lunes, 20 de abril de 2015

...reflejos en la sombra...



 
...primeras horas del día...
 
...cuando la noche y su misterio
 
han purificado todas las cosas...
 
 
...bajo el puente,
 
un fragmento de cielo,
 
que brilla,
 
como una gema recién pulida...,

circundada de esmeraldas...
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).
 


martes, 14 de abril de 2015

Aquella fría mañana...




"Quizás recuerdes...aquella mañana fría, de principios de diciembre...
 
El otoño...ya no era otoño...

 
Contemplé tu rostro, que parecía salido de un profundo sueño...
 
El gesto de tu mano...
 
¿Una mano de "el Greco"...?
 
Tu cabellera oscura, que tenía algo de mitológico,
 
puede que...¿Perseo...? ¿Andrómeda...? ¿La Medusa...?
 
O...simplemente...la humedad la había rizado caprichosamente...
 
Creo que era domingo...
 
Recorría esas viejas y disertas calles...,
 
y te encontré...
 
Conmigo hubiera querido llevarte...,
 
acomodarte bajo un edredón,
 
dejar que durmieras un poco más...
 
Y me alejé de allí,
 
no sin cierta pesadumbre en el corazón,
 
no sin cierta sensación de impotencia...
 
¿Me enamoré de ti...?
 
No lo sé...
 
Pero...este domingo...,
 
un domingo pleno de sol,
 
de tibieza primaveral...,
 
contemplé de nuevo el azul que te envolvía...
 
Tus ojos, casi cerrados,
 
la expresión de tu boca...
 
¿Ansiedad...?
 
¿Dolor indefinido...?
 
Y esa mano tuya,
 
con los dedos separados...
 
Delicada...,
 
frágil...
 
Un ademán suplicante...
 
Otra vez me llevé tu imagen...
 
El tiempo había sido piadoso contigo...
 
Apenas algunos rasguños...
 
Y unas manchas de humedad...
 
¡Las lluvias del invierno...!
 
Quizá recuerdes...
 
Yo..., no lo sabré nunca..."
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

lunes, 13 de abril de 2015

...el retorno del caminante...



 
El Filósofo lo presentía...
 
Se despertó una noche,
 
mientras la luz de la luna
 
atravesaba los cristales de su habitación...
 
 
Fue un despertar suave,
 
que no alteró sus pulsaciones...
 
 
Sólo sintió que su amigo,
 
el impenitente viajero,
 
estaba muy cerca...
 
 
El gato, dormido a los pies de su cama,
 
hecho un ovillo,
 
siguió sumido en sus sueños gatunos...
 
 
Los dos perros,
 
sobre la alfombra,
 
ni se inmutaron...
 
 
Quizá uno de ellos,
 
no se sabe cuál,
 
respiró profundamente...
 
 
Y el Filósofo,
 
volvió a retomar el sueño,
 
mientras esperaba con júbilo,
 
esas veladas,
 
en las que el viajero,
 
le referiría tántas y tántas historias
 
sobre los lugares que había visitado...
 
 
Esas veladas,
 
que, en ocasiones,
 
terminaban
 
con la primeras luces
 
de la nueva mañana...
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).
 
(Ilustración "El retorno del caminante),
 
grafito sobre papel tipo "Canson".
 
Dimensiones: 30 x 19 cm.).
 
 
(lacuevadelcoco,
 
hará entrega,
 
bien en mano,
 
o por correo,
 
sin gasto adicional alguno,
 
al primer visitante de hoy,
 
que haya leído esta entrada,
 
y que primero lo solicite,
 
enviando su petición
 
a este correo:
 
 
de la ilustración que acompaña esta entrada,
 
firmada y dedicada por el autor,
 
esto último si así lo desea).
 
 
 
 
 
 
 
 


Desde la Torre...



¡Qué puedo decir...!
 
Volver a contemplar la ciudad desde la Torre...,
 
sigue siendo una maravilla...
 
 
 


 
Una mañana de domingo...
 
Apenas treinta segundos...,
 
y... ¡arriba!
 
 
 

 
 
...la lejanía...,
 
y el agua...
 
 
 


 
...el sol sobre la ciudad...
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imágenes: mirarlook/cuevadelcoco).
 
 
 

 

viernes, 10 de abril de 2015

Una historia de hace muchísimo tiempo...

 
 
 
Conservo, como auténticos tesoros,
 
aquellos álbumes de Nestlé,
 
que, desde el primero que me regaló mi madre,
 
allá por el otoño de 1957, (...!!!),
 
hasta las últimos,
 
bien entrados los años sesenta,
 
constituyeron un delicioso entretenimiento,
 
a la vez que una forma de socialización,
 
basada en el intercambio de cromos,
 
en busca de los "imposibles"...
 
 
Es decir, aquellos dificilísimos de conseguir...
 
 
Este álbum, "Tierras lejanas",
 
aparecía muy diferente de los anteriores...
 
 
Los cromos,
 
eran fotografías...
 
 
Y los textos,
 
se referían a historias y aventuras,
 
vividas en varios lugares del planeta,
 
por viajeros impenitentes,
 
o aventureros irredimibles...
 
 
Quería hablar del "sakura",
 
la fiesta de la floracíon de los cerezos,
 
en Japón,
 
pero he creído oportuno,
 
que debía de contar esta historia...
 
 
Quizá todavía persiste esta tradición
 
en el Japón del siglo XXI...
 
 
Quizá...
 
 
El caso es que existía la figura tradicional
 
del hombre del pajarito...,
 
que con el pico,
 
extraía la receta de la felicidad...
 
