miércoles, 8 de abril de 2020

Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 24






Día 24. 7 de abril, 2020.


Se oyen tantas cosas...!

El móvil se llena de mensajes...

Y en los medios,
comparecencias
que se contradicen,
y no aclaran nada...!

Lo único cierto,
es el sufrimiento...

El sufrimiento que anida en nuestro país...

Hoy, no puedo decir nada...

Sólo que me siento
al lado de los que padecen
el dolor de una ausencia...

De los que necesitan consuelo...

De cuantos piden, y pedimos,
que nos digan la verdad
en estos momentos
dramáticos y difíciles...



"Murió la verdad".
Francisco de Goya.














(Archivo: cuevadelcoco).







lunes, 6 de abril de 2020

Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 23






Día 23. 6 de abril de 2020.



Dónde están los pájaros...?

No los oigo cantar por las mañanas...

Tras los cristales,
no veo a las palomas
en las primeras horas...

Dónde se habrán ido...?

Acaso saben
que estamos confinados...?




Las aves de las albercas y lagunas
habrán partido ya...

Siguiendo sus rutas milenarias...




Sólo se quedan las cigüeñas...

Pero son libres de desplegar sus alas
y cruzar el espacio, sintiendo los vientos...

Nosotros, también permanecemos aquí...

Dolidos de nuestro cautiverio...

Oh, quién pudiera,
elevarse con el alba,
contemplar los campos desde las alturas,
y regresar a la caída de la tarde...

Quién pudiera...!













(Archivo: cuevadelcoco.
Imágenes: mirarlookcuevadelcoco).








Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 22






"Entrada de Cristo en Jerusalén".
Giotto di Bondone.


Día 22. 5 de abril de 2020.


Domingo de Ramos...!

Una incierta tristeza
al comenzar el día...

Estamos perdiendo muchas cosas...

Aparentemente sencillas,
pero, en esencia, importantes...

Amigos que no vemos.

Con los que no hablamos.

Con quienes nada compartimos.

Calles que no pisamos.

Ese libro que esperábamos comprar,
para leerlo con avidez.

Ese concierto.

Una película.

El sol en la senda familiar y acogedora.

Quién nos devolverá todo esto...?














(Archivo: cuevadelcoco).







domingo, 5 de abril de 2020

Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 21






Día 21. 4 de abril, 2020.


Mañana...Domingo de Ramos...

Recuerdos...

En mi infancia lejana,
era un día alegre.

Y si amanecía soleado,
todavía mejor.

En el patio de recreo del colegio,
nos entregaban ramitas de olivo,
bendecidas por el P. Rector,
y, desde allí, en procesión,
entrábamos en la Iglesia,
cantando 
"Pueri hebreorum,
portantes ramos olivarum..."

Semana Santa...!

Y este año...nada...!

Ni nieve, ni montañas, ni sendas...

Imágenes de unos años atrás



Aún quedaba nieve...



Un mediodía, luminoso y brillante...



Y un cielo despejado...



Silencio...
Y el viento, con sus dedos helados...



Aunque lo desee,
no puedo pisarla...


Mañana,
quizás haya algunas palmas
que adornen los balcones...














(Archivo: cuevadelcoco.
Imágenes: mirarlookcuevadelcoco).








Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 20









Día 20. 3 de abril, 2020


Hace no demasiado tiempo,
se hablaba de la "sociedad del bienestar"
como una de las mayores consecuciones
de la raza humana,
o de nuestra especie,
si queremos darle
cierto matiz darwiniano.

Una sociedad,
por encima ya de ideologías
y trapacerías diversas.

La última y positiva forma de pensar...

Todo ello,
con la mejor de las intenciones.

Cuándo leí,
también bastante tiempo atrás,
"Un mundo Feliz",
de Aldous Huxley,
me quedé sobrecogido
y acaso,
interiormente aterrorizado.

Era esa, una sociedad dichosa...?

Hoy,
cuando ya no creo
en casi nada de lo humano,
he recibido, y seguro que no soy el único,
el tiro de gracia para todas mis creencias.

Dónde está el bienestar...?

Dónde, el ideal de vida,
para que los habitantes de este pequeño planeta,
pudiéramos dirigir la mirada a las estrellas,
libres de preocupaciones materiales...?

Quién sabe...!

Saldremos adelante, sí...

Detrás, quedarán muchos vacíos...

Las palabras de consuelo
no servirán de nada...

Habremos aprendido algo...?

Algo que nos haga reflexionar,
y que nos impulse
a cerrar el viejo libro,
quemarlo,
dejar que el viento y la lluvia,
deshagan hasta la última partícula
de sus miserables cenizas...

Y comenzar un libro nuevo,
limpio, distinto, luminoso...

Porque, si no fuera así,
la vida...
ya no tendría sentido...














(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlookcuevadelcoco).








viernes, 3 de abril de 2020

Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 19









Día 19. 2 de abril, 2020.


Hoy, sólo imágenes...!



Las cañas, en el pequeño canal de riego.



Quinzano: Hoya de Huesca.



Más valen puentes que muros.



Desde aquí vemos los Pirineos.



Regreso al atardecer.



El camino en la llanura.



Plaza de España.



La veleta, tan familiar.



Monzón: Alrededores.



Floración en el campo de almendros.



Iglesia de San Nicolás.
Canonesas del Santo Sepulcro.



Midi d'Ossau, majestuoso y sereno.
Quedará algo de nieve...?














(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlookcuevadelcoco).

jueves, 2 de abril de 2020

Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 18






"Abril", de Eugène Grasset.



Día 18. 1 de abril, 2020.



Uno de abril...! 

Ha llegado, y parecía estar tan lejos...!

El mundo, no me refiero al planeta,
sino al de cada uno de nosotros,
es mucho más pequeño.

Un salón,
pasillos, 
habitaciones,
los baños,
la cocina,
el balcón que da al patio interior,
las ventanas que dan a la calle,
la puerta de entrada.

No es una simple enumeración.

Estoy recorriendo con los ojos cerrados,
un ejercicio de memoria,
el espacio donde puedo moverme.

Más allá, sólo poco más allá,
la ciudad desierta.

No nos engañemos...!

Estamos confinados,
y pasamos los días lo mejor que se puede.

Leemos. 
Acaso ese libro que esperaba ser abierto,
y que, por fin, hemos comenzado,
o recomenzado.

Pearl S. Buck.

Admiro a bastantes mujeres.

Las admiro por lo que nos transmitieron,
ya fuera con su poesía,
su música y su pintura,
sus novelas,
o su aportación a la ciencia.

Y también con el ejemplo de sus vidas.

Pearl S. Buck, brilla, para mí,
con una luz especial.

Quizá porque en momentos decisivos
hallé en sus obras
la luz y la comprensión necesarias
para enfrentarme al mundo sin temor.

O superar sombras y ausencias.

Y seguir adelante.

Puede que la existencia sea eso:
Continuar adelante.

Un día más. 

Y otro.

(...la calle, húmeda y silenciosa...
Pasa alguien con una barra de pan...
Y una chica que pasea a su perro...
Un pajarico de ha posado en un árbol,
pequeñas hojas tiernas todavía.
Luego, ha volado a otro,
más cerca de mi ventana...
Es un gorrión...!)

...

Uno de abril...!