viernes, 30 de agosto de 2024

Recuerdos de verano...









 




Cuando llegaban estos días,
Agosto se había ido desgranando,
sin darnos cuenta.

Y, entonces, sentía una profunda tristeza,
sobre todo, en las tardes de tormenta,
que impedían los últimos paseos.

Los libros, la lectura,
no servían de consuelo...

La casa, poco a poco,
se quedaba desierta.


La abuela,
en su silla pintada de verde,
se entretenía con sus labores de punto,
y, de vez en cuando,
mirando a lo lejos,
a través de ventanal,
suspiraba...

Luego,
reanudaba el rítmico movimiento
de las agujas metálicas,
que entrechocaban entre sí...

Y es que recordaba con nostalgia
las cenas en la terraza,
bajo la parra,
cargada de uvas...

O las comidas familiares
en la gran mesa del comedor,
o las tertulias,
en las que, inevitablemente,
se evocaban viejos tiempos...

Volvîa la soledad...

Y yo, en mi lugar acostumbrado,
sentía ya la proximidad de la vuelta al colegio.

Dichoso colegio...!

Fastidioso colegio...!

El murmullo del pequeño río,
resonaba en mis oídos...

La caricia ardiente del sol...!

Los juegos crepusculares
alrededor del castillo...

Y el pensamiento,
libre de preocupaciones. 

La sombra del colegio,
sus claustros sombríos,
las aulas,  
los largos pasillos,
volvían a ocupar su lugar, 
en nuestras mentes infantiles...









  (Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cueva del coco)

jueves, 25 de julio de 2024

Las nieves del tiempo...





Capitel corintio.



En todas las familias, siempre hay alguien, 

no importa si es hombre o mujer,

que todo lo sustenta.

Quién llena de vida el entorno familiar,

soluciona los conflictos,

pone paz cuando es necesario,

y siempre sonríe...

Siempre.

A pesar de las dificultades,

a pesar de los vientos adversos.

Capaz de comprender y consolar,

de decirlo todo sin palabras.

Porque le basta una mirada cariñosa,

una leve caricia,

para devolver el ánimo y la esperanza

a quien pudiera necesitarlo.

Son portadores de luz.

Quienes mantienen derecha

la estructura familiar.

Los demás, a su lado, son seres anodinos,

Simplemente, están. Sin más.

En mi familia, he conocido auténticos pilates,

verdaderos ejes de la existencia.

Y, cuando se van, 

los cimientos se descomponen, antes o después.

Y todo falla.

El edificio se derrumba,

porque ya no están.

No son seres de apariencia extraordinaria.

Pero lo llenan todo.

El mecanismo sigue funcionando.

Y un día se para.

Porque se han ido.

Y los recordamos.

Y soñamos con ellos.

Y el despertar es triste.

Sin embargo, han dejado su huella en nosotros.

Y sonreímos,

a pesar de los pesares,

porque siguen a nuestro lado.








(Archivo: cuevadelcoco.)





















viernes, 12 de julio de 2024

Mis poetas: Rafael Alberti...







 Ilustración de Mateo Lahoz.



Si mi voz muriera en Tierra,

llevadla al nivel del mar

y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar

y nombradla capitana

de un blanco bajel de guerra.

Oh mi voz condecorada

con la insignia marinera:

sobre el corazón un ancla

y sobre el ancla una estrella

y sobre la estrella el viento

y sobre el viento la vela!








(Archivo: cuevadelcoco 

Ilustración: Mateo Lahoz.)

jueves, 11 de julio de 2024

Edvard Münch: Melancolía...







"Noche de verano".


"En la ventana".



"Noche estrellada".




"Danza de medianoche".



"Melancolía".



"La noche".



"Medianoche: Reflejos en El agua".



De Edvard Münch, quizás el más conocido sea "El grito".

Convertido en único "icono", como si en el conjunto de su obra,
no existieran pinturas tanto o más interesantes.

Siempre me han atraído sus escenas veraniegas,
por la aparente calma que transmiten,
junto a su angustiosa melancolía...















(Archivo: cuevadelcoco.)



martes, 9 de julio de 2024

Mis poetas: Antonio Machado...







Yo voy soñando caminos

de la tarde. Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas...


A dónde el camino irá...?


Yo voy cantando viajero,

a lo largo del sendero...

La tarde, cayendo está...


En el corazón tenía 

la espina de una pasión.

Logré arrancármela un día:

Ya no siento el corazón.


Y todo el campo un momento 

se queda mudo y sombrío

meditando. Suena el viento

en los álamos del río.


La tarde, más se oscurece,

y el camino que serpea 

y débilmente blanquea,

se enturbia y desaparece.


Mi cantar vuelve a plañir:

Aguda espina dorada,

quién te pudiera sentir

en el corazón clavada!








(Archivo: cuevadelcoco.

Imagen: mirarlook/cuevadelcoco.)



 

lunes, 8 de julio de 2024

Ulises y las sirenas..






"Ulises y las sirenas."

John William Waterhouse.



La imagen que se tenía de las sirenas,

y que se mantiene todavía,

es la de una mujer con medio cuerpo de pez...


Sin embargo, en la mitología griega,

las sirenas eran algo muy distinto,

como podemos observar

en la pintura de J. W. Waterhouse.


Seguramente, contempló  

las vasijas que había en el Museo Británico,

decoradas con este motivo:

Los compañeros de Ulises,

con los oídos tapados con cera,

no pudieron escuchar el canto 

de las extrañas criaturas, 

que, adormeciendo a los navegantes,

los conducían hasta estrellarse en las rocas...


Ulises, atado al mástil,

y seducido por estas mujeres con cuerpo de ave,

gritó, inútilmente, para que lo soltaran...


Y la nave pudo seguir su ruta.


Ulises, es el nombre latino.

Odiseo, el original helénico.

Recordemos "La Odisea", de Homero...


Alguien escribió, que, tras su arriesgado regreso,

el héroe, ya en brazos de Penélope,

solía acercarse a la playa, al atardecer,

con el mar en calma,

por si le llegaba algún eco

de las mágicas melodías

que entonaban las sirenas...








(Archivo: cuevadelcoco.)






sábado, 6 de julio de 2024

Un camino para soñar...







 Meindert Hobbema: 

"La avenida Middelharnis".



Siempre me ha fascinado este cuadro.

Horizonte muy bajo, 

amplio cielo, 

donde se despliegan las nubes,

y el contrapunto de los árboles,

a los lados del camino.

No es un paisaje solitario.

Un personaje avanza,

tranquilo, sin prisa.

Al menos, me lo parece...

Si desplazamos la vista hacia la derecha,

dos habitantes del lugar conversan...

Y  casi en la esquina inferior,

también a la derecha, 

un campesino...

Cuida de su huerto,

se complace en su contemplación...?

Nunca lo sabremos...

Esta obra, 

posee un carácter atemporal.

Como si ese lugar 

se hallase libre del paso del tiempo...

Ay, si fuera possible

recorrer eternamente ese camino,

alejados del mundo,

del vértigo que llamamos,

equivocadamente,

civilización...!








(Archivo: cuevadelcoco.)