El Filósofo, amigo del Coco, vive cerca de un pueblo.
Decir cerca..., bueno, a unos seis o siete kilómetros.
Pero desde su casa puede verlo sin dificultad.
El pueblo está asentado a medias entre la ladera de una colina y el comienzo del llano, orientado al sur, así, todo el año recibe la caricia del sol y la misma colina lo defiende de los vientos que soplan desde las montañas, que están hacia el norte.
Tiene algo más de trescientos habitantes.
¿Que cómo se llama..?
Pues no voy a decirlo,no...
Los habitantes del pueblo se conocen todos, y todos se saludan. Es inevitable algún cabreo pasajero, pero todo vuelve a ser primero paz y después gloria. Se subdividen a sí mismos entre "los de arriba" y "los de abajo", aunque no hay un límite preciso. Algunos de los que viven en medio, dicen que son de "arriba" o de "abajo" según las tradiciones de la familia o según les convenga...
El ayuntamiento, por suerte para todos, está en medio, en la plaza, que por no tener un nombre alusivo a nada ni a nadie, o no querer tenerlo, se llama "plaza del ayuntamiento", así nadie se siente ofendido ni vinculado a ninguna tendencia.
La iglesia es románica, recia, algo achaparrada. El reloj de la torre da las horas, las medias y los cuartos, día y noche. Entre los vecinos y el párroco han logrado restaurar ese reloj, que les hace compañía. Estuvo un tiempo sin funcionar, pero ahora canta que es una bendición.
La escuela es amplia, construída en los años cuarenta. Separada del pueblo, se accede a ella por un camino de grava que siempre se dice que van a asfaltar, pero que nunca se hace.
Contaré más cosas...
sábado, 31 de enero de 2009
jueves, 29 de enero de 2009
Cohesión social...
Cuando se produce una catástrofe, los ciudadanos se sienten más unidos, y más propensos a la solidaridad.Lo hemos podido comprobar en multitud de ocasiones.
Ahora, estamos en medio de una catástrofe económica que nos afecta a todos.
No sólo a una familia.
No sólo a un grupo.
No sólo a una ciudad.
Sino a todo el país.
Y no se ve ni rastro de unidad, de cohesión, de solidaridad.
Los partidos políticos, que en un momento así deberían incluso crear un gabinete de crisis, no hacen sino ladrarse unos a otros, arrojarse piedras en forma de insultos y descalificaciones, y fomentar la desunión.
En una situación catastrófica, siempre hay un norte, una dirección que tomar para salir de ella.
Pero hoy, 29 de enero, cuando el Banco de España reconoce oficialmente que hemos entrado en recesión y que vamos a vivir tiempos difíciles, la desorientación todo lo invade.
El gobierno no sabe todavía qué soluciones tomar, es incapaz de decidir qué es lo que más nos conviene a todos. Ni cuales son las medidas oportunas para que no se hunda la nave del estado.
¿Qué tendrá que suceder para que la sociedad en que vivimos se conmueva, tome conciencia de la gravedad de la situación y se lance a la calle..?
¿Por qué protestan los franceses..?
Los franceses lo tienen claro.Protestan porque no están de acuerdo con la política económica de su gobierno.
Protestan porque quieren mantener su poder adquisitivo.
Protestan porque ven peligrar su puesto de trabajo.
Es lo más lógico y legítimo.
Los españoles no tenemos nada claro.
Pero la culpa no es nuestra, sino del gobierno, que va dando palos de ciego, que no dice la verdad, que intenta confundirnos, que no tiene una política económica definida, salvo la del "verlas venir" y dejar correr los días en espera del pretendido milagro de que todo vuelva a la normalidad.
Milagro imposible, por cierto.
¿Cuándo protestaremos los españoles..?
Desorientados, mal informados, sin unos sindicatos que llamen a la movilización ciudadana, por miedo a quedarse sin sus sustanciosas subvenciones, sin cohesión social, sin unidad, en una palabra, vamos aguantando, contra viento y marea.
Vamos aguantando como se puede, soportando cargas fiscales como en los buenos tiempos, contando los días que faltan para que termine el subsidio de desempleo, viendo cómo aumentan las cifras de parados...
Y mientras, el jefe del ejecutivo apareciendo en televisión con su estereotipada sonrisa, revestido de falso optimismo, aparentando que lo tiene todo bien agarrado, cuando sólo tiene las manos vacías y un equipo asesor que le baila el agua, porque no sabe o no se atreve a aportar soluciones...
En fin, que estamos entrando en la época más negra de nuestra economía, y los responsables, con las posaderas bien asentadas en sus sillones...
Así estamos...
Así de mal...
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Huelga...

Los franceses viven hoy, la viven ya, una jornada de huelga para protestar contra la gestión gubernamental de la crisis.
Un día problemático van a tener...
Manifestaciones, paro en los transportes y servicios públicos...
De todo...
Y no será la última vez, no...
Mientras, aquí, en España, todo parece estar en calma...
Como si no sucediera nada..
De momento, hemos pasado de menos 0,02 de crecimiento negativo, a menos 1,1, lo que se dice un horror.
Supone una pérdida de 10.000 millones de euros al trimestre, cantidad que irá aumentando, desgraciadamente.
40.000 puestos de trabajo se pierden ya cada semana...
Como decía, los franceses protestan contra la gestión de su gobierno.
Nosotros, ni siquiera tenemos a la vista una gestión por parte del ejecutivo.
Todo se diluye en palabras, en ambigüedades y en una obcecación irracional en asegurar que no pasa nada, o que lo peor ya ha pasado, cuando aún está por venir.
Los españoles nos tendríamos que echar a la calle, gritar hasta desgañitarnos, pedir la dimisión del gobierno, y no parar hasta conseguirlo.
¿Qué han hecho hasta ahora el Sr. Rodríguez Zapatero y su equipo para afrontar la crisis?
NADA, ABSOLUTAMENTE NADA.
Un gobierno que nos ha mentido, que nos sigue mintiendo y que mantiene el tipo con un desparpajo que sobrepasa toda medida.
martes, 27 de enero de 2009
Miedo a la verdad...

La verdad hace daño...
La verdad escuece...
La verdad duele...
Pero es la verdad...
Yo no sé qué le pasa al actual ejecutivo, que parece eludirla.
Todo lo disfraza, todo lo cubre de oros y oropeles.
Hasta lo más negro y perjudicial para el país.
Y eso es miedo.
Miedo a la verdad, sencillamente.
Miedo a perder votos, y miedo a perder el poder.
El ejecutivo, con su jefe al frente, esperan, agazapados como liebres, a que pase el temporal.
Dan la cara, pero de refilón, por si la bofetada es más fuerte de lo que parecía ser.
Cuando dan la cara..., que no siempre es así...
Aunque cara, ya la tienen, ya...
Y de cemento armado...
(Debe ser por la crisis de la construcción...)
Cuando se oculta algo, es por temor a las consecuencias...
Y las consecuencias, si dijeran la verdad, sería la dimisión en pleno, porque el país se echaría a la calle enseguida...
Y sería lo justo...
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