martes, 11 de mayo de 2021

Rosas...







Rosas...
















 






























(Archivo: cuevadelcoco.
Imágenes: mirarlookcuevadelcoco).

jueves, 6 de mayo de 2021

"El Brozas" recuerda el 15 de junio de 1977...

 




         "...éramos jóvenes y apasionados... Deseábamos creer... Sí, creer en un futuro distinto y brillante, sin sombras ni miedos... Un futuro para todos!!! Aquel día, 15 de junio de 1977, teníamos en las manos la llave capaz de abrir la puerta del armario donde se hallaban encerradas nuestras ilusiones y esperanzas, y con esa llave sacaríamos a la luz, todos los sueños de un tiempo mejor... Cagüenlá...! Y aquí estamos...en medio de este derrumbe... Ni sueños, ni esperanzas, ni ilusiones... Y un fango podrido que nos llega ya a las rodillas, y que amenaza con subir de nivel...! "Cómo he llegado a ser un descreído". Buen título para un libro. Hay que jorobarse...! Yo, que siempre he creído en algo, ahora estoy más vacío que un huevo de plástico... Me contemplo con pena... No es autocompasión ni esas chorradas que siempre sacan a relucir los supermanes de turno... No es eso, no! Es la desolación que me rodea, y que me resisto a dejarme invadir por ella. Miremos alrededor, una mirada nada más: A que dan ganas de echarse a llorar...? Pues sí, y llorar a moco tendido! Todo está parado, nada funciona, ni los engranajes más simples se mueven... Mientras, me esfuerzo por sacar un pie del barro, y volverlo a meter un poco más allá. Luego, lo mismo con el otro pie... Al cabo del día, unos pocos, poquísimos pasos... Desolación...! Cómo vamos a llegar a nada...? Pues no tengo ni repajolera idea... "Orígenes del neoescepticismo radical". Otro buen título para otro libro. Descreído, desapasionado, decepcionado y escéptico. Imagen clara y rotunda de cualquiera de nosotros... o de una gran mayoría."















(Archivo: cuevadelcoco).


lunes, 26 de abril de 2021

Mis pintores: Norman Rockwell.

 






"The window washer".

Norman Rockwell.


La vida cotidiana en USA,

reflejada con humor,

amable ironía,

y cierta dosis de crítica,

eso sí,

siempre bienintencionada.















(Archivo: cuevadelcoco).


lunes, 12 de abril de 2021

Momentos y lugares.







 Aún no son las diez.

Esta ventana desaparecerá algún día...

Y con ella, 

irán al más absoluto olvido,

todos los que habitaron esta casa.

Sus muros,

presentan huellas de heridas incurables.

Las peores, sin duda,

causadas por el abandono,

el desinterés

o la urgencia de algo nuevo...




Las hojas, casi transparentes,

recogen con agrado la caricia del sol.

Son tan jóvenes...!

Inspiran ternura,

deseos de protección,

de cuidarlas y mimarlas

para que crezcan felices...




Brotan por todas partes.

Y ese amarillo intenso,

alegra la mirada...

En los caminos,

junto a las tapias,

allí donde haya un poco de humedad,

sus semillas

germinan y se desarrollan.

Son muy sociables,

les gusta vivir agrupadas,

como en familia.





Calles desiertas.

Qué nos pasa a todos...?

Es la incertidumbre,

el miedo 

producido por el no saber...

No hay alegría.

Y así, es difícil vivir.

Han pasado doce horas.

Son las diez de la noche.















(Archivo: cuevadelcoco.

Imágenes: mirarlookcuevadelcoco).






sábado, 27 de marzo de 2021

Siguiendo los caminos... (1).

 







 
































































(Archivo: cuevadelcoco.

Imágenes: mirarlookcuevadelcoco).

CARTAS SIN DESTINO. (1).







 


          "...puede que lo recuerdes. Hubo un tiempo en el que nuestras máquinas de escribir, eran, junto a unas pocas cosas, lo más valioso que teníamos. Tecleábamos sin descanso. La tuya, no sé si la conservas. La mía, aguantó siete años, luego, dejó de funcionar. En el mismo lugar donde mi abuela me la compró, también se la quedaron "para piezas". Luego, tuve otra, una "Hispano Olivetti" de color naranja, que también terminó en el mismo sitio. Y otra más. Y una, eléctrica, que nunca me gustó. Era un artilugio poco recomendable. Sin embargo, la primera conoció aquellos intentos literarios que hoy, afortunadamente, han desaparecido. Alguna vez, encuentro algún fragmento entre las páginas de cualquiera de los libros que leíamos y compartíamos en aquella época, y no, no lo leo, me limito a dejarlo donde estaba. Y el libro también. Todos y todo, tenemos derecho al olvido. Debería de crearse una "Ley de Olvido Histórico", para que se quedase en el limbo lo que cualquier ciudadano deseara borrar del cúmulo de recuerdos que constituyen la vida. ¡Vaya carga! Sí, aquellas máquinas de escribir, recibían el impacto de nuestros dedos durante horas. Aún escucho el tac-tac-tac resonando en la noche, cuando, en la mesa de la cocina, y envuelto en silencio, ponía en orden las cosas del Instituto, ese poema escrito en un momento de "inspiración", sobre un sufrido pedazo de papel, doblado y vuelto a desdoblar, y... Bueno, ¡tantísimas cosas! El castigo del teléfono no existía. ¡Ay, aquellas cartas! A mi tío, a mi prima preferida, al compañero de clase que se fue a vivir lejos, porque su padre, que era militar, hanía ascendido, y, lógicamente, suponía un destino nuevo, a la novieta que tenía al otro lado de la frontera, que era hija de padres españoles y nieta de abuelos que tuvieron que salir de aquí, so pena de algún "paseo" al amanecer... Tú también tenías familia cerca de una ciudad importante. Y me contabas tus andanzas, y los incipientes escarceos amorosos que pudiste vivir. ¡Francia...! Cuando paseaba por los alrededores del castillo, me detenía para contemplar las montañas del norte, y sentía deseos de cruzarlas y ver el otro lado... Ya es primavera...! Te deseo lo mejor...! O, como decían los romanos al final de una misiva: Vale!"














(Archivo: cuevadelcoco.

Imagen: mirarlookcuevadelcoco).














 

   

viernes, 5 de marzo de 2021

Pintores aragoneses: José María Martínez Tendero.

 






Obra de José María Martínez Tendero,

que forma parte de un conjunto de pinturas

en las que Viena,

y concretamente

la Catedral de San Esteban,

constituyen su centro de atención.















(Archivo: cuevadelcoco).