martes, 4 de marzo de 2014

...efímera blancura...



...no importa que los vientos
dispersen su blancura
por los campos...

...una lluvia de pétalos,
ha de cubrir la tierra
que sustenta
su efímero esplendor...

...seguirán brillando en el recuerdo,
en los laberintos soleados
del pensamiento y la memoria...








(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

.. nada los iguala...



Podrán los poetas
escribir sus versos más profundos...

Se elevarán cánticos
de singular dulzura...

Acaso los pintores
vuelquen sobre los lienzos
las más bellas imágenes...

Mas nada los iguala...






(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

...vuelan los almendros...



...nostalgia de la luz...

...parece como si quisiera desprenderse
del tronco y la rama que la sustentan...

...y emprender el vuelo
hacia la altura...

¿...ansias de eternidad...?

¿...cómo puede ser
el alma de los almendros...?






(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).


Akira Kurosawa...



¡Este campo de almendros...!

No puedo evitar el recuerdo
de una gran película:

"Los Sueños",
del director japonés
Akira Kurosawa...

La sensibilidad siempre es la misma...

Con pequeños matices diferenciadores...

Si no..., 
¡el mundo sería tan monótono...!








(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).




Tras el sueño invernal...



Después del largo invierno,
de pronto...,
un día de sol...

Y parece 
como si no tuvieran prisa...

Se despliegan lentamente,
con cierto aire
de juvenil pereza...

Tras el sueño invernal,
de nuevo...,
¡la vida...!







(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

¡Son tan frágiles...!



Se han abierto a la luz...

Suele ser cruel
el viento en primavera...

Pétalos temblorosos...

El invierno,
todavía no se ha marchado
a su guarida de las cumbres...

Pero..., ¡no importa...!

Heraldos del buen tiempo,
sobre el cielo azul,
valientes...

¡Y son tan frágiles...!







(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).

¡Has regresado...!



Yo me preguntaba:

¿Habrá resistido al duro invierno...?

¿Se habrá helado 
el pequeño almendro...?

Alejado de los demás,
entre matorrales,
allí estaba...

Olvidado, sin dueño
que pode sus ramas,
libre, 
sigue creciendo año tras año...

Ávido de sol,
del sol primaveral,
acariciante y dulce,
ha conseguido florecer,
y tiende sus frágiles flores
al viento del mediodía...

¡Símbolo de esperanza...!

¡Pequeño almendro amigo...!

Tras un invierno gris,
de largas noches
de sombras y de hielos...,

¡...has regresado...!







(Imagen: mirarlook/cuevadelcoco).