domingo, 28 de febrero de 2010

Recuerdos de la Alhambra...



"Recuerdos de la Alhambra". Francisco Tárrega.
Intérprete: Kaori Muraji.

Diálogo del Coco y su amigo el Filósofo...

Fil.- Un espíritu muy extraño el que has visto... ¿No sería un alma en pena...?
Coco.- Eso de las almas en pena es un cuento... No hay almas en pena... Ya tenemos bastante con las penas de este mundo... Aunque yo...¡no recuerdo nada...!
Fil.- Pues, entonces, ¡Qué hacía el espíritu en estos lugares...?
Coco.- Acaso perseguía un sueño... ¿Nunca has perseguido un sueño...?
Fil.- Más de una vez... Y nunca lo he hallado...
Coco.- El espíritu errante tampoco ha encontrado su sueño... Decía sentir añoranza por algo que es incapaz de recordar...
Fil.- ¡Igual que tú...!
Coco.- No, igual no, que yo ya me he resignado al olvido...
Fil.-Por eso lees tanto...
Coco.- Sí... Puede que un día, entre las páginas de un libro, halle siquiera un atisbo de lo que fui...
Fil.- Y...¿qué fuiste...?
Coco.-¡Qué más quisiera yo que saberlo...!
Tú, que eres un ser vivo, ¿lo sabes, acaso...?
Fil.- (Meditando un momento...) -A veces dudo de mi propio pasado...
Coco.- ¿Lo ves...?
Fil.- No puedo dejar de pensar en el espíritu errante...
Coco.- Se fue por los aires, como una pluma de tórtola...
¿Volverá...?
Fil.- Dicen, que si piensas mucho en una persona ausente, al final, regresa...
Coco.- Pensaré en él un poco, cada día...
Fil.- ¿Te gustaría que regresara...?
Coco.- ¡Sí, mucho...!
Una vez, hace tiempo, escribiste algo sobre las almas...
Fil.- ¡Oh, era muy joven...!
Coco.- Pero estabas convencido...
Fil.- No es que no lo esté ahora... Pero..., ¡hace tanto tiempo...!
Yo creía en el origen de las almas, y en su retorno al alma originaria, donde todas se funden en una, sola y única, y todas participan de los mismos sentimientos, emociones y vivencias...
Coco.- Una idea muy bonita...
Fil.- ¡Demasiado bonita...!
Coco.- ¿Iré yo allí algún día...?
Fil.- (Suspirando...) ¡Ojalá vayamos todos...!
Coco.- Mientras, cuidaré de este pájaro..., y del milano..., y de los zorros...
Fil.- ¿Y de mí...?
Coco.- ¡También...!
(La tarde se desliza suavemente... Se intuye la primavera, pero es el afán del corazón por vivir de nuevo la luz, por participar de la resurrección de la naturaleza...)

sábado, 27 de febrero de 2010

Evocación...


¡Oh, dulces compañeros de mi infancia,
perdidos en las brumas del recuerdo...!

¡Qué lejos vuestros rostros añorados,

vagando entre los piélagos del tiempo...!

Hoy, que la primavera está cercana,

que ha cesado la furia de los vientos,

y retorna, por fin a las montañas

la zarpa dolorosa del invierno,

evoco aquellas horas colegiales

envueltas en su lánguido misterio...









Para David y María...



Cálido nido aquel lecho,
donde, atrapado en tu piel,
me adormecí con la miel
del colmenar de tu pecho...
El tiempo con su cincel
talló en el mármol del día
dos esperanzas en una...
Y el retorno de la luna
llenó de cantos de cuna
aquella estancia vacía...
(Para David y María, que ya tienen casa...)

El Coco y el espíritu errante...

Hoy, hacía un poco de sol sobre la montaña donde vive el Coco, no soplaba el viento, y la temperatura era agradable... El Coco, con el pájaro oscuro sobre su hombro derecho, ha salido a ver cómo volaba el milano, y a contemplar cómo jugueteaban los dos zorros que viven en su cueva...
Durante un momento, se ha quedado solo con el pájaro oscuro, y ha visto algo entre los matorrales aún desnudos...
Un espíritu errante, enredado entre las ramas, como una tenue niebla, lo miraba con sus profundos ojos tristes.
El Coco se ha acercado lentamente, pues estos espíritus suelen ser tímidos, y le ha susurrado: ¡...hola...! ¿Te has perdido...?
El espíritu errante, con sus profundos ojos tristes, ha permanecido en silencio...
-Si quieres, puedes venir a mi cueva..., ha dicho el Coco, siempre tan hospitalario...
Entonces, el espíritu errante, con una voz parecida a la de una flauta suave, ha respondido: ...no estoy perdido... ...es que añoro algo que no recuerdo...
El Coco, ha comprendido.
-...siempre que quieras, me encontrarás aquí...
Y el espíritu errante, con su sonrisa triste, se ha desprendido de las ramas y ha volado, tenue nubecilla, sobre una ligera brisa, hasta perderse en la lejanía...

lunes, 22 de febrero de 2010

"Vals Triste", de Jean Sibelius...



Pocas veces, una composición musical tan breve, ha sido capaz de sugerir, de emocionar, de llegar a las profundidades del alma, e incluso hacer que asomen las lágrimas a nuestros ojos, como este "Vals triste", de Jean Sibelius...
Conmovedor, lírico, dramático...
Creo que debe escucharse con la misma devoción con que se escuchan las palabras de la mujer amada, o el rumor del viento de verano rozando las copas de los árboles, o la queja del mar besando, incansable, la playa...

"Yesterday"...



Verano de 1967...
Creo que el disco quedó bastante maltrecho, a fuerza de escuchar esta canción...
Pero hoy, todavía me sigue conmoviendo...