jueves, 4 de febrero de 2016

Poliedros. (2)

 
 
 
HEXAEDRO O CUBO.
 
 
Está compuesto por seis caras,
 
seis cuadrados,
 
iguales y paralelos entre sí.
 
 
 
Para su montaje,
 
el mismo procedimiento
 
que para el poliedro anterior.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).


Poliedros... (1)

 
 
 
POLIEDROS
 
 
 
Esta serie de entradas,
 
permitirán,
 
si imprimimos
 
y luego recortamos las imágenes,
 
construir una serie de poliedros,
 
tanto regulares como irregulares.
 
 
 

 
 
Comenzaremos por el TETRAEDRO,
 
el poliedro regular más sencillo.
 
Se compone de cuatro triángulos equiláteros,
 
iguales, y unidos por sus bases.
 
 
El modelo,
 
como puede verse,
 
dispone de unas "pestañas",
 
para su perfecto montaje.
 
Conviene señalar las dobleces,
 
con la ayuda de una aguja o alfiler,
 
y una regla.
 
El mejor pegamento,
 
un tubo de "Imedio".
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).
 


Recuerdo del otoño...

 
 
 
 
 
Encontré esta fotografía en la calle...
 
 
La recogí y la guardé...
 
 
Esta tarde, ha aparecido entre papeles varios...
 
 
Me agrada su tono,
 
entre sepia y pardo...
 
 
¿Quién hizo esta fotografía...?
 
 
Sin duda,
 
tenía un espíritu sensible...
 
 
Debió de sentirse conmovido
 
al contemplar esta avenida
 
que aparece cubierta
 
de hojas secas y crujientes...
 
 
Tiene un número detrás...
 
 
Impreso por la "máquina" de positivar...
 
 
Y el formato, cuadrado,
 
corresponde a aquellas cámaras
 
que todos utilizamos en nuestra juventud,
 
por su sencillez de uso,
 
y un precio razonable... 
 
 
¿Fue acaso un soñador,
 
un amante de la soledad,
 
que prefería estos lugares poco frecuentados,
 
a las concurridas calles del centro...?
 
 
Y...,
 
¿dónde la hizo...?
 
 
Hace tiempo que utilizo esta expresión,
 
cuando no hallo una respuesta adecuada:
 
¡Quién sabe...!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

"Historia de las pequeñas cosas", (2)

 
 
 (N.- Para un mejor visionado,
"clicar"en cada página).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 












(Archivo: cuevadelcoco).

"Historia de las pequeñas cosas". (1)

 
 
 
 
 
 
Mi padre era Mestro.
 
De los de antes,
 
a los que sus alumnos anteponían el "Don",
 
a su nombre de pila.
 
Hoy, el "tú",
 
ha venido a sustituir,
 
pena da,
 
esa muestra de respeto
 
hacia quien enseñaba
 
y transmitía conocimientos...
 
En casa,
 
había una buena cantidad de libros,
 
dispuestos en estanterías...
 
Muchos,
 
eran los que mi padre
 
recibía de aquel llamado
 
Ministerio de Educación Nacional...
 
Y el "gremio" de Maestros,
 
disponía, incluso,
 
de su propia editorial.
 
La verdad es, que,
 
muchos de los títulos editados,
 
tenían sus fines...
 
El principal...,
 
y hablo de finales de los cincuenta,
 
y principios de los sesenta,
 
es de fácil suposición...
 
Pero siempre había alguno,
 
como éste,
 
de Antonio Ortiz Muñoz,
 
que escapaban del "montón",
 
y se leían con deleite...
 
"Historia de las pequeñas cosas",
 
nos habla de cómo surgieron o nacieron
 
esos objetos,  esas modas,
 
o, esos artilugios,
 
que hoy, y desde hace siglos,
 
son tan comunes y necesarios...
 
De verdad,
 
es un libro, cuya amenidad
 
resulta indiscutible...
 
Leamos, pues,
 
en la siguiente entrada, 
 
la primera historia...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).
 
 
 
 
 

martes, 2 de febrero de 2016

"Meccano", algo más que un juguete...

 
 
 
 
 
Tener un "Meccano",
 
era el sueño de muchos de nosotros...
 
¡Se podían hacer tantas cosas...!
 
