jueves, 10 de abril de 2014

Miguel Arias Cañete...



Miguel Arias Cañete, en la actualidad
Ministro de Agricultura 
del Gobierno del PP,
ha sido designado candidato 
para el Parlamento Europeo...

Y afirma estar contentísimo...

Y me creo sus palabras...

Por un lado, abandonar el viciado ambiente
del actual gobierno,
y del país en general,
y, por otro,
ocupar un cargo en el Parlamento Europeo,
donde, al menos,
disfrutará de una relativa paz...

Para mí, es uno de los pocos,
poquísimos,
políticos dignos de respeto...

Sabe estar...

Y nunca se pasa de rosca,
como hacen otros colegas suyos,
"de cuyo nombre no quiero acordarme",
como decía D. Miguel de Cervantes,
cuando deseaba salirse por la tangente...

Porque..., vamos a ver...,
el Parlamento Europeo es una balsa de aceite...

Al manos, esa es la impresión que me da...

Y, entrar en ese limbo político,
no deja de ser un premiazo...

¡Vale ya de Bárcenas, 
de Mas,
de corrupción,
de "paseíllos" y otros teatros,
de tráfico de influencias,
de...!

Todavía tiene que ganar las elecciones...

Que ya las tiene en el bote,
estoy bien seguro...

¡Cuántos españoles
quisiéramos salir de aquí,
respirar aires nuevos,
y vivir en paz...!

D. Miguel Arias Cañete,
se va...

Y se va contento...

¡Lçogico...!

¡Menudo peso se quita de encima...!






(Archivo: cuevadelcoco).

martes, 8 de abril de 2014

...los tímidos trigales...



...asoman los pequeños tallos...

...tímidamente...

...pero su alegre tono verde,
sin saber por qué,
nos llena de alegría...



...al fondo, las montañas...

... adonde los vientos invernales
se van retirando...

...una tarde de sol...

...amable,
acariciadora...

...algunas sombras
preludian el ocaso...


...las enormes aspas
permanecían quietas...

...quizás descansaban
después de haber luchado duramente
contra los gélidos vendavales...

¿...qué hubiera dicho D. Quijote,
al contemplar estos ingenios...?


...sombras en la vaguada...

...aún no declina la tarde...

¡...y la apacible  distancia...!



...trigales, verdes trigales...

...heraldos de primavera...

¡...alegría de la tarde...!



...apenas un viento tibio...

...aromado de esperanza...


...pequeños tallos de trigo...

¡...tan delicados y tiernos...!







(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

¡...vuela,vuela...!



¡...vuela,vuela...!

Y nosotros,
soplábamos con todas nuestras fuerzas,
y las semillas del diente de león
se iban volando,
impulsados por el viento de la tarde...

¡La dulce y lejana infancia...!

Cuando un pequeño acontecimiento,
se convertía en algo maravilloso...

¡...vuela, semilla, vuela...!

¡que llegues muy lejos,
en brazos del viento...!








(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

domingo, 6 de abril de 2014

...algunos macros...



Allí estaba...,
tan tranquilo,
sobre la flor silvestre,
todavía sin abrir...

Meditando al sol...

¿Por qué no van a poder meditar
los insectos...?

¡Están en su derecho...!




Impasible...

No se había movido...

La quietud de la tarde...,
sin ningún viento,
ni siquiera una leva brisa...




Todo a su tiempo...

Sin prisa ninguna...

Quizás,
la próxima vez, 
ya se haya desplegado...




Y allí seguía...

La tarde,
espléndida,
luminosa...,
incluso tibia...,
parecía agradarle...

Y el sol,
ese bendito sol...,
tras los días oscuros
y lluviosos...



Un detalle 
de nuestro amigo...

Que seguía
en su estado
de beatífica quietud...










