sábado, 30 de abril de 2016

Rudyard Kipling: "El libro de la selva"...


Rudyard Kipling

Cuando cursaba segundo de Bachillerato,
de aquel plan,
que yace en las profundas simas del olvido,
descubrí una lectura maravillosa,
a partir de un fragmento,
situado en el texto
de Formación del Espíritu Nacional,
o FEN,
como llamábamos familiar
y coloquialmente
a la asignatura:
"El libro de la selva",
de Rudyard Kipling.

No fue fácil hallarlo,
porque en las librerías de mi ciudad natal,
más dadas a clásicos castellanos y "best-sellers",
además de la prensa diaria y semanal,
amén de los tebeos,
esta "rara avis",
no se encontraba a disposición
de los clientes locales.

Un poco antes de la Navidad,
y, a fuerza de huronear en multitud de estanterías,
me topé con una edición en rustica,
tan rustica, 
que, hasta el papel, amarillos grisáceo,
parecía que iba a quebrarse entre los dedos.

Y en la pequeña librería
de la señora Julia...,
que vendía de todo...

De allí procedía mi primera caja de acuarelas,
los lapices de colores,
cuadernos, y cuanto material escolar
precisaba para cumplir con mis tareas...

Pero..., no quisiera divagar...

A fuerza de dar mal en casa,
conseguí las quince pesetas que costaba el tomo,
y, aunque la buena señora Julia,
se ofreció amablemente a envolvérmelo,
se lo agradecí, sonriente,
alegando que lo quería leer "ya"...

Y ella, que sabía de mi pasión lectora,
se echó a reír,
y me deseó que disfrutara con el libro de Kipling.

Comenzaba a nevar...

Me fui corriendo a casa de mis abuelos,
con quienes vivía,
y, sentado en la silla de costumbre,
junto a la doble puerta 
que daba a la terraza,
me adentré en el mundo mágico y exótico de Mowgli...

Como era normal en mí,
lo devoré en cuestión de pocos días...



"Mowgli y Bageera".
Ilustración de "El libro de la selva".

¡Maravilllosa lectura!

Aquellas Navidades,
a fuerza de releerlo,
casi me lo supe de memoria...



"Mowgli, Bageera y Baloo".

En estos días,
he vuelto a disfrutar
con las aventuras
del niño perdido en la jungla,
al que crió y educó
una familia de lobos.











(Archivo: cuevadelcoco).












viernes, 29 de abril de 2016

"Hazañas bélicas"...


Una portada de "Hazañas bélicas",
con dibujos de Boixcar.

Soliamos leer estos cuadernos,
que, incluso llegábamos a coleccionar,
atraídos por la calidad de los dibujos,
debidos a Boixcar,
más que por las historias en si.

En formato apaisado,
con tapas de cartulina,
medianamente gruesa,
desarrollaban gestas
de héroes,
normalmente desconocidos,
anónimos,
en cualquier parte del planeta
donde llegase la furia de la contienda.



Lo cierto, era,
que las escenas dibujadas por Boixcar,
nos impresionaban,
por su dramático realismo.



Almanaque de "Hazañas bélicas",
de 1966.



Historias de combatientes,
que bien pudieron ser reales,
y haber vivido y sufrido
las calamidades de la guerra...



Típico cuaderno de "Hazañas bélicas".



Boixcar, mostraba
unos ángulos insólitos,
para acentuar la tensión
y el desgarro,
de los momentos 
que estaba desarrollando.



Todas las historias,
comenzaban con un titulo,
y una explicación,
a manera de puesta en escena.



Las portadas,
funcionaban a modo de "cartelera",
incitando a la compra 
y a la lectura del cuaderno.
Esas portadas,
evolucionaron en calidad,
siendo, a veces,
pequeñas obras de arte.



Lo cierto, es, que
los lectores habituales
de "Hazañas belicas",
aprendimos una doble lección:
La histórica,por un lado,
y la ética,por el otro.
Es decir, 
que las fatales consecuencias
de la guerra,
nos dejaban en el pensamiento,
cierta tristeza,
no exenta de compasión,
hacia quienes habían combatido.
Dejando sus vidas
muy lejos de sus lugares de origen,
o, regresando con secuelas
que, una gran mayoría, 
 no llegaría a superar...












(Archivo: cuevadelcoco).










martes, 26 de abril de 2016

Poesía... cada día...


Pozo de mi soledad.

Sepulcro de breves sombras.

Memoria, que desescombras

laberintos de la edad.