 
Yo, solía jugar con mi primo Francisco,
 
afortunado poseedor
 
de una de aquellas cajas,
 
en cuya portada,
 
aparecían artilugios,
 
en apariencia, complicados,
 
pero, que,
 
a la hora del montaje,
 
no eran demasiado difíciles...
 
 
El primero que tuvimos,
 
ya en la adolescencia,
 
la verdad es que,
 
no permitía realizar grandes cosas...
 
 
Existía una verdadera obsesión
 
por no perder ninguna de las piezas...
 
 
 
 
 
 
El "Meccano",
 
se iba ampliando año tras año,
 
a fuerza de dar mal en casa,
 
de insistir hasta el aburrimiento,
 
de nuestra familia, por supuesto...,
 
y de "hacer méritos",
 
tanto escolares como hogareños...
 
 
 
 
Venían con un manual de instrucciones...,
 
que, dicho sea de paso,
 
no hacía ninguna falta...
 
Por simple deducción,
 
el "invento" de turno,
 
salía a la primera...
 
Claro está,
 
que el nuestro,
 
no era uno de aquellos "Meccano",
 
que aparecían en los catálogos,
 
y que, sólo eran aptos
 
para potentes economías...
 
 
 
 
Manual de instrucciones.
 
 
- Los americanos,
 
tienen unos,
 
que se pueden hacer hasta portaaviones...
 
 
Con los nuestros,
 
terminábamos por hacer
 
nuestras propias creaciones...
 
 
 
 
Supliendo con el ingenio,
 
la falta de medios,
 
es decir, de piezas...
 
 
Muchas tardes pasamos,
 
en la mesa del comedor,
 
previamente protegida
 
con una cubierta de "hule",
 
haciendo y deshaciendo...
 
 
 
 
 
¿Cuándo termino la afición
 
a jugar a ingenieros...?
 
 
Pues cuando unos ojos,
 
una cabellera ondeando al viento,
 
y una dulce sonrisa,
 
resultaron más atractivos...
 
 
¡El tan deseado "Meccano",
 
olvidado en una estantería...!
 
 
 
 
 
 
Ya en la veintena,
 
cierta tarde de verano,
 
sin saber cómo,
 
recobré la afición...
 
 
Que todavía me dura...
 
 
Hoy,
 
con la incorporación de engranajes
 
y motores eléctricos,
 
sí que hace falta,
 
de verdad que sí,
 
echar mano de las instrucciones...
 
 
 
 
Y sigue siendo una delicia,
 
jugar, no a ingenieros,
 
sino a ser niños otra vez...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).

lunes, 1 de febrero de 2016

La pintura china...

 
 
 
 
La pintura occidental,
 
habrá pasado por diferentes momentos,
 
creado distintas tendencias,
 
pero jamás ha igualado
 
a la pintura china,
 
en sutileza,
 
en gracia expresiva,
 
en espontaneidad...
 
 
 
 
Porque el pintor chino,
 
vibra con el paisaje que contempla,
 
se funde con él,
 
a lo largo de viajes,
 
en busca de lugares sugerentes...
 
Luego,
 
en la quietud de su taller,
 
rememorará
 
todo cuanto ha almacenado en su memoria...
 
 
 
Además,
 
el inigualable trazo,
 
se debe a la utilización del pincel
 
para el arte caligráfico...
 
Y así,
 
convertirá su forma de hacer
 
en una caligrafía de las formas...
 
 
 
 
Los artistas clásicos chinos,,
 
desdeñan lo superfluo,
 
sugieren,
 
no indican,
 
por eso,
 
sus creaciones tienen algo de mágico,
 
de irreal...
 
 
 
 
No suelen ser pródigos
 
en alardes cromáticos...
 
Pocos son los colores que utilizan...
 
Sin embargo,
 
son capaces de captar
 
esos imposibles matices de las lejanías,
 
y dar fuerza suficiente a los primeros planos...
 
 
Pablo Neruda,
 
afirmaba que el pueblo chino,
 
es incapaz
 
de dejar de producir belleza,
 
en cualquiera de sus manifestaciones...
 
 
 A pesar
 
de todas las difíciles situaciones
 
por las que ha atravesado...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Archivo: cuevadelcoco).