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martes, 6 de enero de 2015

¡Ohhhhhh, la nieveeeeeee...!



El sol,
 
la nieve,
 
el silencio...
 
 
Apenas una leve brisa...
 
 
Y ese íntimo encuentro,
 
que tanto hace falta,
 
con nosotros mismos...
 
 
 
Cerca de las cumbres,
 
no resuenan voces molestas,
 
las únicas imágenes
 
son las que vamos descubriendo...
 
 
¡La nieve...!
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco.
 
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).
 


6 de enero: La Adoración de los Reyes (5)



 
"Adoración de los Reyes".
 
Leonardo da Vinci.
 
Vinci, 1452 . Cloux, 1519.
 
 
 
 
Obra inacabada de Leonardo da Vinci,
 
que, sin embargo,
 
ha sido, y es considerada
 
una de las obras maestras
 
de la pintura de todos los tiempos.
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).

6 de enero: La Adoración de los Reyes Magos (4)



Tríptico de "La Adoración de los Reyes Magos".
 
Hans Memling.
 
Selingenstadt-am-Mein, hacia 1433 - Brujas, 1494.
 
Obra colorista,
 
en un entorno arquitectónico,
 
en la que destaca
 
la utilización de la perspectiva frontal,
 
generalmente usada en el Renacimiento.
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).

6 de enero: La Adoración de los reyes Magos (3)


 
 
 
"Adoración de los Reyes".
 
Giotto da Bondone.
 
Castelfranco-Veneto, hacia 1266 - Florencia, 1337.
 
 
 
Sobre un cielo azul profundo,
 
aparece la famosa estrella de Belén.
 
Que tantas hipótesis
 
y controversias,
 
ha suscitado a lo largo de la historia.
 
No importa...,
 
fuera lo que fuese,
 
sirvió de guía
 
a los Tres Hombres Sabios.
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).
 
 
 


6 de enero: La Adoración de los Reyes (2)




"Adoración de los Magos".
 
Pedro Pablo Rubens.
 
Siegen, 1577 - Amberes, 1640
 
 
 


 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).

6 de enero: La Adoración de los Reyes Magos...

 
 
 
"Adoración de los Reyes".
 
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.
 
 
Sevilla, 1599 - Madrid, 1660.
 
 
 
 
Diego Velázquez,
 
centra la atención del espectador
 
en el resplandor que emana
 
de la Virgen y el Niño,
 
que ilumina y centra la escena,
 
sobre un fondo sombrío,
 
del que destacan
 
las débiles luces
 
más allá de las montañas.
 
Velázquez,
 
no gustaba de la pintura religiosa,
 
pero, en este caso,
 
quizá por la dulzura y el gozo
 
que irradia el acontecimiento,
 
ha sabido dotarlo de un especial cariño,
 
pero siempre fiel a su forma de hacer,
 
a su excepcional maestría.
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).