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domingo, 5 de abril de 2020

Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 21






Día 21. 4 de abril, 2020.


Mañana...Domingo de Ramos...

Recuerdos...

En mi infancia lejana,
era un día alegre.

Y si amanecía soleado,
todavía mejor.

En el patio de recreo del colegio,
nos entregaban ramitas de olivo,
bendecidas por el P. Rector,
y, desde allí, en procesión,
entrábamos en la Iglesia,
cantando 
"Pueri hebreorum,
portantes ramos olivarum..."

Semana Santa...!

Y este año...nada...!

Ni nieve, ni montañas, ni sendas...

Imágenes de unos años atrás



Aún quedaba nieve...



Un mediodía, luminoso y brillante...



Y un cielo despejado...



Silencio...
Y el viento, con sus dedos helados...



Aunque lo desee,
no puedo pisarla...


Mañana,
quizás haya algunas palmas
que adornen los balcones...














(Archivo: cuevadelcoco.
Imágenes: mirarlookcuevadelcoco).








Desierto urbano. (Diario de una cuarentena). 20









Día 20. 3 de abril, 2020


Hace no demasiado tiempo,
se hablaba de la "sociedad del bienestar"
como una de las mayores consecuciones
de la raza humana,
o de nuestra especie,
si queremos darle
cierto matiz darwiniano.

Una sociedad,
por encima ya de ideologías
y trapacerías diversas.

La última y positiva forma de pensar...

Todo ello,
con la mejor de las intenciones.

Cuándo leí,
también bastante tiempo atrás,
"Un mundo Feliz",
de Aldous Huxley,
me quedé sobrecogido
y acaso,
interiormente aterrorizado.

Era esa, una sociedad dichosa...?

Hoy,
cuando ya no creo
en casi nada de lo humano,
he recibido, y seguro que no soy el único,
el tiro de gracia para todas mis creencias.

Dónde está el bienestar...?

Dónde, el ideal de vida,
para que los habitantes de este pequeño planeta,
pudiéramos dirigir la mirada a las estrellas,
libres de preocupaciones materiales...?

Quién sabe...!

Saldremos adelante, sí...

Detrás, quedarán muchos vacíos...

Las palabras de consuelo
no servirán de nada...

Habremos aprendido algo...?

Algo que nos haga reflexionar,
y que nos impulse
a cerrar el viejo libro,
quemarlo,
dejar que el viento y la lluvia,
deshagan hasta la última partícula
de sus miserables cenizas...

Y comenzar un libro nuevo,
limpio, distinto, luminoso...

Porque, si no fuera así,
la vida...
ya no tendría sentido...














(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlookcuevadelcoco).