lunes, 11 de septiembre de 2023

Días de verano... (12) Sobre las Artes...








 Una primavera húmeda...

La lluvia, fina pero constante,

se prolongó hasta finales de abril.

Había pasado la Semana Santa,

ese período de tregua, 

antes de que el curso iniciara la recta final.

Y esos días, habían transcurrido veloces,

entre procesiones, tambores 

y el agudo sonar de las trompetas,

ese son ácido, hiriente,

que en la tarde del Jueves Santo,

parecía multiplicarse por mil.

Volvimos a las aulas, 

sintiendo un peso,

una sobrecarga sobre nuestros hombros, 

que sólo aliviaba la idea 

de que el curso terminaría pronto...

Cierta mañana, nuestro profesor de Latín,

comentó una frase que habíamos traducido:

"Ars est omnium dolorum refugium".

El arte, es el refugio de todas las penas...

El lugar, si puede llamarse así,

donde el pensamiento humano puede hallar consuelo.

Nunca olvidé, ni la cita latina, ni su traducción.

Y es que, el Arte, con mayúscula,

siempre termina aclarando los horizontes más sombríos.

Pasó aquella mañana húmeda,

dando paso a un mes de mayo, luminoso y sonriente.

Y ha pasado el tiempo.

De lo que nunca me arrepentiré,

es de haber tomado ese camino,

verdadera ayuda, sólido soporte,

para avanzar por la sendas de la vida...








(Archivo: cuevadelcoco).





jueves, 31 de agosto de 2023

Días de verano... (11) ¡Querida abuela...!










 

¡Querida abuela...!

31 de agosto... 

Ha sido un mes de contrastes.

Muchísimo calor, y días fríos...

Este año, has tenido tus geranios,

esos geranios "de áspera fragancia y roja flor",

que cuidabas con cariño...

Al final de la tarde, 

el abuelo llenaba de agua la vieja regadera,

para refrescarlos 

de los implacables ardores del sol.

Con la mirada, perdida en la lejanía,

seguramente evocabas otros tiempos,

que, acaso, fueron para ti

más dorados y llenos de luz...

En la ciudad, cerca de la frontera,

han cambiado muchas cosas.

Demasiadas.

Pero aún hay rincones 

por donde el tiempo y la piqueta destructiva,

todavía no han hecho mella...

Rostros nuevos en las calles,

y, entre ellos, alguno conocido.

Muy pocos.

¡Ay, abuela...!

Viajamos en el tiempo,

y sin darnos cuenta,

dejamos años detrás...

Esa mañana de agosto, calurosa, te recordé,

 mientras colocaba los dos tiestos de geranios...

Al fondo, la Montaña, impasible,

reducida a una silueta, por la calima...

Y el momento de decirte adiós...

Aunque los adioses no existen...

Te llevo conmigo,

entre mis recuerdos más preciados...

Y, como siempre...

¡Te quiero, abuela...!










(Archivo: cuevadelcoco.

Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).







viernes, 4 de agosto de 2023

Días de verano... (10) Despedidas y regresos...






"La llegada".

Obra de Cristóbal Toral.



Durante muchos meses, 

la casa era un lugar solitario.

Habitaciones en las que apenas entrábamos,

sobre todo en invierno...

Mis abuelos y yo, 

contemplábamos el ciclo de las estaciones.

El otoño y su grata monotonía.

El invierno, duro, frío y oscuro.

La primavera, que alegraba un tanto el espíritu,

con sus días, que iban creciendo lentamente.

Florecían los melocotoneros de la terraza,

los ciruelos del jardín vecino,

el peral, cargados de años ,

y la parra, que retornaba a la vida,

mientras sus hojas, tiernas y diminutas,

asomaban tímidamente al sol de abril...

Sí, quizás la primavera contenía una esperanza...

A finales de junio, comenzaban los regresos.

Y, en julio, la casa ya estaba llena.

Una avalancha de tíos, primos, 

primas, tíos abuelos...,

y mis padres y mi hermano.

La abuela se alegraba, 

no cabía en sí de gozo,

y no sabía qué hacer para contentarlos a todos...

Ella, en el fondo, 

tenía una pena que no deseaba mostrar...

Su hermano Paquito, 

que emigró a Buenos Aires con su mujer.

Llegaban cartas desde el otro lado del Atlántico,

pero Paquito,

que se fue en el año 33, no regresaba.

En alguna ocasión, nos hablaba de él.

"-...cuando venga mi hermano Paco, 

os va a llenar de regalos,

os dará todos los caprichos...".

Pasaba el tiempo,

y todo quedaba en un ir y venir de cartas.

Argentina había dejado de ser un país rico.

La moneda por los suelos.

"...cuando suba la moneda, volveremos a España..."

Mi abuelo llamaba a esto "la eterna canción".

Mientras, la casa se llenaba de voces alegres,

de risas de niños,

de cenas bajo la parra...

Mientras, a lo lejos, pitaban los trenes...

Que aún cruzaban la frontera,

porque la línea no se había interrumpido.

