sábado, 28 de febrero de 2009

Un poema recuperado del Filósofo, amigo del Coco.




LAS CALLES
Mis queridas calles grises,
vivas, sentimentales,
con bocas de portales
y ojos de ventanas
y viejas cabelleras
de tejas desgastadas
por soles y por fríos.
Yo os he recorrido
con el alma oprimida.
Se han helado mis manos
y más por sufrimientos
que por el frío mismo.
Y los vientos
tendían sus zarpas a mi ojos
saltándome las lágrimas.
Y los inviernos eran
espejismos de soles
y cuando el sol se iba
agujas de cristal,
la sangre helada.
Por estas calles grises
me fundí con la sombra
de lo desconocido.
En estas calles grises
tejí mis ilusiones
entre el hablar perdido
de tanta y tanta gente.
Tú venías a mis brazos
y éramos uno solo.
Allí quedaron años
muriendo cada noche,
componiendo esperanzas
de recorrer los mares
a solas con tu abrazo.
La lluvia estaba viva,
era como una sangre
que corría por las tejas
y a los lados de la calle.
Quién sabe si mis penas
fundidas con la lluvia,
vieron el mar un día
y allí se deshicieron
en un rumor de olas
o en el volar inmenso
de todas las gaviotas.
Otoño de 1977.

El Coco y el Filósofo...


Una de estas noches, el Coco y el Filósofo han conversado hasta las mil.

Ardían unos leños en la chimenea. y los zorros dormitaban sobre un lecho de paja seca.

El Pájaro Oscuro, posado en el respaldo de una silla, dormía también, con la cabeza bajo el ala.

El Filósofo decía que en su juventud, pensaba que tras la muerte existe el eterno retorno, que nos vamos pero volvemos, volvemos siempre, y asi, una y otra vez...

"Ahora no, dice, ahora ya no... Lo que deseo en este momento es fundirme con la Nada, es olvidar y ser olvidado, formar parte del Universo y no ser consciente de ello... Quizás en mi juventud deseara volver a vivir de nuevo... Ahora, que mi juventud está lejos, creo que con vivir una vez es suficiente..."

El Coco no dijo nada...

Escuchaba en silencio...

De tanto en tanto, alguno de los zorros, se incorporaba, se estiraba, abriendo la boca, y luego, volvía a enroscarse, sumiéndome en el sueño...

Mientras, el milano planeaba sobre los campos, a la luz de la luna...

miércoles, 25 de febrero de 2009

Desasosiego...

Émile Durkheim, a quien podemos considerar el fundador de la moderna sociología, habla en sus escritos de un fenómeno que llama anomia, y que se produce cuando se pierde un referente social claro claro y preciso.
La pérdida de este referente social es algo peligroso.
Puede dar lugar a una desestabilización tan brutal que es capaz de generar un conflicto civil o un conflicto entre naciones.
Además, la sociedad que padece este mal, es presa fácil de demagogos hábiles en arrastrar a las masas en su beneficio.
Todo gobierno debe estar atento de que no se produzca el más mínimo indicio de anomia, que también podemos llamar desasosiego...
Porque una masa de ciudadanos descontenta, de pronto se convierte en una fuerza imparable.
Las grandes revoluciones han nacido de este principio, analizado por Durkheim.
Nuestro país no está contento, se siente desasosegado.
Por ahora, no debemos preocuparnos, no va a pasar nada.
Pero si el gobierno es incapaz de poner freno a la crisis, aumenta el número de ciudadanos en paro, y toda suerte de desdichas económicas...,¡cuidado!
Hay un peligro latente de llegar a consecuencias que puede que no tengan punto de retorno.
El ciudadano, en estos momentos, no se siente seguro. Y no hablo de inseguridad pública, sino de inseguridad en el trabajo, de inseguridad financiera, de depreciación de bienes muebles, de falta de liquidez en la banca, de muestras de debilidad por parte del ejecutivo, de presiones fiscales insostenibles, de escaso o nulo apoyo a la pequeña y mediana empresa...
Todo ello produce desazón, es causa de tirantez social, de aparición de ideologías ultraconservadoras y otras que ni siquiera me atrevo a mencionar...
Si se pierde el referente necesario para que un país continúe su andadura cohesionado, si se entra en una espiral de rechazo al sistema, de xenofobia, de desobediencia civil, de búsqueda de un norte claro y preciso, estamos perdidos...
Esperemos que nunca llegue a suceder...

Temas de conversación...


