viernes, 31 de mayo de 2019

Mis poetas: Antonio Machado.







Antonio Machado y Ruiz.


"Yo voy soñando caminos
de la tarde. Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas...!

Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero...
-la tarde, cayendo está-:

En el corazón tenía
la espina de una pasión;
Logré arrancármela un día:
Ya no siento el corazón

Y todo el campo un momento
se queda mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
Y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada."














(Archivo: cuevadelcoco).

jueves, 30 de mayo de 2019

Una pequeña historia...









El Guerrero Victorioso, 
el Gran Hombre, el Genial Estratega,
admirado, venerado y casi adorado,
envidiado por los hombres
y amado por las mujeres,
se complacía en su triunfo...

Pero una pequeña espina,
una diminuta astilla,
ensombrecía sus pensamientos...

Todos derramaban alabanzas
y se deshacían en elogios...

Todos...menos el Filósofo...

"Cómo es que no viene,
cómo es que permanece callado,
mientras el país entero
me considera un dios...?"

Y un día, no pudo más
y fue a visitarlo...

El Filósofo lo contempló 
con expresión distante...

Y tomando un mapa enrollado,
lo desplegó sobre una mesa...

"-Muéstrame el mundo que conocemos..."

El Guerrero lo señaló.

"-Ahora, nuestro país..."

También lo hizo,
sin saber a qué venían
las preguntas del Filósofo...

"-Y nuestra ciudad..."

El Guerrero, posó su dedo índice
sobre una pequeña mancha,
no mayor que una semilla de sésamo...

"-Por último, en la ciudad,
señala dónde estás tú..."

Y el Guerrero Victorioso,
lo comprendió todo.
Agachando la cabeza,
salió de la casa del Filósofo,
muy avergonzado...














(Archivo: cuevadelcoco).






Mayo se va...








Te vas mayo,
que pudiste ser dulce,
como dicen los poetas
en sus versos trasnochados...

No lo has sido para mí...

Un sabor extraño me has dejado,
como una rosa sin perfume,
o una miel insípida...

Has jugado conmigo,
no me has has dado casi nada...

Sólo algunos recuerdos,
que prefiero olvidar...

En cambio, te has llevado
treinta días de mi vida,
que han pasado, breves,
en un soplo de viento...

Ay, mayo, yo pensaba
que serías diferente,
llenándome de sol y de esperanza...!

Y te vas, y aquí me quedo
entre luces y sombras,
confuso y algo triste,
mientras te digo adiós...














(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

martes, 21 de mayo de 2019

Poesía...cada día...







"Sueño profundo"
Ilustracion de Mateo Lahoz.



Aquel mayo de lluvias, amor mío,
apenas se mantiene en el recuerdo.
Como una vacilante hoja de otoño,
que pende de la rama, temblorosa,

esperando que el viento la desprenda.
Tu rostro es una nube pasajera.
Retorna en ocasiones y es distinto.
Y siento que me invade la nostalgia.

Los caminos del parque, solitarios,
recorro en esta tarde, abandonada
al tiempo, corrosivo y despiadado.

Imágenes confusas precipitan
lluvia insana de pétalos marchitos
tornando más confusa mi memoria.













(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: Mateo Lahoz).

jueves, 16 de mayo de 2019

Confesiones...








El hospital no sabe que las horas
se han convertido en páramos sombríos.
Lugar de vida y muerte. La esperanza
es una débil llama temblorosa.

Aguardando respuestas que no llegan,
la carcoma del tiempo muerde el alma.
Hay hiedra corrompida en las paredes.
Y un íntimo dolor en cada rostro.

Se dispersa el futuro. Habitaciones
con números que quieren olvidarse.
Conversaciones rotas, imprecisas.

Inquieta soledad acompañada
de gris incertidumbre. Los sentidos
anhelan la imprecisa lejanía.














(Archivo: cuevadelcoco).



lunes, 6 de mayo de 2019

Hay noticias del Coco...







Cercanías de Arguís.


