Cálido nido aquel lecho,
donde, atrapado en tu piel,
me adormecí con la miel
del colmenar de tu pecho...
El tiempo con su cincel
talló en el mármol del día
dos esperanzas en una...
Y el retorno de la luna
llenó de cantos de cuna
aquella estancia vacía...
(Para David y María, que ya tienen casa...)