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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Crónica de una tarde gris...




Hacía frío esta tarde,
cuando he salido, 
cámara en mano, 
con intención 
de recoger algunas imágenes...



El río, quieto,
apenas estremecido 
por un viento cansado,
mostraba un color verde-grisáceo,
agua heladora
bajo esa niebla,
que sigue ocultando el sol,
desde hace ya demasiados días...



La Basílica,
parece ir perdiendo nitidez...,
seguramente,
la cubrirá la niebla nocturna...
Es hermoso
el tono 
entre castaño y cobrizo,
de los árboles de la avenida...



Esta zancuda,
que, sin duda,
busca algún bocado apetecible,
parece no sentir el frío...



Y evoco,
involuntariamente,
a Hokusai,
a Kawabata,
incluso al más reciente, 
Murakami...



Quizá sea,
lo más brillante de la tarde...
Digna de un pincel oriental,
sobre una seda, 
delicada y tenue...



¿Habrá encontrado algo,
como diría el antropólogo Marvin Harris,
"bueno para comer"...?



Un gesto dubitativo...
Luego...,
antes de que pudiera darme cuenta,
ha levantado el vuelo...



Ese querido puente,
el "Puente de Piedra",
que tantas veces he cruzado,
¡como todos!,
a lo largo de los años...



¡Qué difícil es construir,
y qué fácil demoler...!



El frío me helaba las manos...
He guardado la cámara,
me he puesto los guantes,
y, tras una última mirada,
el regreso a casa...










(Archivo: cuevadelcoco.
Imágenes: mirarlook/cuevadelcoco).

Después de la tormenta...






Después de la tormenta..., 
todos confiamos
en que el horizonte se abra,
que allá, a la lejos,
brille una luz esperanzadora...

Pero..., tras la tormenta electoral,
el horizonte sigue oscuro, muy oscuro...

Todos los españoles,
esperábamos, 
independientemente de nuestra ideología,
una estabilidad,  que permitiera seguir adelante...

Nos daba ya la mismo su color...

Acudimos a las urnas, 
depositamos nuestros votos,
y, esa misma noche,
¡oh, decepción!,
nos encontramos con una España,
si es que aún puede llamarse así,
en situación de desgobierno...

Decepcionados estamos todos,
cabreados, hablando en plata,
y viendo que podemos ir a peor...

A mucho peor...

El caso es que nos han oscurecido,
pero con saña, 
unas Navidades,
que pensábamos, 
serían las más optimistas, 
tras varios años de pesadumbres...

Dejo de creer en la política y en los políticos,
dejo de creer en todo lo que signifique o huela, 
a partidos, grupos, ideologías,
programas, proyectos, 
promesas,
y  verborreas de buenas intenciones...

Los partidos, sólo se quieren a sí mismos...

El ciudadano no cuenta ya....

De la España pobre,
a la pobre España...

El horizonte...,
¡quién sabe cuándo se abrirá...!

Y si se abre,
que no sea para ver más tinieblas...

¡Amén!











(Archivo: cuevadelcoco.
Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).