jueves, 4 de julio de 2024
Un verano sin tiempo...
miércoles, 3 de julio de 2024
Mis poetas: Juan Ramón Jiménez.
PASTORAL
He venido por la senda,
con un ramito de rosas
del campo. Tras la montaña,
nacía la luna roja;
la suave brisa del río
daba frescura a la sombra;
un sapo triste cantaba
en su flauta melodiosa;
sobre la colina había
una estrella melancólica...
He venido por la senda,
con un ramito de rosas.
(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco.)
Recuerdos de verano.
domingo, 26 de noviembre de 2023
A los cuatro vientos...
"La primavera".
Alessandro Felipeppi, "Botticelli".
En esta obra, llena de simbología,
podemos hallar varios elementos mitológicos.
Los más destacables, son los vientos.
Hay frases y expresiones que han caído en desuso,
quizá porque son sustituídas por otras,
o puede que ya no correspondan al hablar cotidiano.
Una lengua, un idioma,
es algo vivo, que evoluciones
y nunca permanece estático.
A los cuatro vientos...
"Lo gritó a los cuatro vientos..."
"Lo anunció a los cuatro vientos..."
"Se propagó a los cuatro vientos..."
Y muchas más, usando a los vientos
como divulgadores ,
acaso portadores de un hecho o suceso...
Pero...¿quiénes eran esas cuatro rachas tan famosas...?
Bóreas, en primer lugar,
traía y sigue trayendo el frío viento invernal.
Fuerte y violento, su nombre significa devorador.
Tuvo dos hijas con Erectea,
Quione, o nieve, y Aura, brisa.
Su violencia ha sido evocada por todos los poetas,
desde el mismísimo Homero.
Euro, que viene del este,
es quien trae el calor y las lluvias de verano.
Noto, viento del sur,
portador de las lluvias de finales de verano,
y también las del otoño.
Finalmente, Céfiro, que sopla desde el oeste,
y lleva consigo las suaves brisas primaverales.
¡Que tardarán en llegar...!
Cuando vivía en la pequeña ciudad,
cerca de las montañas del norte,
y cuando en invierno se iba alejando,
de pronto, llegaba Céfiro.
Suave, dulcemente perfumado,
arrastrando consigo el perfume de los arbustos en flor...
No siempre era puntual...
Podía adelantarse a finales de febrero,
o retrasarse hasta bien entrado mayo...
Siempre era bienvenido...
Y con él, la esperanza de días soleados,
de tímidas hojas en los árboles,
y de agradables mediodías...
(Archivo: cuevadelcoco).
jueves, 23 de noviembre de 2023
Andanzas escolares: Las Fiestas del Colegio...
"La última Comunión de San José de Caasanz".
Francisco de Goya.
Tras dos meses largos y rutinarios,
cuando aún no se había borrado de nuestros ojos
el resplandor de los soles estivales,
y la caricia del agua del pequeño río
donde buena parte de la familia
íbamos todas las mañanas
en busca de la sombra de los altos álamos,
llegaba un tiempo, que era como un respiro,
una dulce tregua antes de la Navidad.
Las fiestas de colegio,
en honor del Santo Patrón,
comenzaban en forma de partidos de fútbol,
de alguna sesión se cine,
y, siempre, con el atractivo añadido
de saltarnos algunas clases...
José de Calasanz,
el fundador de las primeras escuelas cristianas gratuítas,
era para nosotros el abuelito amable y bueno,
el santo al que todos venerábamos,
en mayor o menor medida.
Quien velaba por los niños,
y nos protegía desde donde quiera que estuviese.
¡Ah, el antiguo colegio...!
Sombrío y lleno de misterios...
(Archivo: cueva del coco).
jueves, 2 de noviembre de 2023
2 de noviembre...
2 de noviermbre.
Que os llene Dios de dulce paz y olvido
y os limpie totalmente la memoria
de cuantas sombras fueron vuestra historia
y el sueño fantasmal de haber vivido.
En tan largo camino recorrido,
vertido sin pasar pena ni gloria,
fuísteis el agua lenta de la noria
que regó un tiempo apenas percibido.
Y cuando se os quebró el frágil latido
y vuestras manos se tornaron frías,
mi corazón, cansado y dolorido
hubo de atarse al curso de los días.
Bajo el cielo invernal, descolorido,
evoco aquellas viejas alegrías.
(Archivo: cueva del coco.
Imagen: mirarlook/cueva del coco
Dedicado a Yayo Félix).
viernes, 27 de octubre de 2023
Regresos...
Sigüés. Zaragoza.
Se suele decir
que no debemos volver a los lugares
donde hemos sido felices...,
o lo contrario...
Pasó el día de Navidad,
y el 26 de diciembre,
por la carretera antigua de Zaragoza,
alcanzamos el Puerto de Oroel...,
y seguimos adelante...
Llegamos a Sigüés, y me pareció un lugar extraño...
Muy diferente de aquel otoño,
cuando corría por los caminos,
entraba en la viñas,
y los agricultores me ofrecían hermosos racimos
de dulcísimas y sabrosas uvas negras...
Un otoño "amarillo"...
Yo le recuerdo así...
Vivíamos en una casa de recios muros de piedra,
orientada al sur.
El edificio de las escuelas,
donde mi padre se ocupaba de una "unitaria",
es decir, un aula donde se juntaban chicos y grandes,
era de una sola planta.
A la izquierda, el maestro.
A la derecha, la maestra.
Y eso era todo...
En los armarios, al fondo de la clase,
abundancia de libros, que yo devoraba...
Fue un otoño amable, muy tibio,
y muy seco, también...
Higueras por todas partes...
Pero aquello duró poco.
Trasladaron a mi padre a un pueblo,
cerca del pantano de Yesa,
continuamente envuelto en nieblas,
y de allí, me mandaron de vuelta, con mis abuelos.
Ese día de diciembre, cuando faltaba muy poco
para estrenar el último año del siglo XX,
intentaba extraer recuerdos, y hallé muy pocos...
La casa, había cedido al embate del tiempo,
de las lluvias y del abandono,
y apenas si quedaban de ella
unos muros derruídos, piedras sueltas,
y una triste sensación de lejanía en el tiempo...
¿Yo había vivido allí...?
¿Dónde estaba el balcón por el que me asomaba al descampado?
La pequeña ventana del cuarto de mis padres,
que olía siempre a romero y lavanda,
tampoco existía...
Algunas calles, la plaza, la iglesia...,
sí, estaban como yo las recordaba...
Pero, el resto, huído de mi memoria,
ya nada me evocaba...
El edificio de las escuelas,
tenía otro uso...
Y salimos de allí...
Durante el regreso, apenas dije nada...
El tiempo es implacable,
y, aun así,
pretendemos abarcar el pasado y el presente...
Y nunca es posible...
(Archivo: cuevadelcoco.)





