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jueves, 16 de diciembre de 2010

"CÁNTICO DE NAVIDAD", de Charles Dickens...


"Cántico de Navidad", de Charles Dickens, también conocido como "Cuento de Navidad" o "Canción de Navidad", fue un libro descubierto en mi infancia, cuando aún no había cumplido los diez años...
Es una historia de grandes contrastes, de luces y de sombras, de pasajes oscuros y tenebrosos, y
momentos de luz deslumbrante.
Sus personajes, van, desde el egoísta, avaro, tacaño y miserable Ebenezer Scrooge, al espíritu alegre, bondadoso y humano de su sobrino Federico, pasando por la familia del empleado de
Scrooge, Bob Cratchit, felices a pesar de su pobreza y desgracia.
Su socio, Marley, le anunciará la visita de tres fantasmas: El fantasma de las Navidades Pasadas, el de las Navidades Presentes, y el fantasma de las Navidades Futuras.
Las tres apariciones, condicionarán de tal manera los sentimienntos de Scrooge, que harán de él un hombre nuevo, distinto, alegre y generoso...
Pero esto forma parte de la historia...
Charles Dickens, reflejó en su "Cántico...", las condiciones de vida de las distintas clases sociales de su época, y elaboró una historia comovedora, que da lugar a la esperanza, y que contiene una lección que quizá ningún ser humano deba pasar por alto.
Puede que hoy no sean necesarios los fantasmas, pero si reflexionamos sobre lo que iremos leyendo en días sucesivos, seguro que habrá algún cambio en nosotros, porque, en mayor o menor medida, todos podemos aspirar a ser mejores de lo que somos...
¡Ah, y si alguien recibe la visita de algún fantasma, que no se asuste, que será para bien...!
(Ilustración: Portada de una edición inglesa de principios del siglo XX, del "Cántico de Navidad", de Charles Dickens).

"CÁNTICO DE NAVIDAD", de Charles Dickens...

Charles Dickens: La obra de un hombre bueno.
Podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Dickens fue el primer novelista inglés que hubo en el siglo XIX.
Dotado de una magnífica inventiva, y de un impecable estilo, poseía dotes de observación nada comunes, que le permitían sorprender, con escrupulosa exactitud, el especial modo de ser de sus compatriotas, a los que, muchas veces, caricaturizaba en sus libros, atacando, por medio del rdículo, todos sus defectos.
Aunque, estas condiciones, suficientes para asegurar la fama de un escritor, estaban empequeñecidas por otra cualidad, más noble y más elevada, que contribuyó a conquistarle la celebridad de que goza en todo el mundo.
Dickens, fue el escritor más humano, o, si se prefiere, más amigo del género humano, que haya podido existir, y, todas sus obras, aunque revestidas a veces de cómica envoltura, contienen un nobilísimo fondo.
Porque ensalzan todas las virtudes, entre ellas, el amor a la humanidad, a la familia y al país...
Es por ello que su prosa hace asomar las lágrimas a los ojos, aunque aparentemente, su estilo nos dé la impresión de ingenuidad y frivolidad...
Hijo de una humildísima familia, hubo de trabajar durante su infancia para ayudar económicamente a sus padres. Fue betunero, ganando un mísero sueldo; para prestar luego sus servicios como taquígrafo en el despacho de un notario. También ejerció de taquígrafo en importantes periódicos, y así fue cómo comenzó a publicar algunos estudios de costumbres de la vida inglesa, que, unificados en un libro, decidieron su porvenir.
Desde entonces, Charles Dickens, se dedicó por completo a la literatura.
Murió en 1870, y está enterrado en la Abadía de Westminster.
Su memoria perdura, pues sus obras siguen deleitando a todo el mundo. Obras, que son su mejor legado, el genial legado de un hombre bueno, decidido protector de la humanidad doliente.