¡Ay, los trenes...!

Aquellas locomotoras, gigantes, pesadas,

que resoplaban en la estación,

como caballos impacientes...

Mañanas de verano...

Me gustaba salir a la terraza, muy temprano,

para contemplar el milagro

de las campanillas azules, recién abiertas...

El rocío de la noche, en sus delicadas corolas...

¡Tantas cosas cabían en el verano...!

La estación plena de luz...








(Archivo: cueva del coco).


 

viernes, 28 de julio de 2023

Días de verano... (9)











 


Anclado en este puerto solitario,

-las gaviotas se fueron hace tiempo-,

dejo pasar las horas. Cada tarde

retornan los recuerdos fugitivos


y ocupan los lugares más oscuros,

hasta salir volando con el alba.

Este puerto imposible, soñoliento,

que ve pasar las velas extendidas


de quienes todavía buscan islas

lejanas y sin nombre, ya no espera

nada más que el olvido. La nostalgia,


con sus velos de niebla, que me ocultan

los soleados días de mi infancia,

ha silenciado el canto de las olas.










(Archivo: cuevadelcoco.

Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).






lunes, 24 de julio de 2023

Días de verano... (8) Miedo...






 


¡Que viene el Coco...!



"...era una tarde de julio,

luminosa y polvorienta...!

A. MACHADO.



Tiempos de ver, oír y callar. 

Sólo eso...

En la tarde de verano,

escuché una conversación,

sobre la ola de calor que se acercaba.

¡Una ola de calor!

¡Qué sabía yo, a mis siete años,

lector infatigable de tebeos,

y amigo de los gatos del vecindario,

que acudían a nuestra terraza...!

Sentí miedo, muchísimo miedo,

¿Cuándo termina la infancia...?

Lo cierto es que la infancia

no se pierde en un momento determinado...

Se va diluyendo como un terrón de azúcar...

Quizás, aquella tarde tormentosa,

mi niñez comenzó a desaparecer...

Sin que me diera cuenta...

El miedo que sentí, era diferente.

No eran los miedos familiares,

como "la mano negra", 

que mi padre usaba a menudo para asustarnos. 

O "el Coco"...

Ni siquiera los miedos que nos infundían en el colegio.

Había algo más...

El temor a algo de lo que no podía ocultarme, 

algo, que estaba por encima, 

muy por encima de mí...

Pasó el verano.

Y los años.

Pero aún recuerdo ese momento...

¿Comenzó allí el declive de mi infancia...?

¡Quién sabe...!

Todavía viví años despreocupados,

años de juegos, de soles primaverales,

de sueños felices...

¡Dichoso el que aún conserva 

un pedacito de infancia!

Que nunca pudo diluírse

en las aguas turbias de la existencia...










(Archivo: cueva del coco).


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jueves, 6 de julio de 2023

Días de verano... (7) ¡Adiós, Chiara!

 






Chiara. 18 años.


Viniste a nosotros un día de verano...

Sí, ya era verano...

Una mañana de junio, 

luminosa y algo cálida...

Te llamamos Chiara, 

como Santa Chiara de Asís...

Aunque, familiarmente,

siempre has sido "la peque"...

Hasta el último momento...

Esta tarde, nos has dicho adiós...

Muy dulcemente,

has entrado en un sueño 

del que ya no has despertado...

O quizá sí...

Quizá hayas despertado en un lugar amable,

y seguro que has buscado un cuadrado de sol...

Y allí, acariciada por el sol primaveral,

suave y bienhechor,

hecha un ovillo,

habrás seguido durmiendo...

¡Qué hueco has dejado, gatucha...!

Siempre te recordaremos,

porque has sido nuestra amiga...

Compartiendo momentos, 

que ya son inolvidables...

No, adiós no...

Puede que un día, 

cuando crucemos a la otra orilla,

nos recibas con tu mirada cariñosa,

y acudas a sentarte en nuestra rodillas,

ronroneando...

Siempre te recordaremos...










(Archivo: cuevadelcoco.

Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

miércoles, 5 de julio de 2023

Días de verano... (6)







 Pierre-Auguste Renoir: "Jóvenes al piano".


"...recuerdo el piano

de aquella niña

que había en Sevilla..."

Carlos Cano.


Puede que fuera una noche como ésta,

perdida en los laberintos de la memoria...

Aunque estoy seguro de que fue una noche de julio.

Entre dos luces,

antes de que los ruiseñores comenzaran a cantar...

El viento traía

en sus brazos tibios,

la irrepetible fragancia

del heno recién segado...

Y una bendita quietud,

una memorable calma,

punto final

de las inquietudes del día...

Un piano, 

comenzó a deslizar una suave melodía,

que llegaba al corazón del alma,

que invitaba a escuchar en silencio...

Un piano, 

como preludio de la noche,

llenando el espacio dulcemente...

Aquel verano, que queda muy lejos,

quise volver a escuchar aquella música,

evocadora de otros tiempos,

y que, en ese momento mágico,

revivía recuerdos perdidos...