Estos últimos días parece que la marejada del PP ha ido cediendo en interés, en los informativos, en los diarios, en las conversaciones de la gente, que somos todos.
Quizás porque haya otros temas más urgentes, como la subida de los carburantes y las posibles huelgas de pescadores y transportistas.
Sí, de vez en cuando sale algún coletazo informativo, pero la realidad es que a los españoles, más que contemplar como la directiva de un partido se mira el ombligo, "que si tú, que si yo, que si dices y que si digo...", a los españoles, decía, nos interesa más la vida diaria, el cotidiano afán, y la problemática de subsistir.
Que el PP decida lo que quiera. De su congreso depende la continuidad del partido.
Si lo hacen bien, si no anteponen intereses personales a la obtención de resultados, recogerán una buena cosecha.
Si no, hallarán sólo campos baldíos.
viernes, 6 de junio de 2008
El gasóleo.
Los transportistas están que trinan, y con razón. El gobierno no puede ni debe permitirse el hecho de utilizar los carburantes como medio para llenar las arcas del Estado. De ninguna manera.
La flota pesquera, va tirando, como coloquialmente se dice.
Hasta que diga basta, se amarren definitivamente, y como dije en una entrada anterior, "sardinas en lata".
Si los transportistas dicen que la subida es exagerada, ellos son la mejor forma de medir la situación.
Son trabajadores que luchan por salir adelante, como cualquiera.
El ejecutivo no se lo permite.
Pues, !a la huelga¡
A la huelga pura y dura, hasta que el Sr. Zapatero tenga que comerse el césped de los jardines de la Moncloa.
Es lo que se merece.
Y de paso, que invite al Sr. Solbes a pastar.
La flota pesquera, va tirando, como coloquialmente se dice.
Hasta que diga basta, se amarren definitivamente, y como dije en una entrada anterior, "sardinas en lata".
Si los transportistas dicen que la subida es exagerada, ellos son la mejor forma de medir la situación.
Son trabajadores que luchan por salir adelante, como cualquiera.
El ejecutivo no se lo permite.
Pues, !a la huelga¡
A la huelga pura y dura, hasta que el Sr. Zapatero tenga que comerse el césped de los jardines de la Moncloa.
Es lo que se merece.
Y de paso, que invite al Sr. Solbes a pastar.
Al atardecer...
Al atardecer, esta pareja de patos surcaban las aguas lentamente...
No tenían ninguna prisa...
De vez en cuando se sumergían en busca de algo que comer...
O simplemente, porque les apetecía hacerlo...
Eran la imagen de la calma...
Los contemplé hasta que se perdieron de vista, pero me dejaron una gran sensación de paz.
En medio de las prisas, de la vida apresurada que nos devora, parecían recordarme que por mucho que lo intentemos, no podemos adelantarnos al tiempo ni huir de él...
El tiempo irá pasando, sin más...
Y para todos...
jueves, 5 de junio de 2008
El coco saluda a...
... Virginia Blasco y le manda este soneto, porque sabe que le gusta mucho la poesía.
Bajo la luna, plata silenciosa
refleja el surtidor y su rumor
arrulla la pasión del ruiseñor
y el sueño perfumado de la rosa.
La hiedra se desliza cautelosa
por la pared oscura sin temor.
Océanos de tiempo, el esplendor
de un alma convertida en mariposa.
Será la fuente grata compañía
y el lejano diamente de una estrella
brillará sobre el lánguido cristal.
Los grillos alzarán su musical
contienda entre la hierba que destella
cubierta de rocío y lejanía.
!Ánimo, Virginia, que el curso ya es tuyo y no vas a saber qué hacer con tu colección de sobresalientes¡
Saludos amistosos, COCO.
La hermana Consuelo.
La hermana Consuelo, era la bondad personificada. Amable en sus gestos, cariñosa en sus palabras, buena en sus acciones. Siempre entregada a los demás. Siempre con la sonrisa en los labios, siempre dispuesta a comprender, a consolar, a atenuar las tristezas, a amar al prójimo, fuese quien fuese.
Creyente hasta las raíces del alma, esperaba descansar un día en la paz del Señor, su Dulce Amado. No aspiraba a más. No esperaba más.
