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martes, 23 de agosto de 2022

...se va el verano...!

 







"...se va el verano...! ...se va el verano...!

Tic-tac...! Tic-tac...!

Y siento cómo los granos de arena,

uno a uno, 

se van dejando caer,

implacablemente...

Quisiera guardar un poco de sol en una caja...

Como quise hacer con ese copo de nieve,

O las primeras violetas...

Tic-tac...! Tic-tac...!

Por qué se va el verano...?

Ha sido duro, terrible...!

Pero, al final, hemos llegado a quererlo...

...se va el verano...!

Se nos escapa de las manos,

huye de nosotros...

Vuelve, verano, vuelve...!

Que tus días del dulce junio,

fueron felices...!

Que julio alternó soles y lluvias...

Y agosto, con sus campos segados,

teñidos de oro falso cada tarde...

Tic-tac...! Tic-tac...!

Se va-se va...! Se va-se va...!

Oh, qué pronto acortan los días...!

Las tijeras de podar del tiempo,

recortan los amaneceres

y menguan los ocasos...

...se va el verano...! ...se va el verano...!"










(Archivo: cuevadelcoco.

Imagen: mirarlookcuevadelcoco).



domingo, 19 de junio de 2022

Acariciando ya el verano...







 

Han pasado los días,

o hemos pasado por ellos...

No importa...

El verano está tan cerca,

que podemos sentirlo

en la yemas de los dedos...

Las amapolas,

han desaparecido...

Y los trigales también...

Es el comienzo de un nuevo ciclo.

Días de calor, 

de muchísimo calor!

Que ha llegado antes de tiempo...

Eso dicen.

El largo camino hacia la luz,

esa senda que parecía interminable,

culmina ya.

La hierba, amarillea y se seca.

Los caminos, se tornan polvorientos.

Y el sol, implacable,

se derrama sobre nosotros.

Llega, sin avisar,

y una vez más,

el esplendor del estío.















(Archivo: cuevadelcoco.

Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).






viernes, 7 de enero de 2022

Andanzas escolares: La Navidad se fue...








Nochebuena, Navidad, nochevieja, Año Nuevo, 
noche de Reyes, día de Reyes,
y de pronto, un vacío, un tremendo vacío.
Cierta tristeza al recordar esos días pasados,
tan familiares, tan entrañables, 
y la libertad de poder ir y venir 
quedar con los amigos, 
recorrer los caminos más cercanos,
siempre que no hubiera nieve...
Pero la Navidad se había ido...
La caja de acuarelas,
los "Cuentos de Andersen",
los lápices de colores sin estrenar...
Al día siguiente de Reyes,
las figuras que conformaban el "belén" familiar,
regresaban a su caja de cartón,
y al hueco del armario,
arriba del todo,
donde también se guardaban 
más cajas misteriosas...
Volver al colegio...,
a sus oscuros pasillos  y sombrías escaleras....
El lento camino hacia la luz,
apenas había avanzado unos minutos.
Otra vez el silencio del aula,
las filas al terminar los breves recreos,
las tareas que debíamos realizar,
para ser presentadas a la mañana siguiente.
El reloj, que parecía dormido.
¡Ay, la relatividad era eso!
Einstein tenía razón!
Sólo una tregua: Los domingos.
Los benditos domingos...
Y así, largas horas, 
frías y desapacibles.
Un halo de tristeza
parecía envolverlo todo:
¡La Navidad se había ido...!














(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlookcuevadelcoco).

lunes, 12 de abril de 2021

Momentos y lugares.







 Aún no son las diez.

Esta ventana desaparecerá algún día...

Y con ella, 

irán al más absoluto olvido,

todos los que habitaron esta casa.

Sus muros,

presentan huellas de heridas incurables.

Las peores, sin duda,

causadas por el abandono,

el desinterés

o la urgencia de algo nuevo...




Las hojas, casi transparentes,

recogen con agrado la caricia del sol.

Son tan jóvenes...!

Inspiran ternura,

deseos de protección,

de cuidarlas y mimarlas

para que crezcan felices...




Brotan por todas partes.

Y ese amarillo intenso,

alegra la mirada...

En los caminos,

junto a las tapias,

allí donde haya un poco de humedad,

sus semillas

germinan y se desarrollan.

Son muy sociables,

les gusta vivir agrupadas,

como en familia.





Calles desiertas.

Qué nos pasa a todos...?

Es la incertidumbre,

el miedo 

producido por el no saber...

No hay alegría.

Y así, es difícil vivir.

Han pasado doce horas.

Son las diez de la noche.















(Archivo: cuevadelcoco.

Imágenes: mirarlookcuevadelcoco).






miércoles, 1 de enero de 2020

Confesiones. 1 de enero.





"Sueño de palomas".
Obra de Mateo Lahoz.


