miércoles, 8 de noviembre de 2017

"EL RETORNO DE MC MAKHARRA", Cuarta parte. Capítulo primero.






"Peña Oroel."
Dibujo de Mateo Lahoz.


 Fernando Mérida, al volante de un potente y pesado camión, se dirigía a la nueva zona de voladuras, que correspondía al proyecto de mejora de la carretera del norte.
 A su lado, el "Joaqui", un asturiano que también había trabajado en las minas, y que, ahora disfrutaba del aire libre, sin sentir la opresión, el agobio y la incertidumbre, de trabajar bajo tierra.
 Se llevaron bien desde el primer día.
Algo muy importante entre quienes compartían una tarea no exenta de riesgo.
 Detrás, explosivos y obreros.
 Algunos trataban de aprovechar el trayecto, para cerrar los ojos y dejarse arrastrar por el interrumpido sueño nocturno.
 Otros, más veteranos, procuraban mantenerse despiertos, táctica acertada, pues nada más descender del vehículo, estaban en disposición de ocuparse de la labor cotidiana.
 Heterogéneo grupo, llegado desde distintos puntos del país, en busca de una oportunidad de hacerse con algo de dinero, y regresar para emprender esa iniciativa, que siempre quedaba en el aire.
¡Cochino dinero...!
El gran obstáculo de casi todas las ilusiones...
Gente ruda, en apariencia, pero, bajo su caparazón, generalmente se escondía un corazón tierno, donde la familia tenía erigido un altar.
La Compañía había acertado de pleno, con las casitas para sus operarios. Los niños podían decir al salir del colegio, o al dejar los juegos con sus amigos: ¡Me voy a mi casa!
No se producían "deserciones", motivadas por la morriña de la tierra chica, o de la familia, que quedaban tan lejos.
Pero seguía existiendo la cuestión del "arriba y abajo".
Los operarios de la Compañía, cobraban un buen sueldo. Más horas extras, más pluses de peligrosidad, más ayudas familiares, más... En fin, que vivían mejor que la mayoría de los "de arriba".
Los comerciantes, pronto se percataron de que aquellas gentes venidas de lejos, compraban buen calzado para sus hijos, buena y confortable ropa, y, en lo tocante a la alimentación, se dejaban sus buenos dineros en las tiendas. Así que se olvidaron de tonterías, y procuraban atenderlos como a muy buenos clientes.
Cuando llegaban a la edad, niños y niñas hacían sus primeras comuniones, celebrándolo después en algún pequeño restaurante, costumbre que en la ciudad no se conocía.
Y, quienes eran religiosos, acudían los domingos a su parroquia preferida, bien vestidos ellos, ellas y los chicos.
Tomaban sus aperitivos después, y jamás dieron muestras de conductas censurables. Gente sencilla, sí, pero sabían estar. Los tiempos de broncas y borracheras, pasaron a la historia.
¡Ay, el dichoso "arriba y abajo"!
Nunca terminaba de diluirse en el olvido...
Luisa Mérida, que iba a comenzar quinto de Bachiller, era ya una jovencita que llamaba la atención por su belleza, su gracia natural, y, sobre todo, su simpatía. Todos aseguraban que en dos o tres años, se habría convertido en la chica más sobresaliente que jamás pasara por allí.
Su sola presencia, borraba las ridículas diferencias establecidas por ese sector, mezcla de conservadurismo y mala uva, que existe en casi todos los lugares. Los adolescentes se prendaban de ella sin tener en cuenta nada más que la dulzura de su expresión, sus prometedoras formas, y otras prendas, obsequio de la madre naturaleza...con la ayuda de unas condiciones genéticas muy propicias.
Pero Luisa era una soñadora... No le gustaba eso de ser " de abajo"... Y soñaba con un piso, donde pudieran ir sus amigas a estudiar, a escuchar música, a comentar las
pequeñas cosas del instituto, y también para hablar de chicos... Que ya eran algo importante en su vida de adolescente...
Aunque, la verdad es que había uno..., cuyo rostro no se borraba de su memoria...
No podía pensar en nadie más, desde que el hijo del maestro se lo presentó durante los exámenes de reválida... Sus ojos, su sonrisa, su expresión simpática y agradable..., dejaron en ella una huella más profunda de lo que hubiera imaginado...
"Te presento a mi amigo Mac..." Mac..., que estaba tan lejos... En el pueblo de la llanura... "Qué estará haciendo ahora...?" "Saldrá con alguna chica de allí...?" Preguntas sin respuesta... A mediados de junio, y con la proximidad de las fiestas, Luisa se olvidó un tanto de Mac... Y comenzó a hacer campaña para que ella y su familia se trasladaran a esa soñada vivienda, aunque, de momento, sus intentos no tuvieron ningún éxito...












(Archivo: cuevadelcoco.
Ilustración: Mateo Lahoz).
















Zaragoza: El Pilar desde el puente...







Basílica de Nuestra Señora del Pilar, 
vista desde el puente.

No existe una fecha concreta
para esta fotografía,
pero podría fecharse 
a principios de los años cuarenta.