(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

miércoles, 2 de abril de 2014

EL RETORNO DE MC MAKHARRA... Capítulo V

Faltaban unos cinco días para la Navidad.
Una densa niebla había cubierto la llanura.
No se distinguía nada más allá de un brazo estirado, y, aun así, en ocasiones, no era posible contemplar con claridad las puntas de los dedos.
Y, cuando de mañana, la señora Esperanza, que había enviudado años atrás, y su hija, a la que había sacado adelante a fuerza de puro deslome, se acercaron para abrir la panadería, que Mc les había dejado en arriendo, hallaron las llaves de la casa, junto con una nota, en la que éste sólo decía: "He tenido que irme. Sigan adelante y no se preocupen. Avisen, si me hacen el favor, al de la fragua, y díganle lo mismo. Puede que regrese pronto. Les deseo a todos unas felices fiestas. Mc."
Efectivamente, se había ido.
Isabel, la hija de Esperanza, la nueva panadera, que sonreía a Mc cada vez que se encontraba con él, no pudo evitar que unas lágrimas empañaran sus ojos.
Y, aunque trató de ocultarlo, el hecho no se le escapó a su madre.
 ¿Se habría hecho ilusiones, aquella chica que ya había cumplido los veinticinco, sobre el hombre maduro que apareció en el pueblo, después de tantos años...?
Esperanza, suspiró, recogió las llaves y la nota, y entró en el obrador de la panadería, seguida de su hija.
¡Aquella chica...!
Sí, la había criado como mejor pudo y supo, pero no logró mucho más.
 Incluso la envió a la cercana capital para que estudiara Magisterio, que abandonó antes de concluir su tercero y último año.
Isabel, fue dando traspiés por la vida, pero no a causa de ningún hombre, sino de una extraña actitud ante la existencia, mezcla de apatía y desinterés...
Todavía no se explicaba cómo terminó el Bachiller, sin repetir ningún curso...
Y allí la tenía, ayudándola en todo lo que estaba su alcance...
Por lo menos, sabía llevar las cuentas...
No en vano, había trabajado en un comercio de ropa de la capital.., hasta que, una tarde, sin más, apareció en el pueblo, y, sin decir palabra, se sentó frente a su madre, en la limpia y recogida cocina...
Esperanza, la contempló en silencio.
 Al cabo de un rato, se levantó y se dispuso a preparar la cena para las dos.
Por una parte, la pena de ver que Isabel no echaba raíces en ningún sitio..., salvo en el pueblo.
Por otra, la íntima alegría de tenerla cerca otra vez, de abandonar su vida solitaria, poder hablar con ella, y cuidarla...
No, no estaba enferma...
 "Es guapa...", se decía... Pero jamás había "sacado partido" de aquella cualidad.
 No le atraían los hombres, al menos para un compromiso serio.
"Para vestir santos..." "Se quedará para vestir santor..."
Mientras, Mc, rodaba despacio, de regreso...
Cansado de su propia lentitud, se detuvo en una estación de servicio, llenó el depósito y se refugió en la cafetería, mientras contemplaba con desesperación aquella masa de niebla que se había pegado a la llanura, como si formara parte de la misma.
No soplaba ni el más ligero viento que fuera capaz de disiparla, de llevársela a otro sitio...
 Cuando estaba a punto de cumplir los diez años, la niebla acudió por primera vez.
Fueron días larguisimos...
 Acostumbrado a merodear por los campos, tuvo que resignarse a permanecer en su casa. Todo lo más, solía entrar en la fragua o en el horno...
Y esperar...
Deseaba salir de allí..., irse lejos, donde brillara el sol, donde ese fantasma algodonoso no pudiera atraparlo...
En su impotencia, se parapetaba tras un libro, y se encerraba así en un mutismo feroz...
Fingía tener sueño antes de la hora acostumbrada, para meterse en la cama.
Tras el beso de buenas noches de sus padres, se hacía el dormido, hasta que apagaban la luz y cerraban la puerta...
Luego, con los ojos abiertos, sin conseguir conciliar el sueño, escuchaba el paso de las horas, que sonaban en el reloj de la torre de la iglesia...
También evocó aquellos días, en pleno Atlántico, a bordo del portahelicópteros, que fue su segunda casa...
Un banco de niebla, terrible, que dificultaba la navegación, y que no eximía de riesgos, a pesar de los dispositivos de detección, estuvo a punto de hacerle perder los nervios...
La única salida, y bien lo sabía, era lanzarse al agua y desaparecer en las profundidades, en busca del olvido...
Quizás lo salvó la rutinaria vida, regida por toques de campana y avisos a través de altavoces...
¡Ah, el "Ïcaro"...!
¡Cuánto le agradaba contemplar la cambiante superficie del océano, bañada por el sol, o dulcemente plateada en las noches de luna...!
Su galón de cabo primero, ganado a pulso, le permitía cierta libertad de movimientos, que solía dedicar a su recién descubierta pasión: La fotografía.
Aceptó la disciplina de buena gana, desde el principio, y siempre se mostró respetuoso y servicial con sus superiores, hasta alcanzar ese grado de "chico de confianza", tan deseado por toda la marinería, y al que sólo llegan unos pocos...
Sus nervios estaban a punto de quebrarse, cuando oyó un griterío en todo el barco: ¡La niebla se estaba levantando...!
El sol del mediodía, comenzaba a asomar tímidamente...
Por fin, brilló en todo su esplendor.
Lo mismo esta sucediendo en toda la llanura...
Esta vez, rodó alegremente, y sintió que su congoja se había evaporado...











(Archivo: cuevadelcoco).

martes, 1 de abril de 2014

¡1 de abril!



¡1 de abril...!

Página del diario de Edith Holden,
con la que abría el mes de abril,
en su libro
"La felicidad de vivir con la naturaleza".

Con este imagen
deseamos un feliz mes de abril
a todos nuestros visitantes y seguidores...









(Archivo: cuevadelcoco).

Primer cuarto menguante de primavera...¿con eclipse...?


El lunes, 24 de marzo, 
fotografié, 
sobre las 6:45 AM,
este primer menguante
de primavera...

Si observamos 
la zona inferior de la Luna,
y podemos hacerlo
"clicando" sobre la imagen,
veremos que falta
un buen pedazo de "queso"...

¡Parece un mordisco estelar...!

Creo que se trata de un eclipse lunar...

Pero no tengo más datos...

Si algún seguidor o visitante
puede aclararme algo,
se lo agradecería...








(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).