Un amigo mío, que por razones de trabajo tuvo que desplazarse a Sevilla durante una temporada,
me contaba que conoció a una familia heredera de un cortijo. Eran varios hermanos, y todas las tardes se reunían, bien en casa de uno, bien en casa de otro, para hablar de la herencia, ya que todos tenían profesiones desvinculadas de la agricultura y querían venderlo. No se hablaba más que del famoso cortijo, y los fines de semana por lo visto hacían sesión continua. Pues bien, vendieron la propiedad heredada por fin, y todo salió a la entera satisfacción de los hermanos.
Se reunieron una vez más para celebrarlo con una buena comida, y entonces, la hija de uno de ellos, una chiquilla de once o doce años dice:
- Venga, ahora que habéi vendío er cortiho (hache como jota...), ¿de qué vái a hablá..?
Se miraron unos a otros y nadie tuvo respuesta que dar...
Pues bien, Sr. Presidente, le felicito por haber vendido a tiempo su "cortijo", es decir, por haber cesado al ministro de Justicia, ya que usted ha salido vencedor, en, al menos, tres frentes.
Uno, de cara a los medios informativos, que son los portavoces de la opinión pública, otro, de cara a todo el país, y allende las fronteras, demostrando que tiene autoridad sobre su gabinete, y por último, y no es lo de menos, una victoria ante el jefe de la oposición, Sr. Rajoy.
El Sr. Rajoy, lo cierto es que ya estaba resultando demasiado pesado con la historia de la cacería, que si la licencia, que si el seguro..., en fin, un latazo impresionante. Todo menos una crítica constructiva...
Y como la niña sevillana, pregunto: ¿De qué va a protestar ahora D. Mariano..? (¡Qué casualidad, si es tocayo del ex-ministro!)
Así es que se ha quedado sin palabras...
Y se le verá mohino y taciturno por haber perdido una buena ocasión de arremeter contra el actual gobierno, deporte que parece gustarle...
¡Y que no se piense D. Mariano que ha sido por su insistencia, igual cree que la defenestración del ministro la ha provocado él!
¡De eso nada!
El Sr. Rodríguez Zapatero ha demostrado que es capaz de mantener a raya a su equipo, y que al que riegue fuera de tiesto, cañazo y cese, o mejor, cese y cañazo, para que se vaya más escocido.
En fin, que todo ha sido como tenía que ser.
Reitero mi felicitación, y le recomiendo que tenga la caña a mano, y una de repuesto por si acaso...

lunes, 23 de febrero de 2009

La muerte en la literatura japonesa.


Hay una gran diferencia en la forma de afrontar la muerte entre orientales y occidentales.
Los occidentales, y cuanto más mediterráneos peor, la verdad es que la muerte se nos aparece como algo terrorífico, como un paso terrible, como cruzar el umbral del miedo.
Los orientales, viven y conviven con la idea de la muerte como algo normal, la otra cara de la moneda. No quiere decir que no tengan sentimientos, pero aceptan mucho mejor el hecho de que no somos seres eternos.
Pensemos en algo tan simple como esto: Si no existiera la muerte, el nacimiento de un nuevo niño sería una tragedia.
Esta temporada he leído a dos autores, Murakami y Katayama.
Del primero he leído varias novelas, del segundo una, la única traducida al español por el momento.
En todas ellas subyace la muerte, es incñuso el eje de la narración.
En todas ellas, la muerte es una presencia realidad, pero tratada con naturalidad, incluso con afecto...
Kawabata, Mishima, Juniziro Tanizaki..., o el cineasta Akira Kurosawa, han hecho del tema de la muerte una obra de arte.
Sí, se preguntan qué hay más allá...
Eterna duda humana...
Pero desde otro ángulo.
Reproduzco aquí un breve fragmento de la novela de Katayama "Un grito de amor desde el centro del mundo":
"...Si creemos que lo único que existe es lo que podemos ver, lo que tiene forma, nuestra existencia es muy pobre, ¿no te parece? -dijo mi abuelo-. No creo que la persona que yo amaba vuelva a aparecer ante mis ojos con la forma que yo conocía..."
Lo cierto es que hace pensar...
Mientras tanto, y a pesar de los pesares, es mejor gozar de la vida, de cada hora, minuto, segundo..., pues son un regalo.
A partir de aquí, no sabemos más...

sábado, 21 de febrero de 2009

Presagios de primavera...


El otro día contemplé un solitario petirrojo entre los chopos aún desnudos de la ribera del río.
Se movía inquieto, de aquí para allá.
Me quedé un rato observando la gracia de sus aleteos...
Y pensé en la primavera...
Falta menos de un mes y ya estaremos en esa estación, quizá la más celebrada por los poetas y toda clase de artistas...
La primavera es el resurgir de la vida...
Pero aún falta, aún queda casi un mes, y el clima es caprichoso...
Sin embargo, ver al petirrojo me animó a continuar con los afanes de cada día...

Fragilidad humana...


Este blog ha estado en silencio durante casi toda la semana.
Y es que el cuerpo humano, aunque sea una maravillosa maquinaria, una obra de ingenería inigualable, también tiene sus límites...
Han sido días de obligado reposo...
El estrés es uno de los males de nuestro tiempo.
Ahora, parece que el cielo comienza a despejarse de nubes sombrías...
Hay huecos de cielo azul...
Esperemos que se despeje por completo y vuelva a lucir el sol interior otra vez...