El hospital no sabe que las horas
se han convertido en páramos sombríos.
Lugar de vida y muerte. La esperanza
es una débil llama temblorosa.
Aguardando respuestas que no llegan,
la carcoma del tiempo muerde el alma.
Hay hiedra corrompida en las paredes.
Y un íntimo dolor en cada rostro.
Se dispersa el futuro. Habitaciones
con números que quieren olvidarse.
Conversaciones rotas, imprecisas.
Inquieta soledad acompañada
de gris incertidumbre. Los sentidos
anhelan la imprecisa lejanía.
(Archivo: cuevadelcoco).
