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viernes, 12 de noviembre de 2010

Tiempo de recuerdos...(5)

Un ángel de mirada perdida...
Lleva un libro en la mano...
Muchas veces me he detenido a contemplar esta imagen...
No sé...
Me inquieta...
A diferencia de sus compañeros, tañedores de trompa,
él, ha cerrado el libro,
y se ha detenido a pensar, durante unos instantes...


(Imagen: Fotografía tomada en el Cementerio de Jaca,Huesca).

Tiempo de recuerdos...(4)

¿Por qué no hace sonar su trompa de bronce...?
¿Para no turbar el solemne silencio del recinto...?
Dirige su mirada a las alturas, más allá de las nubes...
¿Necesitan sus alas, los ángeles...?
Sus alas, un atributo para recordarnos que somos seres grávidos y finitos...
El ansia de volar...

(Imagen: Cementerio de Jaca, Huesca).

Tiempo de recuerdos...(3)

Un ángel orante...
¿O, acaso medita...?
Su expresión, tiene algo de ensueño...
Parece escuchar una voz lejana...
Puede que sólo sea el rumor del viento...
H.P. Lovecraft, uno de mis autores preferidos, habla de un recoleto cementerio, próximo a una casa maldita...
Lovecraft, el genial creador del terror cósmico...
Recomiendo su lectura, y no por el morbo de lo terrible, sino por su indiscutible calidad literaria.
Edgar Allan Poe, fue su antecesor en mis lecturas, cuando buscaba emociones, quizá demasiado fuertes, en mi juventud...
Poe, o la atracción del abismo.
Pero de un abismo que llevaba dentro de sí...
Y al que se asomaba, para luego regresar y plasmar admirablemente lo que había contemplado...
Increíble y querido Poe...
Luego, fue Lovecraft quien llenó las veladas de invierno...
El ángel, ora, medita, y espera...
Como todos los ángeles...
Su cabellera no parece ondular con el viento...
Aunque, ¿podríamos afirmarlo con seguridad...?
Creo que no...



Tiempo de recuerdos...(2)



El ángel, apoyado en el obelisco, y, tras él, un ciprés, símbolo de eternidad...

Me agradaba el aroma de los cipreses en los días de verano, una fragancia misteriosa, que yo asociaba al estío, acaso porque era cuando, de la mano de mi abuelo, visitábamos la tumba de mi tío José, que partió a los treinta y un años, y al que no conocí...

No puedo dejar de evocar la novela de Gironella, "Los cipreses creen en Dios", una obra literaria que me apasionó cuando la leí por primera vez, allá por los tiempos de mis quice años...
(Imagen: Cementerio de Jaca, Huesca)

Tiempo de recuerdos...(1)

El ángel, sobre su pedestal, en realidad un panteón, parecía observarme, con su rostro tranquilo, sereno, más allá del tiempo y de las distancias...
Tenía yo cinco años...
Cuantas veces he vuelto a ese cementerio, con el monte Oroel al fondo, allí lo he encontrado...
Su mano izquierda se le ha desprendido, acaso por la acción de los rigurosos fríos invernales...
Está junto a él...
Pero, con la derecha, sigue sujetando firmemente esa trompeta de bronce, con la que algún día nos llame a todos...
¡Cuánto sabe el ángel de soles y de nieves...!
¡Cuánto sabe el ángel del dolor por la pérdida de un ser querido...!
Y allí sigue, contemplando los cortejos fúnebres, lo mismo que el alba y el atardecer...
Los líquenes se han asentado en él.
Algunas zonas, están ennegrecidas...
Pero nada ha turbado su mirada serena, su mirada, a la vez tranquila e implacable...
¿Tiene nombre el ángel...?
No lo sé...
Quizá no lo necesite...
Es...un ángel, y con eso le basta.
Noviembre.
Mes de recuerdos, sobre todo, por los que han partido...
¡Ay, el tiempo...!
El tiempo se nos lleva, confunde los lugares en nuestra memoria, y borra poco a poco el rostro de cuantos amamos y que, un día, nos abandonaron, para ir a un lugar exento de tristezas...
Dante Alighieri, en su "Divina Comedia", habla del río Leteo, que es necesario cruzar y beber de sus aguas, antes de entrar en el Paraíso...
¡Qué felicidad, olvidar, olvidarlo todo, y vivir en una eterna dicha...!
El río Leteo, del que ya hablaban los antiguos griegos y romanos...
¿Habrá algún río Leteo, o parecido, en este mundo...?
Si así fuera, ¡qué dicha, beber de sus aguas, y limpiar el pensamiento de sombras...!




(Imagen: Ángel tallado en mármol, que corona un panteón en la avenida central del cementerio de Jaca, Huesca)