miércoles, 25 de febrero de 2009

Desasosiego...

Émile Durkheim, a quien podemos considerar el fundador de la moderna sociología, habla en sus escritos de un fenómeno que llama anomia, y que se produce cuando se pierde un referente social claro claro y preciso.
La pérdida de este referente social es algo peligroso.
Puede dar lugar a una desestabilización tan brutal que es capaz de generar un conflicto civil o un conflicto entre naciones.
Además, la sociedad que padece este mal, es presa fácil de demagogos hábiles en arrastrar a las masas en su beneficio.
Todo gobierno debe estar atento de que no se produzca el más mínimo indicio de anomia, que también podemos llamar desasosiego...
Porque una masa de ciudadanos descontenta, de pronto se convierte en una fuerza imparable.
Las grandes revoluciones han nacido de este principio, analizado por Durkheim.
Nuestro país no está contento, se siente desasosegado.
Por ahora, no debemos preocuparnos, no va a pasar nada.
Pero si el gobierno es incapaz de poner freno a la crisis, aumenta el número de ciudadanos en paro, y toda suerte de desdichas económicas...,¡cuidado!
Hay un peligro latente de llegar a consecuencias que puede que no tengan punto de retorno.
El ciudadano, en estos momentos, no se siente seguro. Y no hablo de inseguridad pública, sino de inseguridad en el trabajo, de inseguridad financiera, de depreciación de bienes muebles, de falta de liquidez en la banca, de muestras de debilidad por parte del ejecutivo, de presiones fiscales insostenibles, de escaso o nulo apoyo a la pequeña y mediana empresa...
Todo ello produce desazón, es causa de tirantez social, de aparición de ideologías ultraconservadoras y otras que ni siquiera me atrevo a mencionar...
Si se pierde el referente necesario para que un país continúe su andadura cohesionado, si se entra en una espiral de rechazo al sistema, de xenofobia, de desobediencia civil, de búsqueda de un norte claro y preciso, estamos perdidos...
Esperemos que nunca llegue a suceder...

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