De niño, conocí el puente
tal como aquí se aprecia,

Aceras estrechas,
y la barandilla,
que permaneció hasta la reforma,
comenzada a finales de los ochenta,
y concluida sobre 1990 ó 91.











(Archivo: cuevadelcoco).


Zaragoza: La Torre Nueva...






La Torre Nueva.
Zaragoza.
Fotografía de J. Laurent.


Jean Laurent Minier,
(Garchizy, Borgoña, 23 de julio de 1816 -
Madrid, 24 de noviembre de 1886),
se trasladó a Madrid sobre 1845,
donde se estableció.

Se le considera
como uno de los más importantes fotógrafos
que trabajaron en España,
durante el S. XIX.

Esta imagen de la Torre Nueva,
la realizó en 1875, aproximadamente.

A pesar de la extensa obra de Laurent,
y de su bien merecida fama,
no se tienen demasiados datos biográficos sobre él,
antes de su llegada a Madrid.











(Archivo: cuevadelcoco).







lunes, 6 de noviembre de 2017

Basílica de Nuestra Señora del Pilar...







Basílica de Nuestra Señora del Pilar.
Zaragoza.
Hauser y Menet. Madrid.


Esta imagen de la Basílica,
pertenece a una serie de litografías,
editadas por Hauser y Menet,
a finales del siglo XIX.

Podemos comprobar
que sólo una de las cuatro torres
aparece terminada.











(Archivo: cuevadelcoco).



domingo, 5 de noviembre de 2017

Lecturas y relecturas... Gonzalo Torrente Ballester.







"Aprendiz de hombre".
Gonzalo Torrente Ballester.
Editorial DONCEL.


En aquellos lejanos tiempos, nada menos que cuando cursaba segundo de bachiller, que no hay que confundir con el de ahora, sino que correspondía al segundo año después de haber realizado el examen de ingreso, una asignatura dentro del grupo de " las Marías ", era y seguía siendo la " Formación del Espíritu Nacional".
La asignatura, en sí, constituía un latazo de mucho cuidado. 
Normalmente, la impartía algún oficial instructor del extinto Frente de Juventudes, y, en su defecto un militar con rango de oficial.
Los incipientes bachilleres, teníamos dos obligaciones que cumplir: Tragarnos el libro designado, e ir llenando un cuaderno con dibujitos y comentarios. Cuantos más dibujitos, más nota. Lo que escribiéramos no tenía importancia... O muy poca... 
Pero, mira por dónde, descubrí que los libros de F.E.N., resultaban muy sabrosos de leer. Ya lo experimenté con el de primero, "Vela y Ancla", cuyo autor, Eugenio de Bustos, estuvo muy acertado en la elección de los fragmentos que conformaban el texto. Conocí y supe de la existencia de José Martínez Ruiz, " Azorín", de D. Antonio Machado, a pesar de no estar demasiado bien visto por el régimen, debido a sus inclinaciones republicanas, y otros escritores de primer orden. También incluía la hazaña de Guillermo Tell, o ese cuento delicioso, proveniente de Japón, y titulado "El espejo de Matsuyama". 
No podía faltar un espacio dedicado a José María Sánchez Silva, referido a la conmovedora historia de " Marcelino, pan y vino", que fue llevada al cine.



"Marcelino pan y vino".
José María Sánchez Silva.
Editorial DONCEL.


Tanto el libro como la película, fueron rechazados por los gurúes literarios y cinematográficos de la recién estrenada democracia, alegando que "olían a franquismo". Yendo a parar al olvido, naturalmente... Como contrapartida, elevaron hasta las olímpicas alturas, a escritores de segunda y tercera filas, y otros, cuyo único mérito se cifraba en haber pertenecido a la oposición. Esa especie de limbo, o saco sin fondo, para goce de los izquierdosos que nunca lo fueron, y que, en realidad, sólo eran disconformes con el anterior gobierno y su cariz autoritario.
Ocurrió lo mismo con José María Pemán, que, en realidad era monárquico. "El Séneca", estupendo personaje de su invención, tendría muchas cosas que enseñarnos en estos tiempos. Se mantuvo en televisión, desde 1964, hasta la muerte del protagonista, Antonio Martelo, en un accidente de carretera, acaecido en 1970. Y con un seguimiento extraordinario.



Antonio Martelo, protagonizaba "el Séneca",
con guión de D. José María Pemán.


Pues bien, en el otoño de 1963, el título elegido para fomentar nuestro nacional espíritu, fue " Aprendiz de hombre". Por Gonzalo Torrente Ballester... Sí, el mismo Torrente Ballester de "La saga/fuga de J.B.", " Don Juan", "Fragmentos de apocalipsis", " Crónica del rey pasmado", o la magnífica trilogía de "Los gozos y las sombras". Por citar algunos... Por cierto, que " Los gozos y las sombras", fue, acaso, el culmen de las adaptaciones de nuestra televisión. Con decir que llegó a tener más audiencia que aquella horterada de importación, "Dallas", y su controvertido JR...



"Los gozos y las sombras".
Gonzalo Torrente Ballester.
Alfaguara.