Sólo completar su ciclo, como cualquiera, prodigando bondades, derrochando ternura, y poesía, porque tenía alma de poeta.
Escribía a veces, para un programa de radio en el que ambos participábamos. Era tanta su humildad que sus escritos los firmaba con este pseudónimo: "Miriam Ayala".
Hablaba de cosas sencillas, pero en cada línea, en cada frase, se traslucía su amor por los demás, su entrega incondicional a quien necesitara de ella.
Sufría en silencio su dolor físico, la artritis la iba agarrotando, y con la más absoluta resignación.
Sin una queja. Su pesar era que llegaría un momento, ella lo sabía bien, en el que ni siquiera podría valerse por sí misma, pero no sufría por eso. Lo que le apenaba de verdad era saber que ya no podría estar cerca de sus gentes, que ya no tendría fuerzas para escuchar las preocupaciones y sinsabores de la vida de los demás y poder murmurar algunas palabras de su propio nombre, Consuelo.
Eso que todos necesitamos tanto...
Pero ha partido...
Me enteré de su último viaje por una buena amiga, que también la apreciaba... Que estos versos sean como un pequeño homenaje:
"De profundis..."
Silencio. La eternidad
abre sus amplias moradas.
Y tras las rosas ajadas
el brillo de la verdad.
La sombría levedad
del afilado momento
sabe a polvo y huele a viento
de auroras interrumpidas.
Aquellas manos dormidas
eran su mudo lamento.
Que hayas alcanzado la paz, Consuelo, y que un día te encontremos en el lugar del interminable reposo, en el jardín perpetuo donde ahora resides y vivirás para siempre, eternamente feliz.
Hace treinta años...
Sí,amigo/a que me lees y me sigues...
Hace treinta años llegué a esta ciudad, huyendo de mi pueblo, en las montañas, pueblo con ínfulas de ciudad, donde el último invierno que allí pasé fue terriblemente duro, y me sentí tan impotente en medio de la nieve y de los hielos, que me prometí que mis horizontes serían cada
vez más amplios, y lo han sido.
He vivido más de lo que esperaba y he recibido más de lo que esperaba y he logrado más de lo que esperaba. Aunque siempre en relación a lo que hubiera pasado quedándome allí.
Hace treinta años era muy joven, y no sabía nada de la vida. No es que ahora sepa mucho más, pero por lo menos el grado de pardillez no es tan ostensible.
Y ¿a qué viene todo esto?
Pues mira, amigo/a, ni yo mismo lo sé...
Son simplemente pensamientos en voz alta, o mejor, en voz escrita, porque el día de hoy ha sido intenso, ha sido un día especialmente intenso, con sus sorpresas y novedades, que pueden alterar el curso de mi vida para mejor, afortunadamente.
Disculpas pido, por contar algo de mi existencia, que seguramente no interesa a nadie.
Pero la historia de este país la escribimos todos los ciudadanos que en él habitamos.
Y yo, sólo soy eso, uno más.
Hace treinta años llegué a esta ciudad, huyendo de mi pueblo, en las montañas, pueblo con ínfulas de ciudad, donde el último invierno que allí pasé fue terriblemente duro, y me sentí tan impotente en medio de la nieve y de los hielos, que me prometí que mis horizontes serían cada
vez más amplios, y lo han sido.
He vivido más de lo que esperaba y he recibido más de lo que esperaba y he logrado más de lo que esperaba. Aunque siempre en relación a lo que hubiera pasado quedándome allí.
Hace treinta años era muy joven, y no sabía nada de la vida. No es que ahora sepa mucho más, pero por lo menos el grado de pardillez no es tan ostensible.
Y ¿a qué viene todo esto?
Pues mira, amigo/a, ni yo mismo lo sé...
Son simplemente pensamientos en voz alta, o mejor, en voz escrita, porque el día de hoy ha sido intenso, ha sido un día especialmente intenso, con sus sorpresas y novedades, que pueden alterar el curso de mi vida para mejor, afortunadamente.
Disculpas pido, por contar algo de mi existencia, que seguramente no interesa a nadie.
Pero la historia de este país la escribimos todos los ciudadanos que en él habitamos.
Y yo, sólo soy eso, uno más.
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