Sostengo mi existencia con andamios,
y apuntalo los días que me quedan.
Habito en las afueras de la vida,
donde ya nada pueda sorprenderme.

Los sauces polvorientos, inclinados
sobre la senda gris, no se despiertan.
Intento que mis pasos no perturben
su sueño hecho de tardes estivales.

Cuando cierro la puerta cada noche,
y junto al ventanal tomo ese libro
de páginas sedosas, que me invita

a reanudar un viaje interrumpido,
un silencio de miel llena las horas.
Luego, llega la lenta luz del alba.














(Archivo: cuevadelcoco.
Ilustración: Mateo Lahoz).













martes, 1 de noviembre de 2016

Poesía... cada día...


"Soledades".
Pastel sobre papel tipo "Canson".


Esa llanura, 
batida por los vientos,
azotada de lluvias inclementes,
acoge los más tristes pensamientos
y deja la esperanza desolada...

Si yo pudiera
desdoblar el tiempo,
y arañar la corteza de los años,
tal vez una tarde yo volviera
a recorrer sus sendas solitarias...

¿Dónde se fue
aquel amor primero,
arrullado por cantos sin palabras,
que llenó con su luz las dulces horas
de nuestra adolescencia inacabada...?










(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: EPT).



viernes, 28 de octubre de 2016

LOS BUENOS MOMENTOS... (4)


"Amanecer de invierno".
Maxfield Parrish.
1870 - 1966.

Debió de ser a finales de abril,
o en los primeros dias de mayo...

Una mañana,
sentí el incontenible impulso
de levantarme temprano,
e irme al parque de mi pequeña ciudad...

Hacía frío...

Las calles,
desiertas, solitarias...,
sólo algún madrugador por obligación...

Nos saludábamos
con un breve "buenos días",
pues aún existía
ese grado de cortesía ciudadana,
y continuábamos
nuestros respectivos caminos...

El parque,
escenario de juegos infantiles,
de algún beso,
inocente y tembloroso,
dado y recibido
no mucho tiempo atrás,
y lugar de interminables conversaciones
con mi amigo de toda la vida...,
aparecía ante mí,
mucho más desolado que las calles...

Aleteos de pájaros entre las frondas...

Y, silencio...

Comenzó a llenarse el espacio de trinos,
de vuelos apresurados,
y, hacia el este,
las luces del nuevo día...

Cuando el sol llegó a rozar
las cimas de los arboles,
sentí, que una extraña energía,
una inesperada fortaleza,
se adueñaba de mí...,
y todo era limpio, transparente,
como si en esa lejana mañana,
el mundo hubiera renacido...

Así, estuve,
ajeno al tiempo y al espacio,
hasta que,
las campanas de la torre,
me sacaron de mi ensueño...

Con un profundo suspiro,
lentamente,
igual que si emergiera de un sueño feliz,
me fui a clase...

Llevaba conmigo
una secreta y dulce dicha,
que nunca me abandonó,
ni en los momentos difíciles...

Y que, cuando me siento
abatido, cansado, triste...,
me basta recordar aquel día lejano,
para que se alejen
las sombras de mi alma...











(Archivo: cuevadelcoco).















martes, 18 de octubre de 2016

¡...querida abuela...!






                                                                 ¡Querida abuela...!:

                                                              Ha pasado el tiempo...




¿Recuerdas
cuando contemplábamos juntos
la Peña Oroel
en las tardes de verano...?

Apoyados en el muro de la terraza,
en silencio,
mientras iba cayendo la tarde...

Me siento muy cansado...
Y es que,
me van cayendo años...
Sin darme cuenta...




¡Si vieras cómo ha cambiado
nuestra pequeña
y acogedora ciudad...!
Este torreón,
todavía sigue en pié...
Creo que tenías unas amigas
en esa casa...

¡Ay, abuela, querida abuela...!

Hace tiempo
que no caminas por mis sueños...

¿Me has olvidado...?

Yo, este año, 
no me acerqué 
el día de tu cumpleaños,
para estar contigo una vez más...

Tuvo que ser,
en el primer domingo de octubre,
cuando coloqué los dos tiestos,
de esos geranios,
como los que ponían
su nota de color en la terraza...

Una tarde de otoño,
luminosa,
alegre...

Mi oración fue breve y sencilla...

Como siempre,
mi ruego fue 
para que hayas alcanzado 
la eterna paz...

Regresé,
evocando muchos
de nuestros momentos felices,
mientras la tarde,
perdía su luz muy deprisa...

El otoño avanza...

No sé cómo será el invierno...

Ni si la primavera
será lluviosa o soleada...

El próximo verano,
intentaré ser más puntual...

Como siempre...,

¡te quiero, abuela!











(Archivo: cuevadelcoco.
Imágenes: mirarlook/cuevadelcoco).












sábado, 17 de septiembre de 2016

Telescopios... (3)





Esquema del telescopio refractor.




Moderno telescopio refractor,
montado sobre pié azimutal.