Los gurúes son peligrosos. Sobre todo, los que se atrincheran en un medio informativo. Si además, el medio es afín a una ideología, el gurú no tiene límites. En los años ochenta, los sábados compraba " El país ". Más que nada, por su suplemento. Era interesante, con monografías muy elaboradas, artículos profundos y secciones muy brillantes. En cierta ocasión, un comentarista, a quien "se le veía el plumero", calificaba a " Ben-Hur" como "la nefasta novela del general Lewis Wallace".



" Ben-Hur".
Editorial Mateu.
Colección "Cadete".
Ilustraciones de Fariñas.


Relato archileído, llevado al cine, y que nos ha emocionado a todos. Pues bien, el autor del artículo, que seguramente tuvo su pequeño instante de gloria, dejó bien clara su posición. Hoy, nadie sabría decir qué ha sido de él...
Volviendo a " Aprendiz de hombre", Torrente Ballester me ayudó a subir unos escalones en la comprensión del mundo y de la vida... Adquirí nuevos valores, que acaso ignorara que existieran... Y unos principios válidos para cualquier época y para cualquier ideología...
Pasaron diez años... "La saga/fuga de J.B.", me atrapó de tal modo, que leí la obra con verdadera avidez.


" La saga/fuga de J.B."


Siguieron "Fragmentos de Apocalipsis", y " Don Juan". En los "Fragmentos...", descubrí un mundo de elaborada fantasía y finísimo humor, a partir de una dolorosa realidad.



"Fragmentos de Apocalipsis".
Gonzalo Torrente Ballester.
" Áncora y Delfín".


Y en "Don Juan", una versión del mito, plena de aspectos insospechados.



" Don Juan".
Gonzalo Torrente Ballester.
"Áncora y Delfín".


Todavía me sigue fascinando esta novela, y suelo releer, de vez en cuando, algún pasaje o capítulo, acaso en de una mayor y mejor comprensión del mensaje transmitido por su autor. Quien se hace preguntas, o filtra una serie de humanas incógnitas, muestra posibilidades, y, con su toque personal, no renuncia al humor.
Incluso en los momentos más dramáticos. "Don Juan", quizás fuera un instrumento para volcar sus propias reflexiones, sus vacilaciones y dudas. Estamos acostumbrados a mito estático, previsible, monolítico. Gonzalo Torrente Ballester se salta a la torera toda la tradición. Y coloca ante nosotros un " burlador" distinto, atemporal, que lo mismo se desenvuelve en su Sevilla natal, que en el París de la segunda mitad del pasado siglo. 



Gonzalo Torrente Ballester.

Premio Cervantes.

Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

Premio Nacional de Narrativa.

Premio Planeta.

Entre muchos otros...











(Archivo: cuevadelcoco).











jueves, 2 de noviembre de 2017

Crecen muy deprisa...








Llegan tan indefensos y asustados...!

Y su mirada tiene algo de triste incertidumbre...

Te miran y te conmueven...

Son tan pequeños...!

Se refugian en nuestros brazos,
piden cariño a todas horas,
y ronronean, agradecidos...

Poco a poco, se hacen a nosotros,
exploran la casa,
husmean por los rincones...

Se duermen en ese viejo jersey
que hemos colocado en el sofá
para que se sientan cómodos y calientes...

Si tienen hambre,
su maullido, débil y corto,
nos lo hace saber...

Comen y se vuelven a su sitio,
y mientras...pasan los días...

Cuando nos damos cuenta,
se están convirtiendo en adultos...

Crecen tan deprisa...!

Y sonreímos, mirando hacia atrás,
sintiendo la nostalgia de aquel breve tiempo
en el que fueron una bolita de pelo,
hecha un ovillo, muy cerca de nosotros...











(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).






miércoles, 1 de noviembre de 2017

1 de Noviembre: Todos los Santos...







"La Virgen y el Niño con Ángeles y Santos".
Alessandro Mariano di Vanni Filipepi,
conocido como Sandro Botticelli.
Florencia, 1 de marzo de 1445 - 
Florencia, 17 de mayo de 1510.



Conmemoramos hoy el Día de Todos los Santos.

De cuantos lo fueron y sabemos de ellos
por haber subido a los altares,
y figurar en las crónicas,
y de todos aquellos y aquellas,
que vivieron santamente
y nadie, en este mundo,
supo de su virtud.

¡Todos los Santos y Santas...!

Unos fueron ermitaños, mártires y evangelizadores...

Otras fueron vírgenes, madres y reinas...

Tienen en común una existencia distinta,
diferente del resto de los mortales...

Las Virtudes arraigaron profundamente
 en sus corazones generosos y puros...

Dieron testimonio de su Fe...

Practicaron la Caridad...

Tuvieron palabras de Esperanza...

Y dejaron una profunda huella
de firmeza y bondad al mismo tiempo...

Hoy, uno de noviembre, los recordamos,
evocamos sus vidas 
de entrega y sacrificio...

Y rogamos para que nos ayuden
a recorrer nuestro propio camino
siguiendo su ejemplo...











(Archivo: cuevadelcoco).