Este domingo, muy de mañana, el Filósofo 
ha emprendido el camino hasta la cueva donde habita el Coco.
No estaba el tiempo muy seguro,
así que se ha pertrechado bien,
en previsión de los cambios de tiempo.
Sus dos grandes perros,
que ya se lo barruntaban,
han estado inquietos durante la noche.
Y cuando sólo se vislumbraba una débil luz en el horizonte,
ha emprendido la subida hasta la cueva.
El gato, en su cesta, bien arropado,
apenas ha salido de su sueño,
para volver a sumirse en el dulce sopor,
acunado por el suave balanceo.
En la lejanía, por el este,
la luz se va tornando más precisa.
Pronto comenzará el amanecer,
y los primeros rayos de sol,
acariciarán las cumbres.
El Filósofo se detiene un momento a contemplar el valle.
Unos jirones de niebla, se enredan en la chopera,
allá abajo, lejos ya.
Los dos perros, van y vienen, juegan,
se persiguen, desaparecen entre los matorrales,
húmedos de rocío.
Incansables. 
El camino exige más esfuerzo cada vez.
El Filósofo sabe que algún día,
no demasiado lejano,
ya no podrá visitar a su amigo el Coco.
"...cuando sepa que vaya a quedarme sin fuerzas,
subiré a la cueva, y no volveré al llano..."
Sombrío pensamiento,
que se disipa cuando siente el sol en su rostro.
Aún recuerda cada trecho de la senda.
Alguna roca se ha desprendido,
arrastrada por la fuerza de las nieves.
Ah, el invierno...!
Oscuridad,  frío y silencio.
Y soledad...
Bien podría viajar, recorrer el mundo de nuevo,
aventurarse por las relucientes avenidas
de las hermosas ciudades donde vivió hace años.
Piensa en sus amigos.
Y en las mujeres que amó y lo amaron.
Y tararea por lo bajo: 
"Vooolveeeeeerrr...!"
Ese rango que habla de regresos y decepciones,
que lamenta el paso del tiempo,
"...que no ha de volver..."
Suspira y sigue adelante.
El sol extiende sus luces por el llano.
Despertará la gente de su pueblo vecino.
Tañidos de campanas.
Alegría de un día festivo.
La cueva del Coco está cerca!
Y, al final, lo contempla, esperándole,
con una jarra de agua del manantial,
que brota allí mismo.
Los dos sonríen.
Serán horas gratas, amenas,
de largas conversaciones y silencios también largos.
Bebe el agua que le ofrece el Coco.
Ese agua única,
que parece tener, aunque en menor medida,
algunas de las propiedades del caudal del río Leteo.
Todo es paz. 
Los perros, han buscado una sombra.
El gato, que siente la soleada caricia sobre su piel,
se despereza y maulla quedamente.
Y se tiende en su cesta,
para seguir gozando del sol,
que tanto le gusta.
El Coco y el Filósofo,
sentados a la entrada de la cueva,
contemplan una nubecilla,
tenue, delicada, 
que pasa sobre ellos, y lentamente se aleja.
El Coco y el Filósofo están juntos de nuevo.














(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

domingo, 5 de mayo de 2019

En el Día de las Madres...







"Madre e hija".
Mary Cassatt.


Las madres...!
Que todo lo dan,
y que nada piden...!
Acaso un poco de cariño,
un gesto afectuoso,
una mirada dulce...

No piden nada más...

Se pasan la vida,
y la vida se les pasa,
en una continua entrega...

De niños, por ser niños...
De mayores, por serlo...

Jamás termina su labor...!

Sólo el día que se van,
que cruzan a la otra orilla...

Tierno nombre, el de madre...!

Quienes aún la tienen,
que no desaprovechen 
ni momento ni ocasión de estar con ella...!

Porque son y serán los recuerdos más felices...!

Una madre,
siempre tiene los brazos abiertos...
Una madre,
siempre tiene una caricia en las manos...
Una palabra de consuelo,
una frase de aliento,
un abrazo lleno de amor...

Felicidades a TODAS LAS MADRES:
Las que lo son,
y las que van a serlo...

MUCHAS FELICIDADES!!!














(Archivo: cuevadelcoco).

Vampiros, brujas y hombres lobo. 5







Cartel de la película "Lobo",
protagonizada por Jack Nicholson
y Michelle Pfeiffer.
Dirigida por Mike Nichols.


Yo no sé, ni me importa demasiado,
si "Lobo" es o no es la mejor película
sobre un tema basado en la licantropía.
La verdad, me sigue gustando,
y descubro en ella aspectos inquietantes.

Nicholson, después de ser mordido por un "lobo",
comienza a experimentar visibles cambios
que afectan a todos sus sentidos.

Se siente rejuvenecido, recupera y aumenta
sus capacidades auditiva y olfativa,
y su visión se agudiza.

Decide visitar a un anciano profesor,
en busca de una explicación lógica,
si ello es posible.

Y el profesor, durante la conversación,
le pide que le muerda.

La razón reside en que está enfermo
y no tiene demasiada vida por delante.

Prefiere convertirte en un "loup garou",
según el término francés,
antes que partir de este mundo.

Una forma de inmortalidad,
a costa de un terrible compromiso.

El anciano profesor, argumenta que el hombre,
hace sólo entre quince y veinte mil años
que abandonó la selva...

Y que, lo que allí sucedía,
nos es completamente desconocido.

Además, desvincula al hombre lobo
de cualquier matiz de maldito o demoníaco...

Todos tenemos a la muerte.
El profesor, pretende esquivarla,
sin importarle el precio que ha de pagar,
ni tampoco de sus consecuencias.

Tenemos todos algo de animal dentro de nosotros,
algo de salvaje y primitivo,
que en momentos insospechados puede manifestarse.

A veces, no es necesario ser "mordidos"...

Una decepción, una injusticia,
un amor traicionado,
una amistad que ha dejado de serlo,
y que nos ha abierto dolorosa herida,
son motivos para despertar
a la "bestia" que vive en nosotros...

Aunque...puede que despierte sin motivo alguno...

Ay, la inmortalidad!

Eterna quimera, anhelada y deseada
por todo el género humano...!

Quimera...?

Quién sabe...!














(Archivo: cuevadelcoco).

miércoles, 1 de mayo de 2019

Poesía...cada día...






"Invierno en Louveciennes".
Alfred Sisley.


Fueron inviernos tristes. Los cristales
empañados de escarcha, nos aislaban
del mundo y de la vida. No podía
contemplar las montañas. De la calle

solo rumor de voces y de pasos.
Y con un dedo hacía un agujero
en la costra de hielo. Más allá
gruesos copos de nieve. La tristeza

de un fragmento invernal, inacabado.
Cuando la primavera se llevaba
los frios y las sombras, yo sentía

un largo escalofrío, presagiando
que en el ciclo del tiempo, volverían
horas de soledad y desconsuelo.














(Archivo: cuevadelcoco).