 

 
El hombre del pajarito.
 
 
 
De niño, conocía a uno en versión española.
 
 
Allá por el otoño de 1959,
 
apareció por casa un personaje muy interesante...
 
 
Yo vivía con mis abuelos,
 
en aquél caserón que se vaciaba en septiembre,
 
y volvía a llenarse a primeros de julio...
 
 
Mientras tanto,
 
la soledad y el silencio,
 
campaban por sus habitaciones desiertas,
 
y sus largos e inquietantes pasillos...
 
 
El hombre del pajarito que yo conocí,
 
se llamaba Jaime...
 
Tendría...,
 
entre cincuenta y sesenta años,
 
y era un trotamundos...,
 
siempre de feria en feria...
 
 
Amaba la libertad,
 
el sol, el campo,
 
la vida al aire libre...
 
 
Un naturista de verdad...
 
 
Vestía con ropas sencillas,
 
pero resistentes y confortables...
 
Se tocaba con una gorra de visera,
 
y no comía carne...
 
 
En ocasiones,
 
ya que sólo "actuaba" por lar tardes,
 
se iba al campo a tomar el sol del otoño,
 
y, según contaba, solía cocerse unas patatas,
 
en cualquier recipiente que hallaba a mano,
 
siempre que estuviera limpio...
 
Era muy escrupuloso...
 
 
¿Levantino quizá...?
 
 
Pronunciaba las "ces" como "eses"...,
 
y hablaba con suavidad...
 
 
En aquél lejano otoño,
 
yo estaba pasando "las paperas"...
 
Un poco pupas, ya era, ya...
 
Y, en la cocina de casa,
 
donde se hacía vida,
 
desplegó su maravillosa atracción de feria...
 
 
Montó un trípode,
 
y sobre él, una plataforma,
 
donde colocó una jaula con varios pajarillos,
 
y una cajita de madera,
 
llena de tarjetas de colores...
 
 
Abrió la puerta de la jaula, y dijo:
 
- Daniela... Daniela... ¡Sal, amiguita...!
 
 
Un jilguero, o cardelina,
 
(carduelis carduelis, por si hay algún ornitólogo cerca...)
 
salió de la jaula,
 
y avanzó hacia el bueno de Jaime,
 
que jamás, ni en interior ni en exterior,
 
se despojaba de su gorra de visera...
 
 
- Vamos...Daniela..., dijo suavemente,
 
saca una tarjeta para este niño...
 
 
Yo, absolutamente hechizado,
 
contemplé cómo el jilguero,
 
tomaba una tarjetita con el pico,
 
y, a una indicación de Jaime,
 
me acerqué...,
 
y depositó en mis manos de niño,
 
una tarjetita doblada,
 
de color ligeramente rojizo...
 
 
¡Ufff!
 
 
¡Aquello era absolutamente increíble,
 
irreal, mágico...!
 
 
Acostumbrado a los huidizos gorriones
 
que solían acercarse a la terraza,
 
aquél pajarillo era una aparición celestial...
 
 
¡Un milagro con alas...!
 
 
Esa tarde,
 
mientras yo convalecía en una mecedora,
 
tapado con una gruesa manta,
 
Jaime se fue a "actuar",
 
porque era la feria de San Lucas, en Jaca...
 
 
Aún no había abierto el papel...
 
 
Y yo hice con mucho cuidado,,,,
 
temiendo que se echara a volar...
 
 
No recuerdo bien cuál fue el vaticinio que me entregó,
 
con un gesto,
 
que yo interpreté como amistoso y amable,
 
aquella avecica,
 
en la que Jaime,
 
había obrado el milagro de la amistad,
 
quizás por su bondad natural,
 
o, por considerar que,
 
a fin de cuentas,
 
todos los seres vivos somos iguales...
 
 
Apareció Jaime en años sucesivos...
 
 
Y el último,
 
fue en el otoño de 1963,
 
también por la feria de San Lucas...
 
 
No volvimos a saber de él...
 
 
Acaso se trocó en leve pájaro,
 
para volar junto a sus amigos alados...
 
 
Quiero pensar que fue así...
 
 
¡Se lo merecía!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cueva delcoco).
 
 
 

 

martes, 7 de abril de 2015

Imagen fija de "no sonos ni Romeo ni Julieta", para coleccionistas...y nostálgicos...

 
 
 
Imagen ligeramente retocada
 
de la obra de Alfonso Paso,
 
llevada al cine,
 
"No somos ni Romeo ni Julieta".
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco.
 
Cortesía de Eva Heredia).

"No somos ni Romeo ni Julieta".




Alfonso Paso,
 
dramaturgo,
 
guionista...
 
 
Procedía de una familia de artistas...
 
 
En los sesenta,
 
estaba en la plenitud de su carrera...
 
 
Su obra,
 
acaso la más popular,
 
"No somos ni Romeo ni Julieta",
 
fue llevada al cine.
 
 
Por una feliz casualidad,
 
he podido fotografiar
 
una de aquellas fotografías,
 
que se colocaban a la entrada de los cines,
 
y que, constituían un tráiler fijo
 
de la película...
 
 
Es obligado dar las gracias
 
a mi amiga Eva Heredia,
 
"que todo lo guarda",
 
por permitirme capturar esta imagen,
 
desvaída por el tiempo,
 
que nos remite a unos años
 
considerados felices...
 
 
 
 

 
 
Imagen "de hall",
 
habitual en los cines de antaño.
 
Click en la imagen 
 
para visionarla.
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco.
 
Cortesía de Eva Heredia).