El ondulante vértigo de un cisne
preludia soledad en el camino.
La demacrada sombra de un recuerdo
silba doliente en torno a las colinas,
envuelta en viejos aires carcomidos...
Sobre la suave seda de los prados,
esperanzada claridad de luna
prodiga sus caricias cristalinas.
Suspiros de murciélagos ancianos,
-crujiente celofán, groga del vuelo-,
se posan en las gárgolas dormidas.
Cierra sus claros ojos resignados,
prendida en invisible telarañas,
la tierna luz solar, estremecida...

Poesía...cada día. Para Casiopea000...

Dejé mi corazón abierto al viento
de aquella dulce tarde de verano.
Añoré tu recuerdo, adormecido
entre los brazos cálidos del día.
Reflejaba la luz de tu mirada
el agua luminosa del remanso
y sentí la crueldad de un sueño roto
sobre la palpitante lejanía.
Bien quisiera tus labios encendidos
en el sublime abismo de un abrazo.
Oscuras, aunque ardientes horas idas...
El resplandor dorado de la tarde
aumenta el ansia de tu voz distante
que tiembla como un ave fugitiva...

domingo, 1 de noviembre de 2009

Poesía...cada día. Para María y David, 1 de noviembre.

Los vientos, navegando en el olvido,
volvieron, al final de un largo viaje.
La fronda de los olmos centenarios
me ha refrescado el alma nuevamente.
Crepúsculos de rosas, en silencio,
letargos de ciprés, sin rumbo fijo.
-Remando en la nostálgica marea,
avanzo entre las sombras de la tarde-.
Sediento de cristales luminosos,
por incurable afán soy malherido.
La sima donde hierve mi amargura
abre su negra boca entre papeles,
fragmentos de unos versos olvidados,
escritos en memoria de tu ausencia.

martes, 6 de octubre de 2009

Poesía...cada día.


Copla (II)


¡Ay, que la luna tiene

sed de tus labios.

Mi corazón se pierde

por los tejados...

Y es que esta noche

el viento me susurra

tu dulce nombre...

Poesía...cada día.


Coplas (I)


Bien quisiera tus ojos

en esta noche,

dulce paloma tibia

de mis amores.

Pero mi sueño

se quiebra entre los pinos,

lo lleva el viento...

Un poema para todos los solitarios/as...


Aquí, sobre las nubes,
estas nubes donde gravita mi memoria,
sueño despierto...
Las nubes son frágiles,
volubles,
caprichosas...
Hay que andar con cuidado,
o toda la arquitectura construída por la noche
desaparecerá con un soplo...
Hay una nube que se aleja,
navegando por el cielo de otoño...
Y se lleva algo que quería recordar...
La soledad es un camino
de aristas afiladas...
Ya me sangran los pies...
Y caminaré durante todo el día,
y caminaremos durante toda la jornada...
Y si te encuentras conmigo
y ves en mi rostro
un contenido dolor,
al menos, sólo al menos,
dedícame una sonrisa...

martes, 22 de septiembre de 2009

Poesía...cada día.

La nieve, cristales rotos
tras de mis huellas perdidas,
visiones descoloridas
de oscuros tiempos remotos.
Por las blancas avenidas
de aquel parque silencioso,
envuelto en el misterioso
claror de la luna fría,
era mi melancolía
un diamante luminoso.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Poesía...cada día.

Reaparece cautelosamente tu recuerdo,
y es un pájaro oscuro
de inquieto aleteo,
que se posa en el alféizar,
golpea suavemente con su pico los cristales,
y luego se va...
Mis manos,
enredadas en tus cabellos,
esos cabellos dóciles
que tantas veces he acariciado
con suplicante ternura,
esperando,
siempre esperando...
La gracia de tu pasión,
desbordándose
en la superficie temblorosa de mi cuerpo...
Anhelante, trémulo, vencido,
subyugado por tí,
que siempre he sido
gozoso esclavo,
nocturno efebo de tu anhelo.

(De "Prácticas de olvido")

jueves, 19 de marzo de 2009

"Nocturno".




Yo no sé por qué
(ni lo sabré nunca...)
he vuelto de pronto
a recorrer las callejas en abril,
cuando la luna
cantando acompañada
de una legión de flautas invisibles
aparece en los montes
y se oculta un instante
tras la primera golondrina.
No sé qué busco,
ni tampoco
si podré alcanzar
con las dos manos
el espacio inmenso y tenebroso
puente entre dos tiempos,
que me separa de otras primaveras.
Puede que mi pensamiento vibrase
al contacto del sol, esta tarde
que se ha ido,
que es sombra...
La plata nocturna
de los campos se agita,
suavemente se mece...
La luna recorre su ruta
contando tejados,
huele a hierba dormida,
a sueño sumido en la noche,
a dulce misterio callado...
Yo no sé
(ni lo sabré nunca...),
por qué he vuelto de pronto
como un peregrino lleno de nostalgia
a recorrer las callejas,
oscuras amantes
de la luna de abril...
(Para Virginia, "Vir", muy cerca de la primavera.)

lunes, 2 de marzo de 2009

Aquella primavera...


¡Qué fue de nosotros..!
Un día, junto mar, en primavera,
unimos nuestras manos...
El rumor de las olas que besaban la playa
era un canto antiguo
de melancolía...
¡Qué fue de nosotros..!
Ha pasado el tiempo,
y en la playa desierta
sólo un recuerdo,
un fugaz recuerdo
que enturbia mi alma...