Los de cierta potencia,
suelen llevar incorporado
un pequeño telescopio
provisto de retícula,
conocido como buscador.





Retícula de un buscador.
También se usa
en las miras telescópicas para rifle.


El telescopio refractor,
puede utilizarse a la vez
como terrestre y astronómico.

Al producir imágenes invertidas,
cuando se usa para visión terrestre,
se añade un corrector al ocular,
para obtener una imagen derecha.











(Archivo: cuevadelcoco).



domingo, 11 de septiembre de 2016

11 de septiembre: Hace quince años...





Una imagen para un triste recuerdo...


Aquel 11 de septiembre de 2001,
estaba de viaje...

La radio emitió la noticia,
cuando aquí
ya habíamos sobrepasado el mediodía...

No reaccioné de inmediato...

Pero, muy pronto,
cuando se dispararon las alarmas,
y todas las emisoras
se concentraban en la catástrofe,
entonces,
fui consciente
de que estábamos ante una gran tragedia,
la primera gran tragedia
del nuevo milenio...



La zarpa ciega del terrorismo...


Las imágenes llegaron más tarde...

Contemplamos todos,
cómo el cielo azul de Nueva York,
se cubría de humo...

Un humo denso, siniestro...



Comenzamos a saber de las primeras víctimas...



Las imágenes, estremecedoras,
se mezclaban unas con  otras...



Todo parecía irreal...

Como salido de una pesadilla...

Nadie terminaba de creérselo,
en un vano intento
de alejar aquel mal sueño...



Una visión dantesca...

El comienzo del Apocalipsis...





Confusión,
dolor,
impotencia...

Aquella mañana,
pudo ser igual que muchas otras...

Pero, en cuestión de segundos,
el más profundo horror
quedó desatado...

Y más de diez mil víctimas,
quienes, apenas abiertos los ojosdel sueño nocturno,
se precipitaron en un sueño sin fin...

Han pasado quince años...

La garra asesina y ciega del terrorismo,
ha seguido,
y sigue,
ensangrentando este mundo...











(Archivo: cuevadelcoco).

viernes, 9 de septiembre de 2016

Lecturas y relecturas... Otoño...





"Nieve en otoño".
Irène Némirovsky.
Kiev, 1903.
Auschwitz.

Es una novela
de desarraigo
e inadaptación.

Su protagonista,
la vieja sirvienta Tatiana,
se reúne en París,
con la familia
a la que ha servido
durante toda su vida,
huyendo de los rigores
de la revolución rusa.

En unas noventa páginas,
su autora,
recrea la nostalgia
de Tatiana Ivanovna,
quien se ve perdida
y fuera de su ambiente,
en un lugar
"donde no nieva
hasta pasado el otoño".

Quizás sea 
la obra más autobiográfica
de la escritora rusa,
quien, tristemente,
fue víctima del Holocausto.











(Archivo: cuevadelcoco).



jueves, 1 de septiembre de 2016

....el uno de septiembre... (Poema para solitarios).






¿Qué nos queda, amor mío,
sino este camino polvoriento...?
Cuando lleguen las lluvias otoñales,
y, tras el ventanal contemple el cielo,
tan gris y deslucido
como ahora está mi alma,
recordaré, sin duda,
que en un lejano día,
mis labios se posaron en los tuyos.
En este mismo camino...
¿Qué nos queda, amor mío,
de aquel tiempo dormido en la memoria...?
¡Ay, los dias felices, luminosos,
son polvo de un cometa
que nos rozó una noche...!
Oleadas de tiempo
nos separan y agitan...
Sólo nos queda, amor mío,
este viejo camino polvoriento...











(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cueva del coco.
Texto: EPT).






lunes, 15 de agosto de 2016

Del diario del Filósofo, amigo del Coco...


"Hoy..., he pasado casi toda la mañana,
contemplando el agua...

Sentado en una roca plana,
junto a la orilla,
no podía apartar la vista
de los cambiantes reflejos...

Mis pensamientos,
iban y venían...,
hasta que, 
en un indeterminado momento,
dejaron de fluir...

No recuerdo nada,
sólo mantengo dentro de mí
la grata sensación
de sentirme en paz conmigo mismo...

Yo era el agua,
la luz reflejada en ella,
el murmullo de la corriente,
la suave brisa
que se deslizaba bajo los árboles,
en cuya sombra me amparaba
de los rigores de agosto...

Era feliz,
sin ser consciente 
de mi calma interior...

Luego,
con un profundo suspiro,
volví 
a lo que llaman realidad...

Pero...,
esa realidad era ya muy distinta...

No una carga agobiante,
ni algo innecesario...

Tenia la certidumbre
de que había hallado un umbral,
un puente,
una senda...,
para volver, 
cuando quisiera,
a sentir el mundo,
como un amigo
con el que compartir mi soledad..."











(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).