Tu dulce y cruel levedad

aviva el fuego apagado.

Y algún dolor desterrado

vuélveme a hacer compañía.

Espinosa melodía,

reverso desesperado.











(Archivo: cuevadelcoco.
Texto/Imagen: EPT).

..."el Brozas", cabreado...


"...pero...¿qué gente es esta...?

Elecciones antes de la Nochebuena,
que vaya Nochebuena nos dieron...,
y ahora, camino de las urnas otra vez...

¿Tan mala uva hay en este país,
tanta inquina de unos contra otros,
tan grandes son las diferencias...?

El caso es que seguimos en las mismas...

¿A qué juegan los políticos...?

Yo los veo como chiquillos:

"...y tú más...,
a que te doy...,
mentira cochina...,
ya te pillaré, ya....,
el balón es mío,
me lo llevo a casa,
y ya no juega nadie..."

Igual, o peor que niños...

A los chicos,
la pataleta de hoy,
se les olvida mañana...

A los políticos, no...

¿Es que tienen
un cerrojo en la cabeza...?

Día tras día,
se increpan,
se atacan,
rompen amistades
deshacen compromisos...

Y siempre igual...

Lo que más me joroba,
es que los platos rotos,
los pagaremos todos...

¡Y otra vez las mismas jetas,
con el mismo paripé!

Total...¿para qué?

¿Para tenernos en vilo...,
y quizás no sacar nada claro?

Es que ya no me creo
las palabras de nadie...

!Cabreado estoy!











(Archivo: cuevadelcoco
Ilustración: EPT).





lunes, 25 de abril de 2016

Poesía...cada día...


"...la tibia espuma de junio...".

Un junio dulce y dorado,
junto al mar..

Los espejos,
silenciosos,
pretendian retenernos,
al pasar...

¡Junto al mar, tu juego era
a la vez tierno y sencillo...!

En los atardeceres,
buscabas la espuma tibia...

Y cuando tus pies descalzos,
recibían su caricia,
sonreías...

Mientras, la noche llegaba...

Un céfiro estremecido,
retornaba fiel al nido
de tus labios entreabiertos...











(Archivo: cueva del coco).









sábado, 23 de abril de 2016

Mi abuelo y "Don Quijote"...


En aquellos años,
había por casa,
que yo recuerde,
varios ejemplares
de "Don Quijote de la Mancha".

Todavía conservo un par,
los otros...¡quién sabe...!

Entre todos,
el preferido de mi abuelo,
era de la editorial
"Saturnino Calleja",
de tapas duras,
aunque desgastadas
por el tiempo y el uso...

Como el de la imagen
que encabeza esta entrada...

Acomodado en su sillón de mimbres,
bien guarnecido de cojines,
junto a la radio,
solía leer, 
durante una o dos horas,
caladas las gafas,
hasta el momento de la cena...

Más de una vez se reía,
y yo, que lo observaba disimuladamente,
me alegraba
de que, 
durante un tiempo,
olvidase sus penas y sus achaques...

Mientras,
mi abuela,
seguía con sus complejas
e interminables labores de ganchillo,
la mayoría rosetones,
que, unidos,
darían lugar a un tapete,
o, acaso a una colcha,
de la que nunca se haría uso...

Transcurrían las tardes
en apacible silencio...

Yo, leía el ultimo libro
sacado de la biblioteca del instituto,
y así,
fueron pasando los años...,
para todos...

"¡Dichosa edad,
y tiempos aquellos,
que merecieron 
el nombre de dorados...!"











(Archivo: cuevadelcoco).

Lectura de "Don Quijote", en la cueva fel Coco...


Cuando el día ya ha tenido
suficiente luz,
y, como todos los años,
en el 23 de abril,
el Coco y el Filósofo,
han dado comienzo
a la lectura
de la inmortal obra
de Miguel de Cervantes,
"Don Quijote de la Mancha".

Y han comenzado
donde la dejaron
el año anterior,
en la pagina marcada
por la cinta señaladora...

¡A lo largo de los años,
cuantas vueltas
habrán dado 
a esta maravillosa lectura!

Cuando lleguen
las sombras fe la tarde,
colocarán la señal de nuevo,
y cerraran el tomo
que han leído durante la jornada...

Y contemplarán el crepúsculo,
desde las alturas de la cueva,
mientras meditan en silencio...

Por la noche,
en la apacible quietud,
conversarán otra vez...











(Archivo: cuevadelcoco).